Guía para la salud vaginal de tu perra: todo lo que necesitas saber

La salud vaginal de una perra es tan importante como la del resto del cuerpo. Por eso, aquí puedes aprender a diferenciar su aspecto normal del patológico.
Guía para la salud vaginal de tu perra: todo lo que necesitas saber
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 30 diciembre, 2021

Cada parte del cuerpo tiene un aspecto sano característico y una serie de señales de que algo no anda bien. Cuando se trata de la salud vaginal de una perra, esta regla se aplica de la misma manera: conviene saber cuál es su presentación más sana y en qué fijarse para saber si hay algún problema.

Por eso, en este artículo tienes todo lo que necesitas saber sobre el tema, ya que las dolencias vaginales son realmente molestas para la perra y se deben corregir cuanto antes. Se trata de una materia algo olvidada dentro de la salud general del animal, así que no te pierdas lo que viene a continuación.

Anatomía reproductora de la perra

Antes de entrar de lleno en la guía de la salud vaginal de una perra como tal, es importante tener una imagen general del aparato reproductor de estos animales. Del exterior al interior del cuerpo de la cánida, se encuentran las siguientes estructuras anatómicas:

  • Vulva: parte exterior del tracto reproductivo. Está formada por 2 pliegues gruesos de tejido conectados entre sí por su parte superior e inferior.
  • Clítoris: órgano cuya función es la estimulación sexual y se sitúa en el suelo del vestíbulo vaginal.
  • Vestíbulo vaginal: espacio comprendido entre la vagina y la vulva. Aquí desemboca también la uretra.
  • Cérvix: órgano que separa el útero de la vagina. Solo se abre durante el estro y el parto, pues es la barrera protectora del útero.
  • Útero: órgano tubular dividido en 2 cuernos que aloja los fetos durante el embarazo.
  • Oviducto: su función es la de transportar los óvulos hasta el cuerno uterino.
  • Ovarios: alojados dentro de la bolsa ovárica, estos 2 órganos se encargan de producir óvulos y segregar hormonas como los estrógenos.

La vulva debería ser visible de forma directa, simplemente separando las patas traseras de la perra. Si no es así es porque los tejidos circundantes están inflamados. Esto es signo de problemas de salud, pero lo veremos más adelante.

Una perra enseña su vagina.

¿Qué aspecto tiene una vagina saludable?

Para saber qué signos de enfermedad se pueden encontrar en los órganos reproductores, primero se tiene que conocer cómo es su aspecto saludable. En el caso de las perras, lo primero es que la vulva sea visible.

Por otro lado, el aspecto de esta parte de su cuerpo cambia dependiendo de la fase del ciclo estral en la que se encuentre la perra. Durante el periodo de proestro (en el que se forma el folículo ovárico) la vulva se inflama, presentando un aspecto enrojecido y expulsando una secreción sanguinolenta.

Salvo por esta excepción, el aspecto normal de una vulva en perras es rosado, sin secreciones y visible. Tampoco debe haber presencia de bultos, alopecia u otras alteraciones de su aspecto.

Signos de que algo no está bien en la salud vaginal de la perra

Una vez te hayas familiarizado con el aspecto saludable de esta parte del cuerpo de tu mascota, te será mucho más fácil saber que algo no va bien. A continuación tienes en detalle todos los signos comunes de enfermedad y cómo reconocerlos, así que sigue leyendo.

La perra se lame la vagina continuamente

Cuando el lamido de esta parte es continuo y no responde al acicalamiento normal e intermitente, suele ocurrir porque la perra siente alguna molestia en esa zona. Las causas más frecuentes de este comportamiento son las infecciones, las lesiones o los problemas en el tracto urinario. También puede tratarse de una estereotipia provocada por un problema psicológico.

Secreciones sanguinolentas anormales

Salvo por la secreción del proestro, no se debería encontrar sangre en la vagina de la perra. Por eso, este signo en caninas esterilizadas o fuera del periodo correspondiente está indicando la presencia de traumatismos, tumores, infecciones, trastornos de la coagulación o afecciones del tracto urinario.

Secreciones anormales no sanguinolentas

Exceptuando la secreción vulvar verdosa o negruzca que sigue al parto, no debería haber ningún tipo de expulsión de sustancias en esta zona. En ocasiones se pueden observar descargas acuosas, verduzcas o blancas que son indicativo de varias patologías, como piometras, traumatismos, infecciones, trastornos hormonales y más.

Vulva inflamada

Salvo por el caso ya mencionado del ciclo estral, una vagina hinchada es un signo de enfermedad conocido como vaginitis. También puede ser una señal de hiperplasia vaginal, lesiones, infecciones o tumores.

Por lo general, la inflamación de la vulva viene acompañada de otros síntomas característicos de cada patología, como las secreciones o el sangrado.

Cambio en la coloración de la vagina

Los labios vaginales están recubiertos por piel y una pequeña cantidad de pelo. El color normal es rosado y similar al de la epidermis circundante. La presencia de manchas oscuras y rojizas se deben a la concentración de pequeñas cantidades de porfirina en la saliva del perro, una sustancia que se vuelve de este color al secarse después del acicalamiento.

Si es la propia piel la que cambia de color o presenta alguna mancha que cambia de tamaño y forma con rapidez, debes acudir al veterinario para descartar patologías de cutáneas.

Erupciones cutáneas

La piel que rodea la vulva de una perra puede sufrir las mismas complicaciones que las del resto del cuerpo. Piensa que cada vez que el animal se sienta, esta parte de su organismo entra en contacto con todo lo que hay en el suelo: parásitos, bacterias, sustancias irritantes y un largo etcétera.

Las erupciones que no desaparecen con cuidados básicos de higiene deben ser vistas por un veterinario.

Crecimientos anormales y bultos en la vagina

Las protuberancias dentro o alrededor de la vulva no son normales y requieren un diagnóstico veterinario, pues las causas son múltiples: hiperplasia vaginal, quistes, tumores, anomalías anatómicas, abscesos y un largo etcétera. Algunos de ellos son urgencias veterinarias y debes acudir a la clínica lo antes posible.

Una perra hembra.

Como has podido comprobar, son muchos los problemas que pueden comprometer la salud vaginal de tu perra. No obstante, las revisiones periódicas de su salud y un examen físico por tu parte de vez en cuando serán suficientes para detectar a tiempo cualquier patología que pueda sufrir. La prevención, como siempre, será tu mejor aliada.

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