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¿Qué necesito para cuidar a una tortuga de tierra?

Las tortugas de tierra son reptiles fascinantes desde un punto de vista etológico y físico. De todas formas, tienen unos requerimientos muy demandantes. Aprende más sobre el tema.

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 20 noviembre, 2021

Todas las tortugas (tanto acuáticas como terrestres) pertenecen a la clase de los reptiles y al orden Testudines. De todas formas, a nivel tanto taxonómico como biológico se hace una importante distinción entre aquellas que viven en el agua y las que colonizan el ambiente terrestre. Los cuidados de una tortuga de tierra son múltiples y pocos pueden suplirlos al completo.

En general, se denomina tortuga de tierra (tortoise en inglés) a cualquier quelonio perteneciente a la familia Testudinidae, especialmente al género Testudo. Una de las especies más famosas dentro de este grupo en el mundo de la terrariofilia es la tortuga sulcata (Centrochelys sulcata), pero existen bastantes más. La tortuga leopardo (Stigmochelys pardalis) es otro ejemplar conocido.

Cada especie de tortuga terrestre tiene sus propios requerimientos. Sin embargo, existen unas reglas generales que se pueden aplicar al mantener a (casi) todas ellas. Aquí te contamos los puntos clave para que este vertebrado tan longevo pueda acompañarte a ti (y a tus hijos) por una vida entera.

1. Asegúrate de la legalidad de la especie que vas a comprar

Muchas de las tortugas de tierra se encuentran en peligro de extinción en su ambiente natural. Un ejemplo claro de esta situación es la tortuga angonoka (Astrochelys yniphora), que ha sido catalogada “En peligro crítico (CR)” según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Esto hace que su comercio y su venta estén estrictamente prohibidos.

Aunque otras especies de tortugas se críen bien en cautiverio, también se encuentran en peligro en estado salvaje. Esto hace que se incluyan en algunos apéndices del CITES y requieran documentos de cesión especiales al momento de la adopción. Por todos estos motivos, asegúrate muy bien de que la especie que vas a comprar es legal. 

Huelga decirlo, pero toda tortuga que compres debe provenir de la cría en cautiverio. No hay que fomentar la sustracción de ejemplares.

2. El terrario tendrá que ser enorme

No todas las tortugas alcanzan el mismo tamaño, pero a partir de ahora vamos a poner como ejemplo a la sulcata (Centrochelys sulcata) por ser una de las más conocidas en el hobby. Un ejemplar adulto de esta especie puede llegar a medir 83 centímetros y pesar hasta 100 kilogramos. Como podrás imaginar, mantener a un animal de estas dimensiones es una tarea titánica.

Aunque los ejemplares jóvenes puedan tenerse en terrarios al uso (1 metro de largo y 50 centímetros de ancho, por ejemplo), a medida que crecen será necesario hacerles una instalación en un patio exterior. Como mínimo, el animal requerirá una parcela de 10 metros cuadrados (5 metros de largo x 2-3 de ancho) y una valla de madera que tenga unos 60 centímetros de alto.

Las tortugas de tierra son buenas excavadoras, así que necesitarán sustrato blando para poder crear sus guaridas. Por ello, la valla que utilices para delimitar el terreno también deberá estar unos 70-80 centímetros enterrada bajo el suelo.

Por sus requerimientos, la única posibilidad a la hora de cuidar a una tortuga de tierra adulta es tenerla en un patio.

3. Mantén la temperatura adecuada

Algunas tortugas viven en ambientes tropicales, mientras que otras residen en zonas desérticas y realizan una brumación (algo similar a la hibernación) cuando llega el frío. De todas formas, todos estos seres vivos son de sangre fría o ectotermos, así que requieren temperaturas relativamente altas para llevar a cabo sus procesos metabólicos basales.

La mayoría de tortugas de tierra aguantan bien temperaturas de hasta 37 °C, pero estas no deben bajar de 15 °C en ningún caso. Si tu patio es demasiado frío, te interesará fabricar un invernadero para mantener al animal e instalar un sistema rudimentario de calefacción.

Algunas especies bruman durante el invierno y es posible saltarse este paso. Infórmate sobre la tortuga en concreto que vas a adquirir.

4. Iluminación

Una tortuga terrestre que vive en el patio no necesita una fuente de luz concreta. De todas maneras, aquellas que vivan en invernaderos o en casetas con techo necesitarán un foco UVA/UVB durante el día para procesar el calcio obtenido en la dieta y producir vitamina D3. El foco debe ser potente, ya que estará iluminando una parcela bastante extensa.

5. Controla la humedad

La mayoría de tortugas terrestres requieren rangos de humedad entre el 40 y el 60 %, ya que provienen de ambientes áridos o semiáridos. En casi todos los casos bastará con los parámetros ambientales para lograr este equilibrio, pero también deberás colocar un pequeño cuenco con agua en la instalación para que el quelonio pueda beber.

En los meses de más calor del año, puedes utilizar el chorro de una manguera para humedecer un poco el ambiente de tu tortuga de forma periódica.

6. Ofrécele a tu quelonio una dieta variada

Las tortugas de tierra son eminentemente herbívoras en casi todos los casos. Por ello, el grueso de su dieta estará compuesto de césped natural, hojas de berza, hojas de alcachofa, lechuga, henos frescos, col rizada y otras mezclas ricas en carotenos. Estos elementos deben representar el 75 % de su menú, siendo el 25 % restantes frutas, verduras y algunas flores.

Ten en cuenta que las tortugas consiguen el agua a través de su alimentación. Por ello, deben comer todos los días (y en abundancia). Además, hay que retirar toda la comida no ingerida en más de 24 horas de la instalación para evitar enfermedades.

Las verduras y las frutas no deben ser la base de la dieta de esta tortuga. Lo más importante para ellas son los vegetales verdes y las hojas.

7. Ten tiempo a tu disposición

Cuidar de una tortuga de tierra requiere tiempo diario y vital a partes iguales. No solo deberás dar de comer a tu animal todos los días y retirar sus heces de manera periódica, sino que tienes que asimilar que el animal va a vivir más que tú. El intervalo de vida medio en muchas de estas especies se encuentra entre los 60 y los 100 años, siendo 80 lo más común.

Debes tener en cuenta que la tortuga va a sobrevivirte. Hay que tener a alguien disponible para tomar el relevo de sus cuidados.

Como podrás comprobar, cuidar de una tortuga de tierra no es una tarea nada sencilla. Los quelonios terrestres viven muchísimo tiempo y alcanzan dimensiones mastodónticas, por lo que hay que hacer un sacrifico muy grande a la hora de adoptar a uno de ellos. Si no tienes un jardín y vives en una zona muy fría, lo mejor es que optes por otra mascota exótica. 

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