El tabaco perjudica a nuestra mascota

Francisco María García · 27 julio, 2017

A muchos fumadores, sobre todo los crónicos, parece no importarles lo que las demás personas piensen sobre su hábito. Está demostrado que el tabaco perjudica a nuestra mascota. Los más adictos, olvidan incluso el daño que puedan causar a sus seres más queridos, que inexorablemente se convierten en consumidores pasivos de segundo o tercer grado.

Pero una gran mayoría de los fumadores tienen, en menor o mayor medida, un sentimiento de culpa cada vez que apagan un cigarrillo. Fumar es un placer que genera diversas percepciones y cargos de conciencia.

Muchos están realmente deseosos por romper el hábito, pero no pueden.

El tabaco perjudica a nuestra mascota  y otros animales de compañía

 De la misma forma que fumar afecta negativamente a los fumadores y a todas las personas en su entorno, el tabaco perjudica a nuestra mascota.

Debido a su condición de mascotas populares, perros y gatos son los más afectados. Después de canes y felinos domésticos, quienes más sufren son las aves en cautiverio.

Uno de cada dos perros que comparte residencia con un humano fumador, llega a padecer algún tipo de cáncer durante su vida. Así de contundente es la estadística. También tienen un 60% más de probabilidades de desarrollar asma, rinitis aguda, inflamaciones de las vías respiratorias o bronquitis.

El hocico es un gran condicionante: las razas que lo tienen grande (Golden Retriever o Pastor Alemán) son particularmente propensas a desarrollar cáncer de pulmón. Ello es debido a su capacidad de absorber mayor cantidad de aire. Pero los perros con hocico chato tampoco se escapan de los riesgos (bóxer o bulldog), ya que la cantidad de toxinas que llegan a los pulmones es mayor.

Gatos y aves

Los gatos tienen rutinas exhaustivas de limpieza constante. Se estima que pasan hasta dos terceras partes de cada día acicalándose. Este es un factor que juega en contra de su salud cuando viven con fumadores. Los felinos terminan recogiendo con su lengua todas las toxinas del humo de cigarrillos que hay sobre su pelaje y piel. Por esta razón, tienen hasta 70% de probabilidades de desarrollar problemas en su boca, que pueden llegar al nivel de tumores malignos o cáncer.

Pero quienes sufren todavía más son las aves que viven en cautiverio con humanos. Estos animales tienen dos desventajas en comparación con perros y gatos. Por un lado, su sistema respiratorio es sumamente delicado, y están condenados a permanecer en espacios restringidos. Por ello, cualquier sustancia dañina que alcance el área que ocupen, la respirarán una y otra vez sin parar.

El cáncer de pulmón no es el único problema al que se enfrentan los ejemplares de loros, periquitos y otras aves silvestres que cohabitan con consumidores de tabaco. El cáncer de piel es otro de los problemas que pueden enfrentar, así como irritabilidad ocular. El tabaco perjudica a nuestra mascota.

Medidas preventivas

Fumar es dañino para la salud de quien tiene la adicción, y para aquellos que están alrededor. También está claro que el tabaco perjudica a nuestra mascota.

Para reducir todos los efectos negativos derivados de la acción de fumar, solo hay una medida eficiente y definitiva: dejar de hacerlo. Hay soluciones alternativas: disminuir el número de cigarrillos diarios, no fumar en casa, ni en espacios cerrados o con otras personas cerca. Pero estos remedios no servirán de mucho para los fumadores secundarios o pasivos. Hay quien dice que un solo cigarrillo al día es igual de dañino que diez.

Las categorías de fumador

La acción nociva del humo del tabaco se divide en tres categorías:

  • Fumador primario, quien que aspira el humo hasta sus pulmones y luego lo expulsa.
  • Fumador pasivo, aquellos que respiran las partículas tóxicas del humo que está en el aire o que éstas terminan sobre su piel o ropas.
  • Fumadores pasivos de tercer grado. Son aquellos que no entran en contacto directo con el humo, pero sí con personas o con objetos que recibieron las toxinas. Como ejemplos, las manos de los fumadores, ropas, muebles, etc.

Por ello, no solo fumando cerca de los animales, se les pone en riesgo. La acción en tercer grado del tabaco perjudica a tu mascota. Aquellos gatos y perros que lamen constantemente las manos de sus dueños fumadores, se están envenenando lentamente. Incluso, solo basta que se posen en el regazo, sobre las ropas contaminadas de un fumador, para verse afectados.

Algunos defensores de animales han propuesto que los fumadores deberían tener prohibido adoptar mascotas.