Parálisis facial en perros: síntomas, causas y tratamientos

18 julio, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por el biólogo Samuel Sanchez
La parálisis facial en perros es una condición relativamente común, pero muy difícil de tratar. Aprende a detectarla en el siguiente espacio.

La parálisis facial en perros es una condición más común de lo que parece, sobre todo en los canes de edad avanzada y ancianos. Este signo clínico se manifiesta con una incapacidad de mover los músculos de la cara y mantenerlos tensos, no por fallo muscular, sino por trastornos que afectan a los nervios que los controlan.

A pesar de que esta condición es bien conocida, cabe destacar que hasta el 74 % de los casos en la clínica veterinaria son de naturaleza idiopática, es decir, no tienen una causa concreta —o esta no se ha descubierto—. Si quieres saber todo lo que se sabe hasta ahora sobre la parálisis facial en perros, sigue leyendo.

¿Qué es la parálisis facial en perros?

Los nervios faciales son pares craneales mixtos que contienen fibras sensoriales, motoras y parasimpáticas. Estos pares nerviosos surgen directamente del cerebro a nivel del tronco encefálico y se distribuyen a través de los agujeros del cráneo por la cabeza, el tórax y el abdomen del animal.

Los movimientos oculares, los reflejos fotomotores, la acomodación, la transmisión de impulsos olfativos, la percepción de información sensitiva, los impulsos gustativos y la colocación en el entorno tridimensional se ven mediados por los nervios faciales. Si estos se dañan, tiene lugar la parálisis facial en perros o en cualquier vertebrado que los porte.

La parálisis facial casi nunca es producto de un daño directo del cerebro, sino del nervio facial que lo conecta con el exterior mediante tacto, gusto, vista y otras percepciones.

Un perro triste en blanco y negro.

Síntomas de la parálisis facial en perros

Tal y como indica el portal veterinario Davies, la signología de la parálisis facial en perros depende de la severidad de la lesión y de las estructuras nerviosas afectadas. Lo más normal es que el can presente uno de los planos faciales “caído”, algo similar a lo que le ocurre a los seres humanos tras un derrame cerebral.

Este fallo a nivel nervioso se puede notar en los pequeños gestos del perro. Entre los signos más evidentes, encontramos los siguientes:

  • Una oreja más caída que la otra.
  • Incapacidad para pestañear con uno de los ojos.
  • Salivación por una de las comisuras del morro.
  • Dificultad para comer.
  • Síntomas del síndrome vestibular periférico. Hasta el 65 % de los perros afectados presentan ambas condiciones a la vez.
  • Parálisis de las extremidades y estupor, en el caso de que la lesión sea a nivel central y no solo del nervio.

En la mayoría de los casos en los que se sufre daño en el nervio facial, la parálisis solo afecta a uno de los dos lados de la cara (unilateral), lo cual facilita mucho el diagnóstico. De todas formas, si la parálisis es total (bilateral), notar los signos a simple vista se complica mucho.

Causas de la parálisis facial en perros

Tal y como indican estudios, hasta el 74, 7 % de los casos de parálisis facial en perros son idiopáticos, es decir, no se puede encontrar una causa que los explique. El ratio de ocurrencia de esta patología es difícil de calcular, pues pocas veces se encuentra un motivo subyacente común.

Más allá de las etiologías no exploradas, el agente causal más común detrás de una parálisis facial es una infección grave en el oído interno (otitis interna), sobre todo en aquellos canes que tienen problemas crónicos en la piel. En estos casos, los signos clínicos antes citados se suelen acompañar de problemas del equilibrio y una cabeza ladeada de forma permanente.

Estas son las dos variantes más comunes dentro de este cuadro clínico, pero existen otras posibles causas de las parálisis faciales parciales o totales. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Un golpe muy fuerte, como un accidente automovilístico o una caída grave.
  • Hipotiroidismo, mal funcionamiento de la glándula tiroides y producción baja de las hormonas tiroideas.
  • Tumores benignos o cánceres en la zona facial. 
  • Ingesta de neurotoxinas, como la toxina botulínica (botulismo).
  • Enfermedades inflamatorias o inmunomediadas, como la meningoencefalitis.
  • Daños tras una cirugía craneal muy invasiva.

Diagnóstico

A pesar de que esta condición sea más común en su variante idiopática, sigue siendo necesario realizar ciertas pruebas en el animal afectado para descartar otras condiciones subyacentes. En primer lugar, se suele sedar al perro y se realiza un análisis profundo de la oreja del plano facial afectado, con el fin de descartar la infección ótica ya citada.

Si todo está en orden en esta sección, se recurre a rayos X, tomografía computarizada (CT) y resonancias magnéticas (MRI) para la observación en detalle del cerebro y las estructuras internas del oído. En casos contados, también puede ser necesaria la obtención de una muestra de los fluidos craneales del can para buscar signos de inflamación.

La estimulación eléctrica del nervio facial puede ayudar a cuantificar el daño producido y establecer un pronóstico.

Tratamiento de la parálisis facial en perros

El tratamiento será diferente en cada caso, pero cabe destacar que el daño nervioso es irreversible. Esto no quiere decir que haya que dar por perdida a la mascota, pero sí aceptar que va a tener ciertos problemas de ese momento en adelante a la hora de comer y relacionarse con el entorno.

Si la causa del daño en el nervio facial es el pinzamiento por la acción de un tumor cancerígeno, la resección quirúrgica de la masa y la terapia dirigida para acabar con el cáncer suelen ser la opción a seguir. Por otro lado, si el motivo subyacente es un hipotiroidismo, el perro necesitará una medicación vitalicia de reemplazo de la hormona tiroidea.

En caso de que la causa sea una infección en el oído medio o interno, se suele recurrir de forma inicial a una limpieza profunda del oído, mediante la aplicación de sustancias ceruminolíticas y la extracción de tejidos dañados, incluso bajo anestesia y en un proceso quirúrgico local. Una vez higienizado el entorno infectado, se deben recetar antibióticos o antifúngicos, dependiendo del patógeno. 

Un perro con las orejas hinchadas.

Pronóstico y apuntes finales

La mayoría de veces los signos presentados son permanentes, pues el nervio facial sufre daños irreversibles y es imposible devolverlo a su estado previo. De todas formas, esto no suele impedir que el perro lleve una vida normal, salvando ciertas modificaciones en la rutina.

Por esta razón, en su variante idiopática esta condición tiene un pronóstico muy positivo. De todas formas, si el daño se ha producido en el cerebro o la causa es un cáncer, el cuadro se puede complicar mucho en poco tiempo. Todo depende de la causa subyacente.

  • Facial paralysis in dogs, Davies. Recogido a 16 de julio en https://vetspecialists.co.uk/fact-sheets-post/facial-paralysis/
  • Chan, M. K., Toribio, J. A., Podadera, J. M., & Child, G. (2020). Incidence, cause, outcome and possible risk factors associated with facial nerve paralysis in dogs in a Sydney population (2001–2016): a retrospective study. Australian veterinary journal, 98(4), 140-147.
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  • Wright, J. A. (1988). Ultrastructural findings in idiopathic facial paralysis in the dog. Journal of comparative pathology, 98(1), 111-115.