Cigueña: un ave muy maternal

Yamila 24 mayo, 2018
Vinculado a la leyenda de que trae a los niños a los hogares desde París, este ave es monógama y forma pareja para toda la vida; los huevos son incubados por madre y padre, y la alimentación de los polluelos corre a cargo de los dos

Decimos que alguien “ha llamado a la cigüeña” cuando está esperando un bebé o que este ave se encargará de traer un niño o niña desde París. Sin embargo, no sabemos mucho de esta especie que vive en África, Europa y Asia… ¡Ni tampoco de dónde surge la leyenda de su tarea de llevar hijos de aquí para allá! En este artículo te lo contaremos.

Características de la cigüeña

Si bien se la llama cigüeña blanca, lo cierto es que este ave también tiene alas negras en la parte inferior de su cuerpo. Además, destacan su largo pico y patas anaranjadas, así como también sus ojos negros.

Es de gran tamaño –unos 125 centímetros– y gracias a sus anchas alas puede planear. Aletea lentamente y cuando vuela estira el cuello hacia adelante y estira las patas hacia atrás. Para dormir ‘esconde’ su cabeza entre las plumas y al caminar lo hace despacio mirando para abajo.

En cuanto a su alimentación, al ser carnívora ingiere una gran variedad de animales pequeños: peces, reptiles, insectos, aves o mamíferos. Para conseguir la comida, directamente los toma con el pico al ras del suelo, sobre todo en áreas de baja vegetación o espejos de agua poco profundos.

La cigüeña es monógama y una vez que forma pareja la mantiene de por vida. Ambos se encargan de construir un gran nido, el cual puede ser usado durante varias temporadas. Las hembras ponen unos cuatro huevos, los cuales son incubados por los padres en turnos y eclosionan tras un mes. Al nacer, los polluelos son alimentados por sus progenitores durante dos meses.

Cigüeña: reproducción

Distribución y migración de la cigüeña

La cuarta parte de la población mundial de cigüeñas vive en Polonia; sin embargo, este ave migratoria recorre largas distancias cada año según la estación. Para poder pasar el invierno y no sufrir el típico frío de Europa del Este, viaja a India, a la península arábiga y al África subsahariana.

Un dato muy curioso de su vuelo es que para llegar a tierras africanas ‘evita’ cruzar por el mar Mediterráneo. Por el contrario, se desvía hacia el estrecho de Gibraltar o el Levante mediterráneo. De esta manera, puede aprovechar mejor las corrientes de aire que se forman sobre el agua.

Cuando comienza la primavera regresan a Europa después de un viaje que dura aproximadamente 49 días. El de ‘ida’ es de casi la mitad (26 días) y esto se debe a la dirección y velocidad de los vientos, a la cantidad de comida que encuentren, a las energías que tengan, etc.

Migración de la cigüeña

La cigüeña en la cultura

Está presente en muchas leyendas y tradiciones antiguas debido a su comportamiento, su vuelo, su anidación cerca de asentamientos humanos, su tamaño o su alimentación. En el Antiguo Egipto se la llamaba ‘alma’ y los hebreos la consideran como un ser misericordioso.

Los griegos y romanos la relacionan con la paternidad y una historia indica que no mueren, sino que vuelan a islas lejanas y se convierten en personas. También es protagonista de varias fábulas –como la zorra y la cigüeña– y venerada por los musulmanes durante su peregrinación hacia la Meca.

Pero, por supuesto, la principal asociación con las cigüeñas es la de que traen bebés a los nuevos padres. Esta leyenda data del siglo XIX gracias a un cuento escrito por Hans Andersen. Sin embargo, la historia es más antigua: los alemanes decían que estas aves habían hallado bebés en una cueva, les tomaron con el pico y llevaron hacia sus hogares.

Cuando una pareja quería tener hijos, se colocaba dulces en el alféizar de la ventana para ‘avisarle’ a la cigüeña de que podía llegar y traerles un bebé. Esta tradición se propagó por todo el mundo y hoy en día es conocida a nivel internacional.

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