¿Nuestros perros nos ven como sus padres?

Alba Muñiz 17 noviembre, 2015

A los humanos que queremos a los animales no nos quedan dudas de que nuestros peludos forman parte de nuestra familia. Ahora, una investigación señala que los perros nos ven como a sus padres.

Perros apegados a sus dueños

Los canes son animales sociales que desarrollan vínculos con sus congéneres. Pero también son animales domésticos y, por tal motivo, crearon vínculos con las personas a lo largo de tantos años de historia en común.

La relación perro-humano fue objeto del estudio realizado por investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria en Viena (Vetmeduni Vienna) para llegar a establecer el tipo de vínculo que nuestros amigos de cuatro patas forman con nosotros.

Para esto, se basaron en la teoría del apego. Así, concluyeron que el tipo de vinculación que se logra podría compararse con la que se constituye entre los niños pequeños y sus progenitores.

Por qué los perros nos ven como sus padres

mascota en familia

La teoría del apego explica que esa fuerte relación que se instaura entre los bebés y sus padres es una adaptación evolutiva que posibilita la protección de los niños. Por eso, al sentirse muy apegados a ellos, los buscan con frecuencia.

Los científicos de la Universidad de Viena creen que los perros desarrollaron una adaptación parecida a lo largo de su evolución. Por tal motivo, no solo se apegan a seres de su misma especie, sino también a los humanos.

Esto se explica porque la mayoría de los canes son hoy mascotas o poseen algún tipo de vínculo de dependencia con el hombre.

Basándose en la llamada “teoría del apego”, los investigadores descubrieron que los perros se vinculan con sus propietarios de manera similar a los niños pequeños con sus padres.

El efecto de base segura

La investigación se centró en uno de los componentes de la teoría del apego: el efecto de base segura. Así, las figuras paterna o materna son las que suministran una base segura para que el infante explore el mundo que lo rodea con tranquilidad. En el caso de los peludos, esa base segura está proporcionada por el propietario.

Los científicos realizaron distintos experimentos para concluir que los canes son dependientes de la seguridad que le ofrecen sus dueños para investigar con tranquilidad su entorno. Así, estudiaron las reacciones de los canes ante la posibilidad de ganar un premio de comida en distintos escenarios:

  • Con el propietario ausente
  • Con el propietario en silencio
  • Con el propietario alentándolos
  • Con la sustitución del propietario por un desconocido

Detalles de la investigación

Los investigadores observaron, entonces, que los perros demostraban un interés menor por conseguir la recompensa si sus dueños estaban ausentes.

Por otra parte, que el propietario los alentara a obtener el premio o se mantuviera callado, no marcó grandes diferencias en las motivaciones del animal por obtener la golosina.

Al sustituir al dueño de la mascota por un extraño, advirtieron que los animales perdían gran parte del interés de esforzarse por la recompensa comestible.

El estudio de la Universidad de Viena como punto de partida para otras investigaciones

perro y familia

La investigación permitió marcar también la diferencia entre los perros y sus ancestros, los lobos, que solo desarrollan este tipo de vínculos entre ellos. También confirmó la evolución colaborativa de los canes y los humanos.

Se constituyó, además, en un punto de partida para realizar otros estudios relacionados con el comportamiento canino.

Los resultados obtenidos pueden utilizarse, por ejemplo, para puntapié inicial para buscar las formas de abordar a perros desconocidos, haciendo que se sientan seguros. Este tema sería de gran utilidad, por ejemplo, para veterinarios o entrenadores.

El afecto entre perros y humanos, sin lugar a discusión

Lo que el estudio llevado a cabo en la universidad austríaca aún no llegó a determinar es si, en esta relación can-hombre, también se manifiestan los distintos tipos de apego que hay entre los niños y sus padres. Estos son:

  • Seguro
  • Ansioso ambivalente
  • Ansioso evitativo
  • Desorganizado

Lo que está claro es que, nuestros queridos peludos se comportan con nosotros al igual que nuestros hijos pequeños.

Tampoco quedan dudas del cariño mutuo que sentimos entre ambas especies, sin que haga falta un estudio científico para demostrarlo.

 

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