¿Qué hacer si tu perro se está volviendo agresivo?

La agresividad en perros puede tener diferentes causas, así como tratamientos distintos, si bien es preciso contar con la ayuda de un especialista –educador o adiestrador canino– para evitar males mayores
Francisco María García

Escrito y verificado por el abogado Francisco María García.

Última actualización: 09 mayo, 2022

Los perros son unas mascotas adorables que tienen bien ganada la reputación de ser considerados como “el mejor amigo del hombre”. A través de la historia de la humanidad, estos animales han ido adecuando su comportamiento hasta ser no solo útiles, sino también amigables. Por eso, suele ser preocupante cuando un perro se está volviendo agresivo.

Las conductas agresivas en los canes aparecen por ciertas situaciones de su vida diaria, de manera que no son un evento aleatorio que aparezca sin razón. Debido a esto, si un perro comienza a volverse agresivo, se debe actuar de inmediato para salvaguardar la salud de la mascota y de su familia. A continuación, veremos algunas ideas para solucionar esta conducta:

La agresividad en los perros

Aunque cueste creerlo, uno de los problemas de conducta más comunes en los perros es la agresividad. Esto se debe en gran parte a una inadecuada educación o a la falta de sociabilización. Por lo tanto, el can es incapaz de regular su temperamento y actúa de manera excesiva ante diferentes estímulos.

¿Tu perro se está volviendo agresivo?

Es fácil identificar cuando un perro se está volviendo agresivo, pues muestra diferentes comportamientos de advertencia previos a su ataque. Sin embargo, algunos tutores los suelen pasar por alto y ocasionan que se agrave. Ten mucho cuidado si detectas alguna de las siguientes conductas:

  • Se queda quieto y mira de manera fija a una persona o animal.
  • Ladra de manera incesante.
  • Gruñe al menor estímulo.
  • Diferentes intentos de mordida.

La mayoría de los canes muestran una o varias de las señales anteriores. No obstante, existen casos en los que solo se evidencia la agresividad después de un ataque fuerte (mordida). Por ello, es indispensable estar atento a cualquier cambio de conducta en la mascota, para corregirlo de inmediato y evitar que sucedan accidentes severos.

Agresividad en los perros

Tipos de agresión en el perro

A pesar de que la agresividad en los canes es algo bastante complicado de evaluar, para su estudio se divide en dos tipos según el origen de la conducta: orgánica y conductual. La orgánica es aquella que se origina de un problema de salud como el dolor, mientras que la conductual es provocada por alguna condición o situación externa.

Se calcula que solo el 15 % de los canes que acuden al veterinario por problemas de agresión son afectados por causas orgánicas. En contraparte, el 85 % restante tiene causas conductuales como las siguientes:

  • Dominancia. Provocada por la falta de adiestramiento. El can se percibe como líder y “corrige” a su manada por medio de conductas agresivas.
  • Miedo. La agresión aparece como un último recurso de defensa cuando se siente amenazado o en peligro.
  • Territorialidad. Se evidencia principalmente contra los extraños, quienes invaden su hogar (su territorio).
  • Redirección de agresión. Ocurre cuando el perro intenta realizar un ataque, pero se ve impedido por alguna barrera. En consecuencia, la frustración lo hace redirigir su agresión a otra persona, animal u objeto.
  • Depredación (muy rara). Instinto natural que aún se puede observar en perros de caza o en híbridos.
  • Protección maternal. Se refiere a las agresiones que muestra una madre para proteger a sus propios cachorros.
  • Estrés. En momentos estresantes o durante juegos enérgicos, el perro podría confundirse y comenzar a mostrar agresión por la cantidad de adrenalina.
  • Protección de la manada. Si el perro siente que su familia (manada) es amenazada, la defenderá por medio de conductas agresivas.

¿Qué hacer si tu perro se está volviendo agresivo?

Una de las primeras cosas que se debe hacer si se siente que un perro se está volviendo agresivo, es mantener la calma. Hay que descubrir las causas, pero, sobre todo, no empeorar la situación agregándole más estrés o angustia.

Además, el comportamiento agresivo es un tema recurrente que se puede presentar en cualquier tipo de perro. Contrario a lo que se piensa, esto no tiene nada que ver con una raza específica y tampoco está relacionado con el sexo.

Aclarado este punto, es lógica toda preocupación por posibles conductas agresivas en los perros por parte de sus propietarios. Sin embargo, hay que decir que gran parte de estos problemas de agresividad tienen solución. Para ello, lo mejor es seguir los siguientes consejos:

1. Ir al veterinario

El veterinario es la primera persona a la que se debe recurrir en estos casos. De esta manera, se podrá descartar que la agresividad se deba a algún motivo relacionado con su salud.

Un perro puede ponerse agresivo debido, por ejemplo, a alguna anomalía encefálica. Un cuadro epiléptico o algún tipo de desbalance hormonal también pueden influir en su agresividad.

El porcentaje de casos de conducta agresiva en perros no es tan bajo; se calcula que alrededor de 15 % de los casos consultados se deben a alguna dolencia física, y es que el dolor también puede alterar a la mascota. Esto es corriente con los seres humanos también, solo que los perros no tienen otra manera de canalizarlo porque carecen de la alta capacidad de raciocinio de las personas.

2. Mantén la jerarquía en el hogar

No se debe olvidar que, en una mínima o mayor medida, hay una agresividad intrínseca en todo perro. Los perros y los lobos tienen un origen común y son animales que viven en grupos; cuando se desarrolla esta comunidad de animales ha de prevalecer un macho alfa: el líder de la manada. Eso se logra imponiéndose a los demás miembros del grupo.

La agresividad que usa un perro para relacionarse con su manada es parte de su forma de organización; el problema surge cuando se lleva a un perro a casa, cuestión de la que no cabe duda.

Lo más instintivo en el perro es que asume que todas las demás personas de ese hogar son su manada. De esa manera, no es de extrañar que quiera tratar a las personas como trataría a su comunidad canina. Por este motivo, es muy importante que se establezca la jerarquía en casa desde el primer momento. Recuerda que tú debes ser el líder y tienes el control sobre sus acciones, no al revés.

3. Identifica el origen de la agresión

Una vez que, con ayuda del veterinario, se ha descartado algún tipo de problema de salud, toca pasar a otro nivel, y hay que prestar atención al tipo de agresividad que tiene el perro. ¿Muerde a desconocidos? O bien, ¿lo hace cuando le quitan algo que le interese? La respuesta a cada una de estas preguntas necesitará de un acercamiento y tratamiento distinto.

En caso de que su origen sea conductual, queda por establecer si un perro se está volviendo agresivo por una situación de miedo, amenaza o incluso por territorialidad. Una vez que esto se haya determinado, todo lo demás será menos complicado.

Agresividad en los perros

Cuando un perro tiene miedo, no hay que aplicar una técnica que implique castigo. En este caso sería como combatir el fuego con gasolina; una sensación de miedo debe contrarrestarse generando mecanismos de confianza en el animal. Por lo tanto, es mucho mejor adiestrar con juegos.

Si tiene temor a otras personas, hay que crear espacios de progresivo acondicionamiento por espacios breves de tiempo. El perro debe sentirse cómodo y no amenazado, y es que las amenazas lo volverán más agresivo. Siempre que el origen del problema sea conductual, el reforzamiento positivo y un buen régimen de entrenamiento son las medidas más adecuadas para resolverlo.

4. Reorientar

Cuando un perro reacciona agresivamente es porque le ha dado resultado anteriormente y porque no tiene otra respuesta. Para que esto cambie se debe tener una opción alternativa que ofrecerle al perro; algo que le pueda parecer atractivo y cumpla con nuestros deseos en lugar de su agresividad.

Siempre es importante que apenas se note algún síntoma de agresividad injustificada en un perro, y así tomar precauciones. Entonces, es de importancia capital que el animal deba ser vigilado y no encontrarse cerca a los niños.

Existen precauciones mínimas que pueden evitar accidentes. Es muy positivo llevarlo al especialista, tratarlo con autoridad y cariño, ponerle su correa y bozal (esto último solo cuando sea preciso), al salir a la calle.

5. Pide ayuda a tiempo

Es normal que cualquier tutor quiera ayudar por sí mismo a su mascota, pero la agresividad es un tema delicado que debe ser resuelto con cuidado. En caso de que no notes mejoría con tus primeros intentos y ya hayas acudido con el veterinario, opta por acudir con un etólogo canino para que te oriente.

El etólogo es un profesional que conoce bien los fundamentos de la conducta del perro, de manera que sabe cómo resolver los problemas de agresividad. Por el contrario, el veterinario se suele enfocar más en la salud. Acudir con ambos al mismo tiempo puede ser un gasto extra, aunque ten por seguro que lo vale si deseas mejorar el comportamiento de tu mascota.

Para finalizar, recuerda que el hecho de que un perro se vuelva agresivo afecta tanto a la mascota como a su familia. Es por ello que corregir su comportamiento también es una buena forma de mejorar su calidad de vida.

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  • Manteca, X. & Sordé, A. (1992) Diagnóstico de los diferentes tipos de agresividad del perro dirigida hacia las personas. Clínica Veterinaria de Pequeños animales, 12(4).
  • Bobi i Gibert, J., Marí Martorell, D., & Pons Cequier, M. (2011). Agresividad Canina legislación, deberes y ética. Universidad Autónoma  de Barcelona.