Pez cirujano: hábitat, características y cuidados

Las espinas del pez cirujano pueden contener toxinas que son capaces de paralizar a un organismo pequeño. La picadura para el hombre no es fatal, sin embargo, puede ocasionar molestias.
Pez cirujano: hábitat, características y cuidados
Cesar Paul Gonzalez Gonzalez

Escrito y verificado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez.

Última actualización: 21 julio, 2022

El pez cirujano es una especie pequeña que vive en los arrecifes de coral, lugar donde se les puede identificar fácilmente, gracias a su coloración vistosa con tonalidades vibrantes. De hecho, a pesar de que parece inofensivo, este organismo es capaz de acuchillar a sus depredadores y provocarles serias heridas, de ahí que se les conozca como “cirujanos”.

De forma coloquial, existen varias especies a las que se les denomina como peces cirujanos. Sin embargo, en este artículo nos centraremos en Paracanthurus hepatus, que es conocido en todo el mundo gracias un personaje de películas animadas infantiles, basado en estos animales. Continúa leyendo y conoce todo lo que las películas no te dicen de él.

Hábitat del pez cirujano

Peces de agua salada: pez cirujano

Este organismo es un habitante de aguas cristalinas en arrecifes de coral, con una distribución que abarca al menos dos océanos, el Pacífico y el Indico. Debido a esto, se le considera una especie costera tropical, frecuente en las regiones del este de África y Oceanía, donde se mantiene en aguas poco profundas.

Estos habitantes del mar suelen utilizar a la especie de coral Pocillopora eydouxi, cuya estructura, le sirve para esconderse de sus depredadores. Además, este tipo de ecosistema les proporcionan su alimento, gracias a la gran variedad de especies que lo habitan.

Características físicas

Este pequeño animal mide alrededor de 31 centímetros de largo y alcanza un peso de más de medio kilo. Tiene un cuerpo aplanado y una piel constituida en su mayoría por iridioforos, que son estructuras diseñadas para dar el brillo a los tonos de su epidermis.

El color característico de la especie es un azul profundo, que abarca la mayor parte de su cuerpo ovalado. También tiene algunas líneas con coloraciones negras, que inician desde sus ojos, ocupando parte de la región superior del pez, y terminan en los bordes de su cola. Además, en esta misma sección del cuerpo tiene un parche de color azul, que le da su aspecto particular al pez.

En cuanto a su cola, es de color amarillo fosforescente, que se extiende en forma de “V”, con márgenes obscuros. En su base, tiene insertado una espina. Es más, sus aletas pectorales, tienen la misma tonalidad, solo que en un menor tamaño.

De hecho, los jóvenes de esta especie, son amarillos en su totalidad, con ligeras manchas azules. Esto se debe a que, conforme crecen, van adquiriendo el patrón particular de los peces cirujanos.

La razón por la que reciben su nombre de cirujano es debido a que tienen una espina en la base de su cola, con forma alargada y ambos lados de su cuerpo. Esto le sirve para poder defenderse y atacar a sus depredadores, casi a modo de cuchillo o escalpelo.

Cuidados en el acuario

Es probable que por su fama, se piense que puede ser una excelente mascota. Sin embargo, este pez no es para primerizos, ya que conlleva gastos, cuidados, tiempo y espacio, que no todos pueden proveer.

Es más, sus requerimientos mínimos la hacen una especie complicada de reproducir en cautiverio. Por lo cual, casi todos los ejemplares de los acuarios son obtenidos directo de su hábitat. Situación que podría derivar en varios problemas ambientales si se incrementa su demanda.

Al igual que con cualquier mascota, es necesario informarse sobre los cuidados de la especie. Para el caso del pez cirujano, su cuidado tiene énfasis en los siguientes puntos.

Tanque

Necesita un tanque de mínimo 400 litros, sin embargo, debido a que pueden ser peces muy activos, se recomienda tener tanques de 1000 litros. Esto también puede depender del tipo de pez cirujano que se quiera tener, ya que no todos alcanzan los 30 centímetros de largo.

Además, es necesario igualar las condiciones del hábitat original del pez, lo que incluye tener corales, esponjas, rocas vivas y otras estructuras de arrecife. Esto con el objetivo de que el pez se acostumbre a su nuevo hogar, manteniendo en mínimo sus niveles de estrés.

Lo anterior, implica un mantenimiento exacto y preciso de las condiciones del tanque, ya que las especies marinas, y en específico las de arrecife, son muy sensibles. Cabe recalcar que esto solo se logra en acuarios especializados, porque conlleva un gasto en aditamentos, que miden todas las variables del agua.

En específico, las características del tanque, debe cumplir mínimo con lo siguiente:

  • Amonio: 0
  • Nitritos: 0
  • Nitratos: <25 ppm (lo ideal es que se mantenga en lo mínimo).
  • Temperatura: 24 °C -26 °C
  • Gravedad específica:  1.024-1.025 (medida de salinidad)
  • pH: 8.1-8.4 (variaciones mínimas)

Recuerda contar con un sistema de filtrado excelente, ya que eso te ayudará a prevenir enfermedades. Además, también necesita de una buena iluminación, debido a que las algas de las que se alimenta crecen mejor de esta forma.

Alimentación

Respecto a este apartado, este organismo es un poco versátil, ya que puede alimentarse de las algas que crezcan en el tanque o se le puede dar algún otro alimento comercial. Por ejemplo, pueden consumir alga nori, artemia, copépodos o algunos mix para especies marinas.

Compatibilidad

En general, puede considerarse llevarse bien con cualquier otro pez que no sea territorial. Es por esta razón, se recomienda no tener más de un pez cirujano en el mismo tanque, ya que pueden agredirse y hasta matarse. También, se debe tener cuidado con otras especies que tengan hábitos alimenticios similares, ya que los pueden percibir como una amenaza y derivar en un conflicto.

Enfermedades del pez cirujano

Una de las enfermedades más conocidas es la de la mancha blanca, que es una infección por un parásito. Esta patología provoca que aparezcan manchas a lo largo del cuerpo del pez, lo que puede provocarles comezón, haciéndolos querer rascarse.

Existen varios tratamientos, sin embargo, la mayoría pueden ocasionar problemas en la salud de los demás peces. Por ello, se recomienda prevenir, teniendo un estricto control de la calidad del agua, manteniendo una dieta nutritiva, y dándoles el hogar amplio que merecen. Con esto, se mantienen sus defensas altas, lo que reduce la posibilidad de contraer la enfermedad.

Impacto del “Efecto Nemo”

Durante el 2003, Pixar presenta en cines su popular película “Buscando a Nemo”, que se cree tuvo un impacto negativo en la explotación de peces payaso. A este incidente, donde se temía por la prevalencia de este pez, se le denominó públicamente como “efecto Nemo”. Es por que además, nacen asociaciones preocupadas por su conservación, como por ejemplo “Saving Nemo“.

De igual forma, con su secuela “Buscando a Dory”, se esperaba que la demanda por peces cirujanos, aumentara. De hecho, al ser una especie que no puede reproducirse en cautiverio, se temía por su extinción.

En 2017, se publicó una investigación en la revista científica Fish and Fishieries, que no encontró evidencia real sobre la existencia del efecto Nemo. Aunque en un principio se pensaba que esto era por la falta de datos, en 2020 otros investigadores llegan al mismo resultado, luego de revisar los efectos de la película “Buscando a Dory”.

Ambos estudios implican que no existe el efecto Nemo, sin embargo, esto no significa que las poblaciones del pez cirujano no estén amenazadas. De hecho, poco se sabe del número que existe en vida libre, por lo que está clasificada como una especie de menor importancia, pero aún existe poca información.

Los animales tienen un hábitat específico, donde viven y se desarrollan de forma plena. El cual, es difícil de imitar y no todos pueden adaptarse a la vida en cautiverio. Por esta razón, la mejor opción es buscar una mascota, que se adapte a lo que puedes ofrecerle, y no solo elegirla por vanidad o moda. Recuerda que hablamos de una vida, que aunque sea grande o pequeña, merece respeto.

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