El lengüetazo de un perro y sus secretos

Los perros se comunican de distintas maneras dependiendo de lo que quieran decir. Para ello usan el ladrido, el gruñido, los movimientos de la cola, las orejas, la posición corporal… y el lengüetazo. En este artículo te explicamos qué comunica el lengüetazo de un perro y sus secretos.

¿Para qué sirve el lengüetazo de un perro?

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Para expresar cariño

A través del lengüetazo los perros expresan su estima por las personas. Es decir, el lengüetazo es equivalente a una caricia o a un beso cariñoso. Además, el lengüetazo le permite al perro identificar el estado de ánimo de sus dueños y reaccionar adecuadamente. En el caso de que el dueño muestre tristeza, el perro reaccionará con lametones en sus manos y cara. En este caso, los lengüetazos son un gesto que muestra el afecto del perro y su apoyo ante el dolor humano.

Para indicar sumisión

Desde que los perros nacen, su madre se comunica con ellos a través de lengüetazos y lametones. De esta forma estimula su respiración y les limpia, por lo que los lametones de una madre son importantes para la supervivencia de un cachorro. Como correspondencia, los cachorros lamen el hocico de su madre como gesto de sumisión hacia el perro que los protege, y de la misma forma, lamen el hocico al perro jefe de la manada. Por ello, el perro puede lamer a su amo para indicar sumisión, pero para que un lametón implique obediencia, este debe ir acompañado de otros signos, como las orejas gachas.

Para explorar el entorno

Como ocurre también con los niños, los perros utilizan el sentido del gusto como herramienta para explorar el entorno y relacionarse con otros seres vivos, por lo que lamer las cosas les ayuda a reconocerlas. En perros domésticos, además de ser signo de afecto, puede significar que les gusta el sabor salado de la piel del dueño. Además, lamer libera endorfinas, que proporcionan sensación de confort y placer, y alivian el estrés.

Propiedades curativas de la saliva

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La saliva del perro (y de todos los seres vivos) contiene un factor (la enzima lisozima) que tiene la propiedad de regenerar tejidos, promover la coagulación de la sangre y ataca bacterias previniendo infecciones. En concreto la saliva del perro es bactericida contra la eschericha coli y el estreptococo canis. Por ello, los perros tienen por costumbre el lamer sus propias heridas para acelerar su curación. En algunas especies de animales, existe además el lengüetazo comunitario, que implica lamerse las heridas los unos a los otros, sobre todo si están en lugares de incómodo acceso. Este proceso puede implicar también la limpieza de los alrededores de la herida retirando el pelo que la rodea.

Sin embargo, lamer en exceso puede ser perjudicial para la salud del perro porque puede ocasionarle granulomas o infecciones de estómago adquiridas por tragarse las bacterias. Además, la rabia puede transmitirse al lamer heridas infectadas y, una vez que el perro está infectado, a través de la saliva. Asimismo, lamerse las heridas entre especies no es recomendable porque pueden transmitirse enfermedades que para una especie no son peligrosas y para otras sí. Por ejemplo, permitir que un perro le lama las heridas a un humano puede causarle septicemia (al humano) o transmitirle la rabia. Además, puede complicar la curación de úlceras.

¿Qué puedo hacer si mi perro lame de forma compulsiva?

A veces los perros domésticos lamen de forma compulsiva tanto a sus dueños como a sí mismos o a otros objetos. Es posible que un perro lama a su dueño constantemente como signo de afecto, pero es incómodo tener a un perro chupándote todo el rato, así que para evitar este comportamiento se debe ignorar al perro cuando de lengüetazos saliendo de la habitación. Si se le está acariciando o haciendo mimos y el perro comienza a dar lengüetazos, el dueño debe salir inmediatamente de la habitación, interrumpir los mimos e ignorar al perro durante un rato. La repetición le enseñará que cada vez que lama se quedará solo y dejará de hacerlo.

Si se lame a sí mismo compulsivamente, puede ser que esté aburrido, ansioso o que tenga alergias en la piel o dolores en las patas. Si esto ocurre lo mejor es llevarlo al veterinario para descartar infecciones y alergias y asegurarse de que recibe toda la estimulación que necesita.

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