Cuidados del pez ángel

Los peces ángel son capaces de recordar a sus compañeros y su posición dentro de la jerarquía. Esto es algo que se suele ver en aves o algunos mamíferos.
Cuidados del pez ángel
Cesar Paul Gonzalez Gonzalez

Escrito y verificado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez.

Última actualización: 30 marzo, 2022

El pez ángel es una de las especies más populares en acuarios, a pesar de que sus cuidados no son tan conocidos. Además, gracias a su distinguida fineza, belleza, colores y formas, son de los peces más codiciados y atractivos para la vista. Por esta razón, su demanda ha aumentado de forma constante, así como también el interés en su cultivo, mantenimiento y venta.

Pertenece a la familia de los cíclidos, donde se le reconoce como peces escalares o escalera, y formalmente con el nombre científico Pterophyllum scalare. Si quieres conocer más sobre los cuidados de este bello organismo, sigue leyendo este artículo.

Características del pez ángel

Un pez ángel en una superficie coralina.

El cuerpo de este pez es aplanado y casi similar a un rombo, que puede llegar a medir hasta 15 centímetros de longitud. Sus aletas dorsal y anal son bastante alargadas, e incluso pueden llegar a verse como velos que adornan a la especie. Además, es gracias a estas aletas que se enfatiza su forma triangular o de “V”.

Los peces ángel tienen coloraciones diversas, debido a que se mantuvieron las características más vistosas, y se propició su combinación. Es por este proceso de selección artificial, que existe una gran cantidad de tonos en la especie. De hecho, también son considerados híbridos, ya que se han utilizado otras especies de escalares para obtener nuevos patrones y formas.

Variantes

Aunque un 99 % de los escalares vendidos pertenecen a la especie Pterophyllum scalare, también es posible encontrar a Pterophyllum altum y Pterophyllum leopoldi. El primero es conocido como escalare alto, por alcanzar los 18 centímetros de longitud, y el segundo se considera un híbrido menos estilizado. Ambos son difíciles de mantener en cautiverio, por lo cual no son habituales en acuarios.

Sin embargo, es probable que los ejemplares vendidos en acuarios sean individuos híbridos y no organismos puros. Esto es debido a las diferentes cruzas genéticas, que se realizan para mantener o modificar colores, escamas o la forma de sus aletas. Por ello, las variantes de este pez se clasifican entorno a las más habituales en el acuario, quedando de la siguiente forma:

  • Koi: blanco con cabeza y dorso naranja intenso.
  • Cebra: líneas negras verticales a lo largo del cuerpo.
  • Blushing: cuerpo blanco, pero con tonos rojos en los bordes laterales de su cabeza.
  • Plateado: color plata con rayas verticales negras y ojos rojizos.
  • Dorado: tonos dorados en todo el cuerpo.
  • Leopardo: gris o plateado con manchas obscuras de distintos tamaños.
  • Mármol: manchas blancas y negras en cuerpo y aletas.

El hecho de que sean las más habituales no significa que sean las únicas, existen otros morfotipos diferentes que podrías encontrar. La búsqueda por las características más bellas aún no termina.

Además de estos, también existe una subclasificación enfocada a la forma de su aletas dorsal y anal. Estos son solo 4:

  • Normales: tamaño habitual de aletas, con forma triangular.
  • Dorsal delta: con la aleta dorsal terminada en borde rectangular.
  • Velo: forma normal, pero con tamaños más grandes, casi como un ligero velo.
  • Velo bifurcado: similar al velo, pero con hendiduras o cortes en la aleta dorsal.

Hábitat natural y su llegada a los acuarios

Este tipo de peces es originario de la cuenca del Amazonas, donde fue descrito por primera vez en 1823. Su medio natural se compone de cuerpos de agua poco profundos, tranquilos y con bastante vegetación. En estos sitios seleccionan áreas con buena cobertura, ya que les sirve para poder escapar de sus depredadores, escondiéndose entre estos.

Los primeros ejemplares de esta especie llegaron a Alemania alrededor de 1900, sin embargo, no tuvieron éxito al intentar mantenerlos vivos. Es hasta 1921 que en Pensilvania se logra cuidar y reproducir a estos peces en cautiverio, comenzando con la búsqueda incansable de novedosos morfotipos.

En la actualidad estos cíclidos han perdido sus comportamientos de supervivencia, lo que parece indicar un proceso de domesticación. Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Sharjah, los peces ángel tienen comportamientos de sobrevivencia heredados, que en las especies cultivadas han comenzado a desaparecer.

Comportamiento

Este organismo es gregario, lo cual significa que se mueve en grupos de varios individuos, con el objetivo de obtener protección ante depredadores. De hecho, según un estudio publicado en la revista científica Animal Cognition, estos peces son capaces de seleccionar los grupos más grandes, ya que representan mejores beneficios para ellos.

Además, los ejemplares de esta especie mantienen rangos sociales dentro de sus agrupaciones. Esto implica que existe un pez dominante que es más agresivo y se comporta un poco diferente a los demás. De hecho, este alfa tiende a ser más cauteloso con los riesgos que toma al investigar nuevas zonas.

Aunque existen agresiones entre ellos, la cantidad de eventos de este tipo son mínimos, por lo cual puede ser considerado como un organismo tímido. Esto se debe a que su mejor elección siempre será el escape, mientras que la última es el atacar a otros peces.

Preparación del tanque

Como cualquier tipo de pez, estos necesitan buenas condiciones para poder desarrollarse. Por ello, dentro de los principales cuidados del pez ángel, se encuentra la instalación de un tanque adecuado de al menos 200 litros de capacidad. Lo cual será suficiente para mantener a una pareja de escalares.

Además, ya que son organismos algo tímidos, se debe contar con plantas de hojas anchas, troncos, ramas y rocas, que les permitan resguardarse. Esto se combina perfecto con sustratos de arena, puesto que asemeja bastante a su hábitat natural.

También, es obligatorio considerar un filtro eficiente, ya que si se pretende mantener a varios peces a la vez, será el encargado de amortiguar la nitrificación del agua.

Parámetros

Algunos consideran a los escalares como peces resistentes a condiciones adversas, sin embargo, esto solo cuando son momentáneas. Por esta razón, la mejor recomendación es que mantengas estables las condiciones fisicoquímicas de tu acuario. Para ello te podrás guiar de los siguientes parámetros:

  • Temperatura: 26-31 °C.
  • Oxígeno: 3-5 mg/L.
  • pH: 6.8-7.2.
  • Amonio: <0.012 mg/L.
  • Dureza: <100 mg/L.
  • Recambios de agua: 30-50 % semanal.

Recuerda que los recambios, deben realizarse con agua en condiciones similares a las del acuario, por lo que deberás prepararla con antelación.

Cuidados del pez ángel previo a su llegada

Como todos los peces, antes de introducirlo al acuario, debe pasar por un proceso de aclimatación. Este consiste en dejar flotando la bolsa de agua con la que suelen venir, dentro del acuario, para lograr que la temperatura se iguale. Posterior a ello, se comienza a mezclar los medios llenando la bolsa con agua del acuario. Esto debe realizarse poco a poco y repetirse varias veces antes de soltarlo dentro del tanque.

Es necesario recordar que este proceso reduce el estrés que se genera al cambiar de hábitat. Por esta razón, es imprescindible para asegurar la supervivencia de la nueva mascota.

Aunque, por otro lado, si es la primera vez que montas tu acuario tienes que llevar a cabo la maduración del tanque. Esto significa que debes crear el ambiente microbiológico, necesario para la supervivencia de tus peces. Dicho proceso se logra añadiendo comida para peces durante unas semanas. Sin embargo, se realiza antes de introducir a tus peces, por lo que debes planearlo con al menos un mes de antelación.

Alimentación

Los peces escalares son organismos omnívoros, lo que significa que tienen una gran variedad de alimentos. Esto incluye pequeños invertebrados, algas y crustáceos, como lo son artemias, espirulina, tenebrios y Daphnia. Por esta razón, la mejor recomendación es que su dieta consista en alimentos vivos, donde ocasionalmente se incluya comida congelada comercial (pellets) para variar su dieta.

Para evitar la sobrealimentación, la mejor opción es optar por alimentarlos una vez al día, máximo dos. En este punto se debe asegurar que todos los ejemplares consuman alimento, ya que debido a sus jerarquías, algunos pueden ser excluidos o abusados por los demás.

Reproducción

Los peces ángel son capaces de desovar varias veces y durante todo el año, lo cual puede aprovecharse si se mantienen los cuidados adecuados. Para ello, el macho corteja a la pareja extendiendo sus aletas dorsal y anal, nadando junto a ella. Si la hembra acepta, realizará el desove en el fondo del tanque o en plantas que serán fecundados por el macho de forma inmediata (fecundación externa).

Los huevos de esta especie eclosionan a los 8 días de incubación dependiendo de la temperatura del agua. Mientras que alcanzarán su estado adulto al mes de edad, exhibiendo todas las características distintivas de los peces ángel.

Enfermedades habituales

El pez ángel puede ser víctima de enfermedades comunes dentro de los acuarios de agua dulce, por lo cual es necesario mantener los cuidados y las recomendaciones anteriores. Entre los factores patológicos podemos encontrar a virus, bacterias y hongos, que son los más habituales.

Los virus que más afectan a estos peces son los de la familia Herpesviridae y Rabdoviridae, que producen enfermedades como necrosis viral hematopoyética y linfocistis. Ambas pueden afectar de manera grave a los ejemplares, provocando daños ligeros como la reducción de crecimiento o llegar a ser fatales.

Por su parte, las bacterias son consideradas el grupo más conflictivo en la acuicultura, debido a que son las responsables de una gran cantidad de enfermedades. Los principales géneros que encontramos son Aeromonas, Citrobacter, Edwardsiella, Flavobacterium, Pseudomonas y Vibrio. Una de las patologías más comunes es la septicemia hemorrágica, que ocasiona úlceras o lesiones en la piel, aletas y escamas.

Finalmente, las infecciones por hongos pueden ser de las más problemáticas, pero bastante sencillas de evitar. De forma habitual, estos patógenos son oportunistas, por lo que si tu pez se encuentra saludable no deberías por qué temer. La microsporidiosis es la mayor representante, capaz de infectar y generar quistes en la piel de los peces.

Recuerda que el tener una mascota implica una responsabilidad intrínseca, ya que dependerán de ti durante toda su vida. Por esta razón, si tu objetivo es tener un pez ángel, considera todos los consejos y sus cuidados. No solo busques lo mínimo necesario, sino que también considera la calidad de vida que tendrá. Te puedo asegurar, que todo el esfuerzo es retribuido y vale la pena.

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