Ojo nublado en gatos: causas y tratamiento

Seguro que alguna vez has visto un ojo nublado en gatos callejeros o domésticos. Aquí puedes encontrar las causas más frecuentes de esta condición y qué hacer cuando la detectes.

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 29 diciembre, 2021

La vista es esencial para los felinos, domésticos incluidos. No obstante, no siempre es sencillo para los tutores saber si su gato está sufriendo una patología ocular. Uno de los signos más característicos de que algo anda mal en este órgano es el ojo nublado en gatos.

Este síntoma consiste en la aparición de una “telilla” blanca que recubre el ojo del félido. Como verás a continuación, va acompañado de otros signos clínicos propios de los problemas oculares y responde a distintas causas. En este espacio tienes toda la información básica sobre este tema, así que no te lo pierdas.

¿Qué es el ojo nublado en gatos?

Como podías leer más arriba, el ojo nublado en gatos es un síntoma, no una enfermedad. Aparece frecuentemente en diversos problemas oculares, como el glaucoma o las cataratas. Consiste en la presencia de una capa blanquecina en el ojo que le da un aspecto nublado.

Durante la noche, los ojos nublados de los gatos no brillan en la oscuridad. Esta es una manera sencilla de detectar el problema antes de que se torne crónico.

Dependiendo de la enfermedad que lo cause, el ojo nublado suele acompañarse de otros síntomas, como el lagrimeo excesivo. Es importante acudir al veterinario tan pronto como se detecte esta condición, pues el tratamiento irá dirigido a resolver la patología que lo esté causando.

Causas frecuentes del ojo nublado en gatos

La importancia de llevar a tu félido a consulta cuando aparece este síntoma se debe también a las graves enfermedades que pueden originarlo. En los siguientes apartados podrás conocer las patologías más habituales a este respecto.

Glaucoma felino

Glaucoma es el término que hace referencia a las patologías caracterizadas por el aumento de la presión intraocular o PIO. Esta subida de presión afecta al nervio óptico, que va degenerando con el tiempo y afectando a la visión.

El glaucoma produce enrojecimiento del ojo, dolor y sensibilidad a la luz, así como pérdida de visión y aumento de tamaño del globo ocular en fases más avanzadas.

Los gatos presentan una variante propia de su especie, la del síndrome de dirección inadecuada del humor acuoso (SDIHA). En ella, este líquido (el que fluye entre la córnea y el iris) ingresa en el vítreo a través de desgarros microscópicos en la superficie anterior de este. De esta manera, se acumulan pequeñas bolsas en el segmento posterior del ojo, desplazando el cristalino e impidiendo que se drene el humor acuoso.

Por otro lado, un glaucoma secundario será producto de una enfermedad subyacente, como las neoplasias, la uveítis crónica y los traumatismos en el ojo. Por ello mismo, el tratamiento dependerá de las causas del padecimiento que lo ha desencadenado en primera instancia.

Cataratas

Los animales mayores y aquellos que tengan propensión genética a padecerlo son los pacientes más habituales de este problema. Las cataratas se producen cuando el cristalino (la estructura que permite enfocar en la distancia) pierde su transparencia, por lo general de forma progresiva.

La mancha blanquecina característica aparecerá poco a poco, acompañada de problemas de visión.

Las cataratas suelen tener su causa en la degeneración del cristalino propia de la edad, pero también es posible encontrarlas de forma secundaria a otras patologías. Algunos ejemplos son la hipocalcemia y la diabetes.

Úlceras corneales

Una úlcera corneal es una herida en la córnea, la capa superficial del ojo. La causa más frecuente son los traumatismos por cuerpos extraños o los arañazos de una pelea. No obstante, también aparecen úlceras en patologías como el herpesvirus felino, solo que en este caso suelen ser bilaterales.

Los síntomas más usuales son la fotofobia, el pestañeo continuo, el lagrimeo, las secreciones oculares y las conductas de rascado del ojo. Si tiene mucho dolor, el gato podría mostrarse letárgico.

Clamidiosis felina

Se trata de una infección bacteriana causada por la Chlamydia felis, un agente patógeno frecuente entre gatos domésticos. Se presenta como una conjuntivitis leve acompañada de síntomas como rinitis, secreciones purulentas, fiebre o pérdida de apetito. De no tratarse, aparecen las úlceras corneales y el ojo nublado, así como síntomas respiratorios.

Dado que los síntomas de la clamidiosis felina son muy inespecíficos, se requiere un cultivo para confirmar que la verdadera responsable del cuadro es la bacteria citada. El ojo nublado en gatos afectados por esta infección no se aprecia hasta que aparecen las úlceras.

Queratoconjuntivitis eosinofílica felina

Esta enfermedad, causada por el herpesvirus tipo 1, es crónica y frecuente en gatos. Las alteraciones en la estructura de la córnea están causadas por la acción de los eosinófilos, unas de las células inmunitarias responsables de las reacciones alérgicas.

Al ser secundaria a una reacción inmunitaria, este tipo de queratoconjuntivitis suele ser bilateral. El ojo nublado aparece debido a las continuas recaídas, pues en algún momento se crean úlceras y aparecen placas blanquecinas o rosáceas en la córnea.

¿Qué tratamiento existe para el ojo nublado en gatos?

Como has podido comprobar, las causas del el ojo nublado en gatos son variadas. Por tanto, el tratamiento se dirige a las patologías subyacentes, de forma que el globo ocular recupere (o mejore) su aspecto normal. Para las dolencias que has leído aquí, los tratamientos más habituales son los siguientes:

  • Glaucoma: los tratamientos son variados, aunque los más frecuentes son los que favorecen el drenaje del humor acuoso. Entre ellos están los inhibidores de la anhidrasa carbónica, los betabloqueantes y los colinérgicos. Dependiendo del caso, la intervención quirúrgica es una opción.
  • Cataratas: el tratamiento que soluciona el problema de manera directa es la intervención en quirófano, pero no siempre esto es una opción. Para aquellos casos en los que no se pueda pasar por quirófano, los colirios antiinflamatorios son una buena alternativa.
  • Úlceras corneales: por lo general, se tratan con colirios antibióticos y antiinflamatorios para prevenir problemas mientras la córnea se regenera por sí misma.
  • Clamidiosis felina: al tratarse de una infección bacteriana, el tratamiento consiste en la aplicación de antibióticos, antipiréticos para la fiebre y ciertos cuidados oculares (desinfectar la zona, aplicar gotas oftálmicas y más).
  • Queratoconjuntivitis eosinofílica felina: dependiendo del estado de avance de la enfermedad, es posible aplicar tratamientos localizados para los síntomas de la conjuntivitis, pero llegará un momento en el que haya que combinarlos con los sistémicos. En ocasiones son útiles las inyecciones subconjuntivales como forma de refuerzo.

Ante cualquier signo ocular en tu mascota, no tardes en ir al veterinario. Aunque algunas de estas dolencias son crónicas y no se pueden curar, dependerá de tu acción y constancia en el tratamiento darle una buena calidad de vida a tu amigo felino. Recuerda que la vista es un sentido esencial para los gatos y perderla supone un duro golpe.

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