La neoplasia cardíaca en perros

Francisco María García · 25 noviembre, 2017

La neoplasia cardíaca en perros es una patología poco común, pues representa menos del 0,2% de los diagnósticos de tumores caninos. Sin embargo, las neoplasias son la causa más frecuente de los derrames pericárdicos en nuestras mascotas.

A continuación, te explicamos más sobre las neoplasias y como afectan a las estructuras cardíacas de nuestros mejores amigos.

Neoplasias: definición y causas

La Medicina utiliza el término neoplasia para denominar cualquier masa anormal que se forma en diferentes tejidos. Dicha anomalía se origina gracias a una multiplicación descontrolada y con ritmo acelerado de determinadas células.

Una neoplasia puede ser benigna o maligna, al igual que un tumor. Las neoplasias benignas tienen efecto local y limitado, y son normalmente extirpadas por una intervención quirúrgica. Las neoplasias malignas se comportan de forma agresiva, y van diseminándose para otros tejidos y órganos.

Perro tumbado
Autor: LuAnn Snawder Photography

La terminología médica utiliza neoplasia maligna como un sinónimo de cáncer, y ‘masa’ como sustituto de ‘tumor’. Sin embargo, los casos de metástasis derivadas de neoplasias cardíacas son muy raros en la bibliografía veterinaria.

¿Qué es la neoplasia cardíaca en perros?

La neoplasia cardíaca en perros designa diferentes trastornos que llevan a la formación de masas anormales en las estructuras cardíacas, y que también pueden alterar a los vasos sanguíneos y periferias del pericardio. Las consecuencias varían según el tipo (maligno o benigno), el tamaño y la localización de los tumores.  Además, son determinantes las presencias de colecta o fibrosis pericárdicas.

Mientras pequeños bultos pueden ser asintomáticos, grandes masas suelen generar intensa compresión de vasos sanguíneos y cavidades cardíacas. En cuadros más severos el derrame pericárdico puede ocasionar la muerte del animal.

Derrame pericárdico: definición y características

El cuadro más preocupante se caracteriza por la evolución de una neoplasia cardíaca en perros a un derrame pericárdico. El pericardio, en los humanos, perros y gatos, es una membrana fina y translúcida que envuelve la base del corazón; y esta estructura cardíaca forma una especie de saco y desempeña una función protectora.

Este ‘saco’, cuando se encuentra en un estado saludable, contiene entre dos y 10 milímetros de un líquido lubricante. Si sucede un derrame pericárdico este líquido se acumula anormalmente en el saco pericárdico, lo que genera una alta presión interna. Con todo ello se provoca una compresión aguda o un taponamiento del corazón y, consecuentemente, ante la dificultad o imposibilidad del flujo sanguíneo suele morir el paciente.

Tipos de neoplasia cardíaca en perros

– Hemangiosarcoma

Sucede cuando las masas se desarrollan en la parte derecha del corazón. Pueden ubicarse en la pared del atrio derecho, en la aurícula derecha o en la unión entre atrio y ventrículo derecho. Es muy común que el hemangiosarcoma se extienda al espacio pericárdico, lo que acaba produciendo una colecta. Además, puede impedir el flujo de sangre hasta el ventrículo derecho.

– Neoplasia de base cardíaca

Se caracteriza por grandes masas formadas por células quimiodectomas o quimiorreceptoras. Suelen desarrollarse en la raíz de la aorta, así como en las estructuras periféricas, y generan una colecta líquida. Esta neoplasia es más frecuente en perros machos de razas braquicefálicas.

– Mesotelioma

La mesotelioma es una neoplasia de tipo difuso, que suele provocar colectas periférica o pleural. Afecta comúnmente a perros de pequeño y mediano tamaño y su diagnóstico requiere biopsia y toracotomía, ya que las masas producidas no pueden ser vistas en una ecocardiografía. Adicionalmente, el análisis citológico suele ser poco sensible, por culpa de la complejidad en diferenciar las células reactivas.

Perro en el veterinario

Pronóstico y tratamiento de la neoplasia cardíaca en perros

El pronóstico y tratamiento dependen del tipo, de la evolución de la neoplasia y del cuadro de salud del perro. Un hemangiosarcoma, por ejemplo, suele ser muy agresivo y se expande rápidamente a otros tejidos. De hecho, la mayoría de los casos de metástasis derivan de este tipo de neoplasia.

Por ello, el diagnóstico temprano es determinante para la supervivencia del animal, pues permite iniciar rápidamente la quimioterapia. En casos avanzados, el tratamiento químico suele ser poco efectivo y se suelen aplicar analgésicos fuertes para aliviar el dolor.

Patologías más leves

Los mesoteliomas se desarrollan más lentamente y el riesgo de derrame suele ser menor. Por ello, el tratamiento busca absorber el exceso de líquido para evitar el taponamiento y el derrame cardiaco. Normalmente, se aplican pericardiectomías para facilitar la absorción por medio de la superficie pleural.

La neoplasia cardiaca en perros de base aórtica es la menos agresiva y difícilmente presenta riesgo de metástasis. Generalmente, no puede ser extirpada por intervención quirúrgica debido a su localización, pero la pericardiectomía suele ser eficaz para extender la expectativa de vida del animal en más de 700 días.