Cómo cuidar a un gato bebé

Además de prestar especial atención a su alimentación, es esencial estar pendiente de su higiene o evitar que pase frío. Los gatitos recién nacidos son bastante susceptibles, por lo que cualquier precaución nunca está de más.

Escrito por Yamila

Última actualización: 20 junio, 2022

Los gatos recién nacidos son bastante vulnerables y necesitan de ciertos cuidados para sobrevivir. Por lo común, todas sus necesidades son solventadas por la madre en cuanto nacen, de manera que los tutores no necesitan hacer más que estar al pendiente de ellos. Sin embargo, si por cualquier motivo no se encuentra disponible su progenitora, es necesario aprender a cuidar a un gato bebé para salvar su vida.

Quizás lo hayas encontrado en la calle sin su mamá, o tal vez lo acabas de adoptar y hace poco que dejó de ser amamantado. En este artículo te contaremos cómo cuidar a un gato bebé para que puedas ofrecerle todo lo que necesita.

¿Por qué es tan importante cuidar a un gato recién nacido?

Los gatos recién nacidos llegan al mundo sin tener todos los órganos de su cuerpo bien desarrollados. Esto significa que varias funciones vitales necesitan ser cubiertas por la madre, pues de lo contrario podrían morir de manera inminente. Algunas de las tareas que tiene su mamá mientras los cuida son las siguientes:

  • Estimular sus sentidos: los felinos menores a las dos semanas de nacidos son incapaces de ver y oír, por lo que sus madres los guían con el tacto para que puedan alimentarse.
  • Regular su temperatura corporal: esta es una de las razones por las que la madre se mantiene casi todo el tiempo al lado de sus crías.
  • Estimular la orina y la defecación: los pequeños felinos son incapaces de hacer sus necesidades sin la estimulación adecuada. Por ello, su mamá lame sus genitales para que salga su orina y sus heces.
  • Limpiar su cuerpo: los lamidos de su madre son esenciales para mantenerlos limpios.

Tips para cuidar a un gato bebé huérfano

Cuidar a un gato bebé de menos de tres semanas de vida es todo un desafío, ya que el animal requiere de todo tipo de atenciones. Con dedicación, mucho amor y suavidad podrá sobrevivir aunque no tenga a su mamá al lado. Para ello, toma en cuenta los siguientes tips:

1. Mantén la temperatura corporal

Cuando los gatitos nacen pasan todo el día al lado del vientre de la madre. Además de alimentarse, esta cercanía les permite mantenerse calientes. Por ello, deberás ofrecerle todo lo que necesite para que su temperatura no disminuya, sobre todo en las noches, ya que aún no es capaz de regular el calor corporal.

Puedes envolverle en una manta o usar una almohada térmica. Incluso si tienes otras mascotas puedes ‘usarlas’ como niñeras para que le den calor (y también afecto). De lo contrario, si el gatito sigue llorando o temblando y tiene las almohadillas frías, envuélvelo en tu regazo.

Cómo cuidar a un gato bebé destetado

2. Respeta su proceso de adaptación

Si recibes en casa a un gato pequeño, es probable que su comportamiento inicial sea temeroso y asustadizo. Esto se debe a que desconoce por completo el espacio, así que se siente en peligro en todo momento. Para evitar que se agobie, deja que explore por sí mismo y se acerque a ti a su propio ritmo. Nunca lo obligues ni lo manipules si no quiere, pues ocasionarás que te tema aún más.

Una buena forma de lograr que se adapte rápido es ofrecerle premios o comida cuando se acerque a ti. De este modo, te asociará con algo positivo y comenzará a confiar en tu presencia.

3. No le des leche ‘común’

Un error muy habitual cuando encontramos un gatito bebé es calentar leche de la nevera y dársela. Este líquido no es bueno para su salud, debido a que no cuenta con los nutrientes necesarios e incluso puede causarle problemas estomacales como diarrea o vómitos.

En las tiendas para mascotas venden una leche de fórmula en polvo, que sustituye a la de la madre. Si no la consigues, dale agua tibia con una jeringuilla. Luego deberás darle la leche con un biberón y que el líquido esté a 38 °C. ¡Recuerda que debe alimentarse cada tres horas!

4. Enséñale a hacer sus necesidades

Entre las principales tareas a cumplir para cuidar a un gato bebé huérfano es enseñarle a que haga sus necesidades. La madre se encargaría de estimularlos lamiendo el vientre y alrededores. En tu caso, basta con mojar un algodón con agua tibia y pasarle por los genitales y el ano.

Otra de las cosas que deberás hacer es asearle como haría su mamá, con un paño mojado en agua tibia. Pásalo por su pelaje con mucho cuidado y sécalo bien para que no se enferme.

5. No descuides la higiene

Es normal que los gatos recién nacidos se manchen al hacer sus necesidades o al alimentarse. Por esta razón, se debe ser cuidado con la higiene para evitar que aparezcan enfermedades y poner en riesgo su salud. Ten en cuenta que el sistema inmunitario felino no se encuentra del todo desarrollado en este momento, así que evita exponerlo a cualquier posible patógeno.

6. Transición a gato destetado

Por lo común, los felinos que alcanzan las 4 semanas de edad ya pueden comenzar a ser alimentados con pienso especial para gatitos. Sin embargo, este proceso debe realizarse con mucho cuidado y de manera gradual, pues de otra forma podría rechazar el cambio.

Para la transición, durante los primeros días ofrécele un poco de pienso remojado con agua de manera casual. Esto hará que conozca su nuevo alimento y se acople a comerlo. Después, incrementa la frecuencia y la cantidad del pienso y reduce un poco la dosis de leche. Repite el proceso de manera gradual para lograr destetarlo.

Consejos para cuidar a un gato bebé destetado

A partir de las cuatro semanas de vida, los gatitos dejan de alimentarse con leche materna. Ya han abierto los ojos y saben hacer sus necesidades, pero todavía tienen mucho por aprender. Si has adoptado a un gato bebé ya destetado, sigue los próximos consejos:

1. Dale comida especial

En las tiendas para mascotas venden pienso para gatos bebé, los cuales son más tiernos que los de adultos y contienen otro tipo de nutrientes o ingredientes. También tienen un tamaño adecuado para su pequeña boca.

Ármate de paciencia y dale poco a poco la comida. Al principio no sabrán que se come o que deben masticarla. Quizás tengas que darles de uno en uno y en la boca. Luego se acostumbrarán solos.

2. Llévalo al veterinario

No importa si lo has adoptado de un refugio, si es hijo de la gata de alguien conocido o si lo has encontrado en la calle… Todos los gatos necesitan una visita al veterinario cuando son bebés.

Cómo cuidar a un gato bebé de la calle

El profesional se encargará de revisarlo y de darte algunos consejos sobre su cuidado y alimentación. De esta manera, el animal no se enfermará y vivirá muchos años. Además, puedes aprovechar para consultar si es de alguna raza específica y sus cuidados: siamés, persa, etc.

Sobre todo, acude con un profesional si el pequeño presenta conductas o síntomas extraños, ya que estos podrían ser la señal de una patología riesgosa para su salud. Ten en cuenta que un gato bebé es más susceptible a las enfermedades. Así que asiste de inmediato con un veterinario si observas lo siguiente:

  • Secreciones en ojos o en nariz.
  • Pérdida del apetito.
  • Diarrea.
  • Vómito constante.
  • No defeca ni orina.

3. Evita los peligros hogareños

Si nunca habías tenido mascota, y mucho menos un gato, quizás tu hogar no sea apto para un animal. No te preocupes, porque puedes mejorarlo con solo algunos cambios.

Para empezar, nada de ventanas abiertas ni de acceso libre a terrazas o balcones. Hasta que el gato no se acostumbre a andar solo por todos lados, monitorea qué zonas visita.

Otra cuestión muy importante es ocultar cables eléctricos, objetos pequeños (como bolígrafos), medicamentos o artículos de limpieza. Los gatos son muy hábiles y pueden abrir puertas o cajones, así que no te fíes.

Cierra la tapa del cubo de la basura y la del inodoro. No dejes la puerta abierta de la habitación o del baño –o del ambiente al que no quieras que ingrese– y presta atención a las plantas: algunas de ellas pueden ser tóxicas para los gatunos.

Cuidar a un gato bebé no es una tarea sencilla, pero tampoco es imposible. Solo tienes que ofrecerle lo que necesita y evitar que se lastime o rompa todo en casa.

4. Ayúdalo a socializar

Una vez que ha desarrollado todos sus sentidos y no precisa de los cuidados de su madre, el gato necesita aprender a socializar. Esto significa enseñarle al felino cómo convivir con personas y animales desconocidos de la mejor manera, lo cual es necesario para evitar conflictos de conducta.

De manera normal, este proceso toma lugar dentro de la camada con la madre y sus hermanos, pero al no tener una familia, el felino necesita desarrollar esta interacción de otra forma. Así que intenta presentarle a otras personas para que se acostumbre a las caricias, a los ruidos y a entornos caóticos nuevos para él.

5. Enseñar rutinas

Uno de los factores clave en la salud mental de los felinos son las rutinas. Los gatos adoran tener hábitos y mantener las mismas actividades durante el día. Esto les permite conocer lo que van a hacer con antelación y les provee tranquilidad. Por ello, enseñarle a mantener rutinas es esencial para ofrecerles una mejor calidad de vida

La rutina más frecuente que se les enseña a los gatos es hacer sus necesidades en el arenero. Sin embargo, no es la única que pueden aprender. También puedes enseñarle a dejarse cepillar, a convivir con otros gatos, a convivir con extraños, a dejarse bañar e incluso a aprender ciertos trucos.

Para que aprendan algunas de estas rutinas, lo primero que debes hacer es fijar un horario preciso en el día y la frecuencia con la que se realizará la tarea. Después, deberás llevarla a cabo con mucha paciencia y amabilidad, pues debes intentar que asocie el momento con algo positivo. Finalmente, repite este proceso sin falta en los días que hayas planeado.

Puede sonar fácil establecer una rutina, pero la realidad es que depende mucho del compromiso que tengas para cuidar a tu pequeño felino. Mientras tú estés dispuesto a enseñarle, solo falta constancia y un par de premios para lograrlo a largo plazo.

6. Primeras vacunas

A los gatos se les suele vacunar por primera vez a las 8 o 7 semanas de nacidos. Por lo común, los pequeños suelen estar protegidos por los anticuerpos que les pasa la madre durante las primeras semanas de lactancia, de manera que no existe necesidad de vacunas. Sin embargo, después de algunas semanas esta protección se reduce y se elimina por completo.

Aunque el cuerpo del felino necesita enfrentarse a los patógenos para ganar resistencia, las vacunas están enfocadas en reducir el efecto de enfermedades mortales para su edad. Esta es la razón por la que solo se les protege ante ciertas patologías.

El cuadro de vacunación de los gatos varía según la región de la que se hable, ya que ciertas enfermedades solo se encuentran presentes en ciertos países. A pesar de esto, las vacunas esenciales y la edad de aplicación son las siguientes:

  • Panleucopenia, rinotraqueitis y calicivirus (trivalente): 8 semanas de vida.
  • Leucemia felina: 10 semanas de vida.
  • Segunda dosis de vacuna trivalente: 12 semanas de vida.
  • Segunda dosis de vacuna para leucemia felina: 14 semanas de vida.
  • Rabia: 16 semanas de vida.

Existen otras vacunas opcionales que se le pueden aplicar a tu gato, pero siempre es mejor preguntarle a tu veterinario si son esenciales. Ten en cuenta que la protección de las vacunas tarda un poco en hacer efecto, lo que significa que no podrás sacarlo fuera de casa al menos hasta que termine el cuadro de vacunación esencial.

7. Primera desparasitación

Una vez que el gato alcanza el mes y medio de vida, es importante que se acuda con un veterinario a desparasitarlo. Los parásitos son organismos que suelen infectar a las mascotas para “robarles” parte de sus nutrientes. Por esta razón, es crucial eliminarlos para asegurar la salud del felino.

Por lo común, el veterinario es el encargado de recomendar las dosis y la frecuencia con la que se aplican los desparasitantes. No obstante, la mayoría repetirá la dosis a los 3 o 4 meses de vida. Aun así, consulta bien con el profesional cuál es lo más adecuado para proteger la salud de tu mascota.

Como puedes darte cuenta, cuidar de un gato recién nacido no es una tarea fácil, aunque con el suficiente empeño se puede lograr de manera exitosa. En caso de que tengas dudas sobre sus necesidades o te creas incapaz de ofrecerle todo lo anterior, lo mejor será que relegues sus cuidados. Busca una persona con experiencia o un refugio que te ayude. Recuerda que su vida está en juego, así que no lo pongas en riesgo.

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  • Brusa, M. (2014) Compendio de enfermedades de los caninos y felinos domésticos. Libros de Cátedra. Universidad Nacional de La Plata.
  • Angulo, SM (2011). Reproducción canina y felina y neonatología. Manuales clínicos por especialidades . Editorial Servet.

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