El caracol de Quimper: características y hábitat

El patrón tonal le otorga el apodo de "caracol moteado" al Elona quimperiana. Descubre más acerca de este pequeño animal a continuación.
El caracol de Quimper: características y hábitat
Paloma de los Milagros

Escrito y verificado por la bióloga Paloma de los Milagros el 20 Marzo, 2020.

Última actualización: 20 Marzo, 2020

El caracol de Quimper se conoce en el ámbito científico como Elona quimperiana. Tradicionalmente ha sido incluido en la familia Xanthonichidae, pero de acuerdo con la evidencia hallada en los últimos estudios realizados, se considera que tendría que estar en una nueva familia, denominada Elonidae. 

A continuación te comentaremos más acerca de este pequeño y curioso animal que puede no solo puede encontrarse en territorio francés.

Aspectos destacados sobre el Elona quimperiana

El caracol de Quimper posee un cuerpo de color marrón oscuro en contraste con una concha frágil y aplanada, de tres centímetros de diámetro y uno de altura. Está compuesta por una espiral de cinco o seis vueltas y presenta una tonalidad marrón, con matices amarillentos, sobre la que se dispone un patrón de manchas más oscuras. Este diseño le confiere su otra nomenclatura: “caracol moteado”.

Se camufla muy bien con el entorno, por ello no siempre resulta fácil distinguirlo. Ahora bien, al mirarlo detenidamente de cerca, es posible apreciar lo llamativa que resulta el patrón de su concha. Algunos podrían describirla incluso como “atigrada”.

Caracol de Quimper en el suelo.
Fuente: Basozaina | Diariovasco.com

El caracol de Quimper es una especie de gasterópodo ligada al clima atlántico. Su nombre se debe a la localidad de Quimper, capital del Finistère bretón.

La dieta del caracol de Quimper se compone principalmente de micelios de hongos, es decir, la parte vegetativa de los mismos. Sin embargo, en algunas ocasiones es posible que este animal llegue a practicar la coprofagia, que consiste en el consumo de sus propias heces.

Al igual que otras especies, estos caracoles son animales poco activos y, salvo los días de lluvia, tienen hábitos nocturnos. Cabe destacar que esta conducta pausada se intensifica durante los meses de invierno, momento en el que llevan a cabo una hibernación no completa, en pequeñas galerías. Asimismo, en los meses más cálidos del verano mantienen momentos de quiescencia.

Según las observaciones llevadas a cabo en Bretaña, esta especie se caracteriza por tener dos periodos reproductivos, coincidiendo con la primavera y el otoño.

Una vez transcurridos los dos primeros años de vida, alcanzan la madurez sexual, y entonces comienzan a llevar a cabo las puestas, en cavidades subterráneas o en lugares como los orificios de los tocones, o debajo las piedras.

Por otra parte, como ocurre con otros caracoles, algunos de sus principales depredadores son los erizos, aves como los tordos y ciertos escarabajos de tamaño medio.

Hábitat y estado de conservación

Su presencia no queda limitada al área francesa. También se extiende a lo largo de la región biogeográfica atlántica de la península ibérica, desde Galicia hasta Navarra, además del el sur riojano.

El caracol de Quimper siente predilección por los bosques caducifolios de hayas, robles o castaños donde la humedad se presenta de forma casi permanente. También puede aparecer en bosques de ribera o campiñas sombrías que muestren una disponibilidad de agua de forma continua.

Entre los factores biofísicos que condicionan directamente el adecuado mantenimiento de la especie destacan el mantenimiento de grandes masas forestales y la presencia de piedras, tocones y ramas donde puedan refugiarse.

El caracol de Quimper es una especie de reconocido interés dentro de la Unión Europea, motivo por el cual está incluida dentro de los Anexos II y IV de la Directiva Hábitat 92/43/CEE y en el Apéndice II del Convenio de Berna.

Ejemplar de caracol de Quimper sin concha, sobre la grava.

Actualmente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considera que su riesgo de conservación es una “preocupación menor” debido a su amplia distribución.

La gran dispersión geográfica, asociada antiguamente a una introducción artificial, ahora parece estar justificada por la extinción de poblaciones intermedias durante el período glacial.

Esta última hipótesis está fundamentada de forma genética, pues la secuenciación del ADN mitocondrial evidencia la existencia de dos linajes diferentes. Por un lado, el caracol de Quimper extendido desde Galicia hasta Cantabria –que es al que pertenece la población de Bretaña– y por otro, el restringido a la población del País Vasco.

Un animal que vive una situación delicada

Debido a la destrucción de su hábitat, el caracol de Quimper actualmente se encuentra en una situación delicada. No existen muchos especímenes y, por ello, sus poblaciones son de baja densidad. Si encuentras alguno en el campo, lo más recomendable es que lo dejes tranquilo y procures no molestarlo.

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