¿Por qué mi gato no se relaciona con otros gatos?

Los gatos pueden parecer seres antisociales, pero como cualquier otro animal, deben relacionarse con miembros de su misma especie. ¿Qué ocurre si lo evitan?
¿Por qué mi gato no se relaciona con otros gatos?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 13 junio, 2021.

Última actualización: 13 junio, 2021

Para un felino que convive con otros de su especie, la compañía puede ser muy beneficiosa cuando te vas de casa y pasa tiempo solo. No obstante, puede que al traer un nuevo integrante a la familia, descubras que tu gato no se relaciona con otros gatos, o que este tipo de interacción le produce estrés.

Para entender por qué ocurre esto, es fundamental estudiar todos los factores que puedan estar afectando al comportamiento del félido: desde el entorno hasta las posibles agresiones, pasando por la infancia del felino. En este artículo, tienes una visión general de todos ellos, para que sepas cómo proceder y solucionar la conducta asocial de tu gato.

El entorno del gato

El primero de los factores que afectan a cómo tu gato interacciona con otros de su especie es el entorno en el que vive. La capacidad de exploración y el tamaño de la casa en la que reside influyen en la acogida que pueda tener el nuevo inquilino en una dinámica ya establecida.

Dicho de otro modo, un gato que puede salir al exterior libremente será menos territorial dentro de la casa. Por otro lado, si se trata de un piso pequeño, es posible que la falta de espacio impida que ambos intengrantes tengan una zona segura que considerar como suya. Como otros animales, cuando están confinados en un espacio pequeño, los gatos tienden a pelearse.

¿Por qué mi gato no se relaciona con otros gatos?

Un gato debe acostumbrarse a estar con otros animales. Se trata de una especie que no es gregaria en estado salvaje, por lo que compartir espacio con otro felino debe inculcarse. 

Esto se acentúa en gatos que no salen nunca del hogar y, por tanto, no tienen contacto con otros de su especie.

Es por esto que los expertos recomiendan hacer una presentación entre gatos que sea progresiva y calmada. Cuando se introduce un nuevo felino en el hogar de forma brusca, lo más probable es que se cause estrés a ambos ejemplares. Además, el riesgo de agresiones y peleas aumenta considerablemente.

La importancia de la socialización

Por otra parte, el proceso de socialización de un gato en su etapa de cachorro determinará en gran medida cómo se relaciona en la edad adulta. Aunque la agresividad tiene un factor genético, este no es suficiente por sí solo para definir la conducta del felino. El ambiente tiene mucho que ver.

Los cachorros pasan por una etapa crítica de aprendizaje —entre las 3 y 9 semanas, pudiéndose extender hasta la decimosexta—, llamada periodo de sensibilidad. Durante este tiempo, los gatitos son muy receptivos a los estímulos externos y aprenden a socializar de su madre.

Si este proceso se interrumpe, el gato será más propenso a mostrar un comportamiento agresivo en la vida adulta. No obstante, no temas: los adultos también pueden aprender a socializar, aunque sea más lentamente. Así que, si has acogido a un gatito huérfano, también puede tener compañeros felinos.

Mi gato no se relaciona con otros gatos por una mala experiencia

Si tu felino asocia a otros de su especie con una vivencia negativa —como una pelea fuerte—, es posible que no quiera saber nada de ellos. Este rechazo a otros gatos también se puede corregir. No temas, pero ármate de paciencia, pues requiere de un proceso lento y laborioso.

Vejez y enfermedad

Un gato anciano, que necesita más que nunca descansar y no estresarse, es más propenso a rechazar a otro de su especie. Además, el exceso de energía de los cachorros o los adultos jóvenes puede ser irritante para un felino en sus últimos años de vida.

Por otro lado, un gato que tenga dolor o esté enfermo es posible que rehúya del contacto con otros congéneres. Podrás verlo fácilmente, pues seguramente tampoco quiera socializar contigo —un cambio brusco en su conducta—.

Tipos de agresividad en gatos

Cuando un gato no se relaciona con otros gatos  y se fuerza la convivencia, lo más seguro es que haya alguna pelea. Si esto ocurre, es necesario identificar el porqué de la agresión. Existen las siguientes posibilidades:

  • Agresión defensiva: ocurre cuando un gato intenta protegerse de un ataque, y además, piensa que no puede escapar de él. Cuando el felino agacha las orejas, esconde la cola y retrocede con el pelaje erizado, es muy posible que se sienta acorralado y ataque.
  • Agresión redirigida: este ataque se dirige hacia otro animal que no es el que provoca la agresión. Normalmente, ocurre porque el gato no tiene posibilidad de agredir a su objetivo principal —porque está tras un cristal, por ejemplo—.
  • Agresión territorial: si el gato siente que su área personal se invade, tratará de defenderla. Su territorio puede abarcar desde un rincón hasta un vecindario entero. Esta es la forma de agresión más común cuando llega un nuevo felino al hogar.
  • Agresión entre machos: la causa habitual de este tipo de ataques es la competición por el derecho a la reproducción. Suelen ser peleas breves y escandalosas, pero es raro que los contrincantes salgan malheridos.
¿Por qué mi gato no se relaciona con otros gatos?

¿Qué hago si mi gato no se relaciona con otros gatos?

La problemática de la socialización en un hogar puede tornarse en algo grave para los gatos. Es necesario ser paciente y, en caso de que la presentación paulatina no surta efecto, consultar a un experto en comportamiento animal. Por otro lado, antes de acoger a otro gato, piensa con detenimiento si es una decisión que beneficia realmente a tu animal: sé responsable.

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