El pastor alemán y el bebé elefante, una amistad más allá de las apariencias

Virginia Duque Mirón · 18 julio, 2017

Los animales no entienden de apariencias, edad, razas o especie. Eso queda demostrado en historias como la que te contamos hoy: un pastor alemán y el bebé elefante que se han hecho amigos.

¿De dónde han salido dos especies tan diferentes? ¿Cómo han llegado a conocerse dos seres tan distintos? ¡Te lo contamos!

La historia del pastor alemán y el bebé elefante

Este perrito vivía en un refugio en África del Sur. Quizá era la mascota de alguno de los cuidadores, o, simplemente, la mascota de alguno de los voluntarios que trabajan en él.

Este centro está dedicado especialmente al rescate y rehabilitación de rinocerontes que son víctimas de la caza, práctica muy extendida en África. No obstante, cuando supieron de la existencia de este bebé elefante, hicieron una excepción.

Este bebé elefante llegó al refugio tras ser rechazado por su familia. Los elefantes son animales de manada, no van solos a ningún lugar, por lo que no tener una familia es devastador para ellos. ¡Imagina cómo se sintió el pequeño!

Tras muchos intentos de emigrar con su familia, fue rechazado. Cuando intentó unirse a otra manada, fue rechazado. ¿El motivo? No se sabe, pero al parecer, este bebé elefante llegó con una hernia gigantesca en su interior, debido a una infección del cordón umbilical.

Podría ser que este fuera el motivo del rechazo. Parece que este bebé elefante no fue bien recibido al mundo.

Se enciende un rayo de esperanza para el bebé elefante

Dicen que después de la tormenta llega la calma. Y este bebé encontró un poco de esperanza al llegar al refugio de rinocerontes en Tula Tula.

A pesar de que los cuidadores pensaron que no sobreviviría por el tamaño de su hernia, y por tener intolerancia a la lactosa, Ellie, el bebé elefante, recuperó la salud.

Los cuidadores no se rindieron y hasta crearon una mezcla de componentes que darían todo lo necesario al bebé, y que podía ser un sustituto de la leche.

Le aportaron los cuidados necesarios y, por supuesto, el calor y cariño que necesitaba. Al poco tiempo, Ellie estaba bien de salud.

Aunque, había otro problema. Como hemos explicado antes, para un elefante, no tener una manada es devastador. Su naturaleza está creada de esa forma, deben vivir con una familia. Ahora, Ellie estaba solo, por lo que a pesar de estar bien físicamente, se estaba sumiendo en una depresión enorme.

Comienza la amistad del pastor alemán y el bebé elefante

En el momento más oportuno apareció este perro que salvó a Ellie de una depresión. Llegó al lugar donde estaba tumbado y, como por arte de magia, el bebé elefante recuperó las ganas de vivir.

Un amigo verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia

-Proverbio bíblico-

Sin importar la especie, la raza o las apariencias, la amistad del pastor alemán y el bebé elefante fue creciendo a pasos agigantados. ¡Por fin Ellie tenía una familia! Pequeña, pero una familia al fin y al cabo. Su pequeña manada.

Los cuidadores no están seguros de si Ellie podrá ser feliz y seguir viviendo gracias a esta mini familia que han creado el pastor alemán y el bebé elefante.

Aunque de momento son felices y la depresión se ha esfumado. No sería el primer caso de un elefante que vive apartado de una manada por haber recibido el amor y los cuidados necesarios. Deseamos de corazón que suceda lo mismo en el caso de Ellie.

Una historia más que muestra que la amistad no tiene fronteras, que con amor todo se puede, que el cariño rompe barreras, y que ser buenos todos con todos haría de este un mundo mejor, no solo para los animales, sino también para nosotros.

Fuente de la imagen: laopinion.com