Cómo saber el sexo de un loro

Cuando se adquiere un ave normalmente es de sexo desconocido, y aunque sea conocido, puede no ser exacto. Diferenciar el sexo de las aves en general es complicado, porque los órganos reproductores son internos y por tanto no son visibles desde fuera. No es extraño que una persona lleve 4 años con su loro y de repente le ocurra como al de UP: “¿Kevin es una chica?”. Aquí te contamos distintos métodos para saber el sexo de un loro.

Cuando se habla de loros en general, normalmente se habla de la familia de las psitácidas, un grupo de aves también conocidas como aves de pico tuerto que incluye loros, periquitos, cotorras y guacamayos. En el caso de los periquitos, la diferenciación entre macho y hembra es muy fácil, puesto que poseen diferencias físicas destacables, como es el color de la cera.

La cera es la membrana que cubre los orificios nasales, situados en la parte superior del pico. Los machos tienen la cera de color azul (o, dependiendo de la variedad, rosa) y las hembras de color blanco azulado o marrón. Los colores definitivos no se desarrollan hasta que el periquito es adulto, pero es una forma muy fácil para averiguar su sexo con vistas a cruzarlo. Para las demás psitácidas hay que fijarse en otros factores.

Caracteres sexuales secundarios

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Los caracteres sexuales secundarios son atributos que no tienen relación directa con el aparato reproductor, pero que son diferentes en los machos y en las hembras. Se desarrollan en la pubertad y son más evidentes en la etapa adulta. Un ejemplo en seres humanos es la voz. Aunque no tiene relación directa con el órgano reproductor, los hombres suelen tener la voz más grave y las mujeres más aguda. Hay excepciones, pero aun así se suele poder distinguir si está hablando un hombre o una mujer.

Lo mismo pasa en los animales. No con la voz, pero si con otras características, como puede ser el tamaño o el color del plumaje. En el caso de los loros, los machos suelen ser más grandes, más coloridos y suelen tener la cabeza más alargada. Además, las hembras son más agresivas que los machos. En muchas especies de loros, tanto el macho como la hembra alcanzan la madurez sexual entre el año y los dos años.

A partir de entonces, casi todas las hembras comienzan a poner huevos, pero no todas. Así que si tu loro pone un huevo, es lora pero si no lo pone, sigues teniendo la duda (condición necesaria pero no suficiente). La identificación de los caracteres sexuales secundarios es una forma de distinguir el sexo, pero muchas veces no es excluyente, de forma que se deben recurrir a otros métodos.

Palpación púbica

La palpación púbica es uno de los métodos más utilizados, puesto que se puede utilizar en animales jóvenes, y es más económico que llevarlo al veterinario. Sin embargo no es concluyente al 100%. Para realizar una palpación púbica se debe coger al loro con cuidado, colocarlo boca abajo y palpar, sin presionar mucho, los huesos de la pelvis, justo encima del ano.

Si es hembra se debe poder apreciar al tacto una separación entre los huesos del pubis que puede llegar a medir más de medio centímetro. Este hueco es por donde pasará el huevo, así que si no lo tiene puede que sea macho. Sin embargo, que no lo notes no significa que no lo tenga, por lo que, aunque este método es más fiable que los caracteres sexuales secundarios, tampoco es infalible.

Veterinario

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Los métodos que puede usar el veterinario son tres: un estudio del ADN del animal, una endoscopía y un análisis hormonal. Estos métodos son infalibles, pero requieren el uso de un especialista y desembolso económico.

El estudio del ADN puede hacerse a través de muestras de sangre o incluso de plumas, y básicamente consiste en analizar los genes de la muestra buscando los genes que condicionan el sexo, que son diferentes en machos y hembras. Con este método pueden identificarse además enfermedades genéticas o el pedigrí del loro (si se tiene una muestra de ADN de los padres).

La endoscopía consiste en introducir una cámara en el interior del animal que permite ver sus órganos reproductores. Este proceso requiere la sedación del animal, pero determina el género de forma definitiva. El tercer proceso es un análisis hormonal a través de una muestra de sangre. Las hormonas están presentes en distinta cantidad en machos y hembras, por lo que esto también es un factor altamente determinante.

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