Cómo cuidar de una tortuga

Mariela Ibarra Piedrahita · 10 enero, 2015
Si te gustan las mascotas tranquilas y fáciles de mantener, puede que una tortuga sea la compañera que estás buscando. No obstante, existen ciertas precauciones mínimas que tienes que considerar.

Si bien no es una mascota muy común, la tortuga es una buena opción para las personas que prefieran tener a su cuidado un animal que no crezca demasiado y sin las necesidades afectivas de, por ejemplo un perro o un gato. Sin embargo, debes tener presente que estos animales requieren de cuidados especiales, por lo que te dejamos algunos consejos para que sepas cómo cuidar de una tortuga.

Algunas advertencias antes de adquirir una tortuga

Hay ciertas clases de tortugas que se encuentran en peligro de extinción, pertenecen a especies protegidas o que no pueden comercializarse. Por ejemplo, no debes sacar una tortuga que te encuentres en un viaje de su hábitat natural. Esto, además de inhumano, es un crimen en la mayoría de los países y puede traerte problemas legales. Por lo tanto, mejor investiga un poco antes de tener que darle explicaciones a la policía.

Asimismo, siempre pon en cuarentena a una tortuga nueva antes de exponerla a otros ejemplares, en especial si desconoces su procedencia. Además, ten en mente que no son animales con los que debas interactuar mucho; puedes causarle infecciones o accidentes.

Algo que también debes tener presente es que no debes darle una tortuga (u otro animal pequeño) a un niño. Sabemos que muchas personas diferirán en este punto, pero los animales no deberían usarse como experimentos de responsabilidad de infantes.

Los accidentes son la causa más frecuente de muerte de tortugas domésticas y muchas se deben a una mala manipulación o tenencia por parte de un niño. Por esa razón, si quieres educar un niño en responsabilidad, asígnale tareas específicas; no lo pongas a cargo de un ser vivo. Ahórrales sufrimiento, tanto al animal como al niño.

Cómo cuidar de una tortuga

Cuidar de una tortuga dependerá mucho de la clase a la que pertenezca. En general, puedes encontrar dos tipos:

Tortugas de agua

tortuga de agua

Las tortugas de agua necesitarán de un hábitat en el que tengan suficiente agua y espacio para poder nadar a gusto. Normalmente, se utilizan peceras grandes (para no entorpecer su crecimiento) con agua dulce o salada y un espacio de tierra que les permita descansar y tomar sol.

Esta deberá tener suficiente profundidad como para que la tortuga pueda sumergirse, pues su actividad favorita es nadar. Debes ubicar la pecera en un lugar donde reciba sol; es a través de esta forma que ellas regulan su temperatura, además de ser positivo para su caparazón y sus huesos.

Por otro lado, mantener el agua limpia será fundamental para la salud de la tortuga. Esto evitará el crecimiento de bacterias que pueden dañarla.

Entonces, tendrás que adquirir un filtro y cambiar el agua con frecuencia, dependiendo de la cantidad de tortugas que tengas (se sugiere tenerlas en pareja para evitar el aburrimiento y la depresión). También has de tener la temperatura regulada; procura que no sea inferior a los 25 ni superior a los 28 grados centígrados.

De este modo, evitarás un choque térmico; recuerda que ellas no regulan su temperatura como lo hacemos los mamíferos. Además, así evitarás que entre en periodo de hibernación, lo que te puede poner en aprietos si no sabes cómo manejar esta faceta, aunque no todas las especies lo hacen.

Tortugas terrestres

Las tortugas terrestres tienen una necesidad de espacio mayor que las acuáticas para poder desplazarse. Se debe a que pasan más tiempo en tierra. Por supuesto, este ha de estar libre de depredadores (gatos, perros, algunas aves); también deberás brindarles un espacio donde puedan nadar.

Un patio con estanque estará bien cuando son adultas; de pequeñas, en tanto, la pecera será suficiente. Estás tortugas necesitarán, además, un refugio en donde dormir o hibernar si es necesario.

Eso sí, debes tener cuidado: a algunas tortugas les gusta enterrarse en zonas fangosas y, si no te das cuenta de que lo hizo, podría morir si se seca el lugar antes de que salga.

¿Sabes cómo cuidar de una tortuga?

Alimentación

Estas mascotas son fáciles de alimentar, por lo que cuidar de una tortuga no resulta caro ni demandante en cuanto a los alimentos. En general, se sugiere darles alimentos ricos en calcio, pero pueden comer toda clase de frutas y verduras; algunas incluso comen carne.

Las tortugas tienden a ser glotonas, así que deberás vigilar las porciones que le das. La ingesta excesiva de alimento puede ser perjudicial para ellas; además, debes limpiar cuando terminen para evitar un crecimiento de bacterias por descomposición.

También pueden comer arroz o maíz y se debe mezclar el alimento con plantas y flores. Si la dejas en tu patio, posiblemente se alimente de caracoles, lombrices y babosas, que forman parte de su dieta natural.

Enfermedades comunes

Las tortugas tienden a sufrir hongos en el caparazón si no se las asea adecuadamente, así como debilidad en los huesos y caparazón por carencia de vitamina D, producto de la falta de exposición al sol.

También son comunes las enfermedades en los ojos (te darás cuenta por la hinchazón) y las afecciones del sistema respiratorio, que se manifiestan por la aparición de moco y tos.

Como verás, cuidar de una tortuga no presenta grandes complicaciones, pero sí hay atenciones mínimas que son necesarias. Con unos pocos minutos de cuidados, tendrás una compañía fiel y muy pacífica para tu hogar.