Pez payaso y anémona

Francisco María García · 21 septiembre, 2018
Además de la relación por la cual ambos animales sacan beneficio el uno del otro, destaca que todos los ejemplares de pez payaso nacen machos, y el más grande del grupo puede convertirse en hembra ejerciendo el rol de líder

El pez payaso es un pez marino cuyo nombre científico es Amphiprion ocellaris. Se lo denomina también pez anémona porque tiene su hogar en las anémonas marinas, con quienes mantiene una relación muy estrecha y particular.

Este curioso ejemplar marino es muy conocido por la famosa película de animación Buscando a Nemo, cuyo protagonista pertenece a esta especie. A continuación, veremos algunas características para conocer mejor a este sorprendente ejemplar, uno de los favoritos de los aficionados a las peceras.

Características físicas y distribución del pez payaso

Sin duda, la característica más conocida del pez payaso es su increíble color naranja brillante. En realidad, este tono va desde el amarillo hasta el marrón anaranjado. Tiene, además, vetas blancas alrededor de su cuerpo –generalmente tres– rodeadas de rayas negras muy finas; las aletas tienen el borde negro.

El pez payaso suele tener una longitud que varía entre 9 y 11 centímetros. La hembra dominante es la más grande. Una propiedad muy curiosa de estos peces es que todos los especímenes nacen machos. El macho más grande tiene la capacidad de convertirse en hembra para asumir el rol dominante del grupo; este proceso es irreversible.

Como todos los pomacéntridos, la mayoría de las especies de pez payaso que se conocen viven en arrecifes de las aguas poco profundas del océano Índico, del mar Rojo y del Pacífico occidental. No se encuentra este tipo de peces en el Mediterráneo, en el Caribe o en el Atlántico.

Las anémonas son el hogar del pez payaso

Las anémonas son depredadores marinos que poseen unos tentáculos muy coloridos y venenosos. Uno de los aspectos más característicos del pez payaso es que vive, se refugia, se reproduce y hasta se alimenta rodeado de anémonas. La relación entre el pez payaso y las anémonas es realmente muy particular y simbiótica: son un binomio indisoluble.

Anémona marina y pez payaso

Antes de instalarse a vivir en ellas, el pez payaso realiza una sofisticada danza con las anémonas. Roza sus tentáculos suavemente con diferentes partes de su cuerpo para que se acostumbren a su presencia.

Una vez instalado, este curioso pez provee a las anémonas nutrientes a través de su materia fecal y las mantiene protegidas de los peces mariposa, que suelen alimentarse con sus tentáculos.

Las anémonas se alimentan precisamente de peces. Sin embargo, la capa mucosa que cubre la piel del pez payaso le ofrece una protección que las hace inmunes a su aguijón letal. La relación de confianza y de ayuda entre estas dos especies es tan poderosa que el pez payaso pone sus huevos una vez al mes en la base de los tentáculos de las anémonas.

Una relación con beneficios mutuos

Si bien la relación entre el pez payaso y las anémonas no es una relación de dependencia, la vida de ambos es mucho más fácil cuando están juntos.

Realmente es verdad que pueden vivir el uno sin el otro: el pez payaso no moriría sin anémonas y las anémonas tampoco lo harían sin los peces. Sin embargo, su relación les trae grandes beneficios mutuos. Esta relación entre las dos especies se llama mutualismo.

Peces de agua salada: pez payaso

Estas dos especies se proporcionan protección mutua en el mundo marino. El pez protege a la anémona de otros posibles depredadores y evita que estas sufran infecciones, limpiándola de posibles parásitos. A cambio, las anémonas le ofrecen no solo un hogar, sino también protección contra los depredadores.

Por su atractivo colorido, el pez payaso es una de las presas favoritas de muchos depredadores. Las anémonas son su mejor oportunidad de sobrevivir en un mundo marino que sin ellas puede ser muy hostil; son, sin duda, las mejores aliadas del pez payaso.

Oxigenación y fotosíntesis

El pez payaso también le aporta a la anémona otro beneficio fundamental. Los tentáculos de las anémonas se oxigenan gracias al nado del pez payaso a su alrededor.

En efecto, los arrecifes de coral están llenos de oxígeno durante todo el día, pero durante la noche estos niveles pueden bajar considerablemente debido a que la fotosíntesis se detiene. De esta forma, el pez abanica los tentáculos de la anémona con sus aletas, lo que la ayuda a respirar.

Pez payaso y anémona son ejemplos de cómo dos especies diferentes pueden, no solo convivir juntos en un espacio cercano, sino además ofrecerse una especie de ayuda vital mutua incluso para su supervivencia.