¿Las salamanquesas son venenosas?

Las salamanquesas son pequeños geckos muy fáciles de encontrar en los pueblos y ciudades. Al contrario de lo que sostienen algunas personas, son completamente inofensivas.
¿Las salamanquesas son venenosas?
Francisco Morata Carramolino

Escrito y verificado por el biólogo Francisco Morata Carramolino el 11 Mayo, 2021.

Última actualización: 11 Mayo, 2021

Las salamanquesas comunes pueden verse de forma usual en entornos urbanos, sobre todo durante las cálidas noches de verano. Como ocurre con muchos otros animales, esta cercanía con el ser humano ha generado toda una serie de mitos e ideas falsas sobre las salamanquesas, como la creencia de que son venenosas.

Estas creencias, sin base en la realidad, provocan un sentimiento de rechazo o asco contra estos pequeños reptiles. A pesar de ello, las salamanquesas no son capaces de causar ningún daño a las personas y, de hecho, su presencia suele ser bastante beneficiosa para los seres humanos. Sigue leyendo si quieres saber más.

Características de las salamanquesas

La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es uno de los 2 geckos que habitan en la península ibérica. El otro es la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus), similar a la común, pero no tan frecuente.

La salamanquesa común puede llegar a alcanzar los 19 centímetros de la cabeza a la cola, aunque la mayoría de individuos son más pequeños. Todo su cuerpo está aplanado dorsoventralmente y cubierto de escamas diminutas. Además, presenta hileras de tubérculos más grandes por toda la superficie dorsal.

La coloración es variable y contiene tonos grisáceos, pardos, negruzcos o cremas. La tonalidad general suele ser más oscura durante el día y aclarase durante la noche. Por el contrario, el vientre es es muy pálido, casi translúcido.

Estos animales cuentan con una cabeza ancha que porta 2 ojos prominentes de pupila vertical. Los 5 dedos de cada pata tienen una longitud similar. Están aplanados y ensanchados en la punta, con laminillas adhesivas que le permiten al animal trepar por multitud de superficies.

Una salamanquesa en una pared.

La cola mide cerca de la longitud del cuerpo. Las salamanquesas pueden desprenderse de ella mediante un mecanismo denominado autotomía, para escapar de los depredadores. La cola vuelve a crecer tras un tiempo, pero nunca recupera el aspecto original. Además, el animal es más vulnerable durante esta época.

En cuanto a su hábitat, estos pequeños reptiles son antropófilos. Aunque también habitan en medios naturales, prefieren paisajes modificados por la presencia urbana, con tapias, muros o fachadas. Están activos durante todo el día, pero tienen un pico de forrajeo importante por la noche.

¿Son venenosas las salamanquesas?

No, las salamanquesas no son venenosas. Existen algunas especies de lagarto que sí tienen veneno, pero todas ellas pertenecen al clado Toxicofera. Por el contrario, las salamanquesas son geckos y no producen ninguna sustancia nociva.

Además, estos reptiles no son agresivos en absoluto. Ante cualquier amenaza, su primera reacción es huir y esconderse en una grieta o bajo una piedra.

Incluso si uno de estos animales llegase a morder a una persona, cabe destacar que las salamanquesas tienen muy poca fuerza en la mandíbula y los dientes son muy pequeños. Un mordisco de un ejemplar de esta especie no es capaz de romper la piel humana.

Por otro lado, una salamanquesa solo intentará morder si es agarrada, con tal de defenderse. Esto no debe hacerse en primer lugar, pues estresa al animal y puede llegar a provocarle muchos daños.

Mitos y realidades

Existen muchos otros mitos sobre estos animales. Hay quien sostiene que son capaces de escupir y dejar ciego o calvo a su blanco. También se especula que pueden introducirse por los orificios corporales y devorar los órganos desde dentro o que tienen propiedades curativas. Por supuesto, ninguna de estas afirmaciones es cierta.

Las salamanquesas son absolutamente inofensivas para los humanos. No solo esto, sino que también son muy beneficiosas. Estos geckos urbanos son depredadores voraces de invertebrados de todo tipo.

Su dieta incluye cucarachas, arañas, hormigas, mosquitos, moscas, polillas y muchos otros artrópodos. Por lo tanto, las salamanquesas son aliados muy valiosos, ya que mantienen a raya las poblaciones de insectos molestos que pueden introducirse en los hogares.

¿Cómo actuar si hay una salamanquesa en tu casa?

Las salamanquesas viven cerca o sobre las casas. Por tanto, es normal que alguna termine colándose dentro por una ventana o puerta. Sobre todo en regiones calurosas, este evento es muy común.

Como ya se ha establecido, las salamanquesas no son venenosas, no causan ningún daño y se alimentan de invertebrados. Además, son muy discretas y silenciosas. Su presencia en el hogar puede ser favorable, así que, si encuentras una salamanquesa, una opción es simplemente dejarla estar.

Si se quiere expulsar al reptil de tu hogar por cualquier otro motivo, dejar una ventana abierta cerca de donde se encontró es suficiente. La salamanquesa terminará saliendo en busca de alimento cuando no se encuentre amenazada.

Otra opción es hacerlo de forma manual, aunque es menos recomendable por si se daña al animal. De optar por esto último, debe actuarse siempre con calma y sumo cuidado. Jamás debe tocarse la cola de la salamanquesa. Tampoco se recomienda apretar el vientre —que es muy blando—, ya que podrían dañarse los órganos internos.

Puede utilizarse un tarro para atrapar y transportar al animal. Una vez fuera de casa, es muy recomendable liberarlo cerca de una grieta u oquedad en la que pueda refugiarse.

Una salamanquesa pegada a un cristal.

Como conclusión, cabe recordar lo inocuos que son estos pequeños reptiles. Jamás intentan atacar a un ser humano, se alimentan de insectos y alegran las noches de verano correteando por nuestras paredes. Como con cualquier otro ser vivo, debemos tratar de comprender y respetar a las salamanquesas.

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