Los animales en la Antigua Roma

Yamila 25 mayo, 2018
Estos protagonizaban leyendas, eran mascotas o estaban vinculados a los sacrificios, espectáculos y guerras

Cada civilización ha tomado ciertas especies que tenía ‘a disposición’ y las relacionado con un dios, una leyenda o una característica mágica. Otros eran considerados mascotas –muchos lo siguen siendo hoy– y estaban aquellos que se utilizaban como alimento o transporte. Así era la relación con los animales en la Antigua Roma.

Animales en la Antigua Roma: la loba

La historia de esta magnífica civilización comienza ni más ni menos que con una leyenda protagonizada por dos hermanos –Rómulo y Remo– y una loba, Luperca. Según la historia, estos niños se salvaron de ser asesinados por el Rey, quien quería ahogarlos en el río Tíber.

Milagrosamente, el cesto donde dormían los gemelos llegó hasta el monte Palatino, donde fue hallado por una loba, quien se encargó de amamantarles. Posteriormente un pastor de ovejas encontró a los niños en una caverna y los adoptó.

Rómulo termina matando a Remo y fundando una nueva ciudad edificada en el Palatino, llamada Roma. ¡La misma que hoy conocemos!

Animales en la Antigua Roma: mascotas

No se sabe mucho de la vida cotidiana en esta época, pero lo que vemos en los mosaicos, estatuas y monedas puede bastar para conocer algo de sus hábitos o actividades. También podemos aprender sobre los animales en la Antigua Roma que eran considerados mascotas.

Por ejemplo, en la ciudad de Pompeya, una de las casas que se mantuvo en pie cuenta con un mosaico en su entrada donde dice “cave canem” o “cuidado con el perro” según su traducción. Los perros eran muy habituales en esa época como acompañantes de las familias y, sobre todo, como guardianes del hogar.

Animales en la Antigua Roma: mascotas

Pero no eran los únicos animales elegidos para las casas, sino que también tenían gansos. Las castas inferiores no podían permitirse ciertos ‘lujos’, por lo que mantenían estas aves cuyo graznido podía alertar de la presencia de un extraño.

Incluso, hay una leyenda que afirma que, gracias a un ganso, los pobladores pudieron salvar a la ciudad de Roma de un ataque de los galos en el siglo IV a.C.

Los emperadores eran personas bastante extrañas y ocurrentes, y tenían mascotas muy peculiares. Julio César no solo criaba conejos, sino que también tenía una jirafa. Tanto Domiciano como Caracalla tenían cada uno un león como animal de compañía.

Animales en la Antigua Roma: guerras y sacrificios

Seguramente hayas visto la película Gladiator y, si bien está bastante acorde con los gustos de Hollywood, lo cierto es que nos permite conocer un poco sobre las costumbres de la época de los Emperadores.

Los animales en la Antigua Roma que eran elegidos para aniquilar a los prisioneros o condenados a muerte eran felinos (como leones, tigres y leopardos) traídos principalmente de África. Estos estaban encerrados durante días y abrían la jaula cuando el prisionero en cuestión era atado a un poste en el centro del coliseo.

Animales en la Antigua Roma: guerras y sacrificios

Como esto era un poco ‘aburrido’ para los espectadores, se decidió darle un poco de acción al show. Por ejemplo, el carcelero instaba a la bestia a que devorara al hombre en el acto.

Y, por supuesto, no faltaron los ‘espectáculos’ en los cuales las personas debían matar a un animal como un hipopótamo, un elefante o un ciervo. Aquellos ejemplares más preciados eran llevados al sitio donde el emperador de turno guardaba todos sus tesoros. A su vez, no podemos dejar de lado la relación de los romanos con los animales en épocas de guerras y batallas, incluso también en la caza.

Para dar la orden de realizar ciertas formaciones durante la contienda se usaban nombres de diferentes especies: tortuga, águila, ciervo, erizo, cuervo, lobo, asno, carnero, escorpión, mariposa, ratón o mula. La idea era emular alguna característica sobresaliente de cada animal.

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