¿Pueden los gatos y los conejos convivir juntos?

Los animales te pueden llegar a sorprender con su forma de derrumbar los estereotipos. ¿Crees que eso ocurre con los felinos y los conejos en lo que a convivencia se refiere?
¿Pueden los gatos y los conejos convivir juntos?
Samuel Sanchez

Revisado y aprobado por el biólogo Samuel Sanchez el 10 noviembre, 2021.

Escrito por Manuela Herrera Montoya, 10 noviembre, 2021

Última actualización: 10 noviembre, 2021

¿Crees que los gatos y los conejos pueden llegar a convivir juntos? Parece una combinación muy poco probable, ya que uno se trata de un excelente depredador y el otro es una presa. Sin embargo, las particularidades de su coexistencia te sorprenderán.

Los gatos y los conejos tienen relaciones sociales muy diferentes, ya que unos viven en grupos y los otros son solitarios. Aun así, esto no significa que no sean capaces de convivir en un mismo hogar, tal y como descubrirás en las siguientes líneas. 

Los gatos y los conejos

¿Pueden los gatos y los conejos convivir juntos? Sí, y no solo eso, pues también son capaces ser amigos. Esta es una combinación común en los hogares y resulta muy gratificante para los tutores, según House Rabbit Society. Lo más importante es eliminar esa creencia o estereotipo de depredador-presa y saber cómo presentar a estos dos animales para evitar que se estresen.

Un conejo.

¿Y dónde queda el instinto?

Un gato que vive con un gazapo (conejo joven) puede acechar y perseguir a otro conejo que se encuentre al aire libre, pues el ambiente hace que su instinto cazador se active. De hecho, incluso suele perseguir al mismo ejemplar con el que convive si la interacción tiene lugar fuera de casa. 

Además, el gazapo se aterrorizará al encontrarse con un minino desconocido aunque tenga un amigo felino en casa. Para que los gatos y los conejos puedan convivir juntos, es crucial asegurar un ambiente en el que sea poco probable que el micho se sienta estimulado y muestre su carácter más depredador. 

Aunque sea difícil de creer, los conejos tienden a ser más conflictivos que los gatos en lo que a relaciones sociales respecta. Esto se debe a que viven en grupos y, por ende, se preocupan más por la jerarquía. También son animales presa que desconfían de absolutamente todo ser que no pertenezca a su especie. 

Sin embargo, la domesticación cumple un papel fundamental dentro del instinto, pues ha modificado muchos comportamientos. Algunos mininos prefieren vivir con al menos otro felino e incluso hay animales que buscan la compañía de otros distintos a su especie. Por otro lado, ciertos conejos prefieren estar cerca de un minino antes que relacionarse con otro de su especie. 

¿Cómo comenzar la convivencia entre los gatos y los conejos?

Puede suceder que el conejo huya del gato. Si esto ocurre, los instintos del micho le comunicarán algo muy diferente a la convivencia social. Debes saber manipular el ambiente, pues los felinos tienden a cazar a la mínima oportunidad y pueden hacer daño al animal con sus garras si lo perciben como un juguete.

Independientemente de lo amigable que sea el felino, asegúrate de que las puntas curvas y afiladas de sus garras no estén presentes. Un veterinario de confianza sabrá mostrarte cómo llevar a cabo este procedimiento de manera adecuada. Ten cuidado, ya que un solo golpe leve de una garra le hará a tu conejito un rasguño que luego puede convertirse en una herida grave.

El primer paso

Otro punto muy importante al iniciar una introducción entre los gatos y los conejos es que el último tenga acceso a una jaula como lugar seguro. Para ello, asegúrate de que las patas del felino no quepan a través de los barrotes. Además, dale al gazapo un escondite dentro de la instalación, como por ejemplo una caja de cartón.

La principal ventaja de darles espacio es que, mientras el conejo esté en su jaula, los dos animales tendrán la oportunidad de acostumbrarse al olor, los sonidos y los movimientos del otro. El escenario se plantea mejor aún si el conejo puede salir a correr en su propia instalación, pues así el felino se acostumbrará a su actividad sin poder llegar a él. 

Esta fase puede llevar días, semanas e incluso meses, dependiendo de la personalidad de ambos animales. No apresures las cosas: es mejor ir lento y tener éxito que presionar, generar estrés y recurrir al regaño (el método menos eficaz en la educación felina).

El regaño le enseña al gato a esperar a que los humanos se vayan de la habitación para luego atormentar al conejo.

El siguiente paso para que conejos y gatos puedan convivir

Cuando sientas que ha llegado el momento, sigue adelante juntando a los dos animales mientras los supervisas. Pasa un rato con ellos en una habitación donde puedas intervenir si es absolutamente necesario, pero lo ideal es darles la oportunidad de resolver las cosas a su manera. 

En caso de que el gato sea respetuoso y curioso, déjalo husmear e investigar el entorno. Si es bullicioso, rocíalo con agua unas cuantas veces a modo de distracción (tratando de no hacerle saber que eres tú quien emite el chorro de agua, pues de lo contrario te vincularía con un evento muy negativo). 

Si recurres al agua con frecuencia, significa que has avanzado demasiado pronto y debes volver al primer paso (la fase de la jaula). No pierdas la esperanza, ya que después de un período variable la mayoría de los conejos y los gatos se acostumbran entre sí. Es solo cuestión de tiempo y, en algunos casos, de adecuada supervisión.

Otro escenario ocurre cuando el conejo persigue al gato y este huye. La mayoría de los gazapos solo corren tras el micho hasta que sienten que han expresado su descontento y este comportamiento no requiere intervención humana. Una vez ambos se relajen, los dos animales pueden convertirse en compañeros pacíficos o en amigos.

Un nuevo residente 

Si le presentas un conejo a un gato que ya habita el hogar, es posible que debas darle tiempo al primero para que establezca una sensación de territorio antes de que se enfrente al felino. Por lo general, una buena idea es confinar al animal nuevo al principio (ya sea un minino o un conejo) en una área pequeña (una jaula o una habitación individual). 

El cambio es estresante tanto para los gazapos como para los humanos. La llegada a un nuevo hogar es estrés más que suficiente para un conejo, así que no lo pongas en la posición de tener que acostumbrarse a un nuevo territorio, la presencia de humanos y la interacción con gatos a la vez. Espera hasta que el animal se sienta seguro y cómodo para seguir avanzando.

Un conejo y un gato jugando juntos.

Lo más importante de este proceso es “escuchar” lo que te dicen los gatos y los conejos con su lenguaje corporal sobre su nivel de estrés durante la interacción. Deja que ellos establezcan el avance de este proceso, pues vale la pena el esfuerzo y la paciencia para construir un lugar en el que ambos vivan en paz. 

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