Cauda equina en perros: causas y tratamientos

La cauda equina en perros es una enfermedad degenerativa que causa dolor intenso en el animal. Aprende aquí a identificarla a tiempo para facilitarle la vida.
Cauda equina en perros: causas y tratamientos
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 09 octubre, 2021.

Última actualización: 09 octubre, 2021

Si notas que tu can no puede sentarse correctamente, sufre cambios de humor bruscos o muestra signos de dolor al levantarse, podrías estar ante un caso de cauda equina en perros. Es importante conocer las señales que la indican, en especial si el ejemplar es mayor y está débil.

Para ayudarte a comprender mejor esta dolencia, en este artículo tienes toda la información básica sobre las causas, los síntomas y el tratamiento que requiere. Toma nota, pues te será muy útil.

¿Qué es la cauda equina en perros?

También conocida como cola de caballo o estenosis lumbosacra, la cauda equina en perros es una enfermedad degenerativa que afecta a la articulación lumbosacra, es decir, donde acaba la cadera y comienza la cola del can (vértebras L7-S1). Al degenerarse estos huesos se estrecha el canal de la médula espinal, que se ve comprimida.

Esta oblongación produce dolor intenso en la zona y dificultades de movimiento en el canino. También es posible que aparezca una hernia discal secundaria al proceso degenerativo, lo cual empeora mucho el estado del animal.

Un ejemplo de cauda equina en perros.

Causas de la cauda equina en perros

La causa más común es el propio paso del tiempo que, de forma natural, degenera los huesos del animal. No obstante, también puede aparecer por otros motivos muy diversos. Destacamos los siguientes:

  • Luxación vertebral.
  • Infección en las vértebras.
  • Tumor vertebral.
  • Tumor en vías nerviosas.
  • Traumatismos.
  • Fractura vertebral.
  • Anomalías congénitas como la espina bífida.
  • Espondilosis —cualquier forma de degeneración de la columna vertebral—.
  • Displasia de cadera.
  • Hernia del último disco intervertebral.

Predisposiciones genéticas

Si bien cualquier perro puede padecer cauda equina, esta aparece con mayor frecuencia en canes ancianos y de tamaño medio a grande. También hay razas que tienen mayor riesgo de padecerla, como el pastor alemán, propenso a problemas de cadera en general. Otras razas susceptibles son el labrador, el golden retriever, el bóxer y el dogo.

Síntomas de la enfermedad

Los signos más claros de esta enfermedad se observan en el tercio posterior del cuerpo del can. En la cauda equina en perros es fácil ver que el animal no levanta la pata para orinar, no mueven la cola en exceso, tiene dificultades para caminar o levantarse y muestra una reducción de la actividad general. El humor alterado e irritable también es común.

Es característico ver cómo los perros con cauda equina arrastran las uñas de las patas traseras al caminar.

La cauda equina tiene también una serie de signos clínicos que se detectan en la visita al veterinario. A continuación tienes los más importantes:

  • Lumbalgia o dolor lumbar.
  • Cojera intermitente uni o bilateral.
  • Dolor durante la marcha.
  • Debilidad o parálisis de la cola y la zona pélvica.
  • Atrofia muscular del tercio posterior del cuerpo.
  • Alteración en los reflejos de las patas posteriores.
  • Incontinencia urinaria y fecal.

Diagnóstico de la cauda equina en perros

La cauda equina en perros tiene síntomas muy generales y fácilmente confundibles con la artrosis propia de la edad avanzada. Además, no da signos distintivos —como la incontinencia— hasta que ya está muy avanzada. En el punto sintomático, el perro sufre muchísimo dolor y el tratamiento no es tan efectivo como en etapas anteriores.

En clínica se realizan una serie de pruebas básicas para determinar la causa de la lesión. La más común es una radiografía, con la que se verifica el diagnóstico diferencial frente otras causas que pudieran dar síntomas parecidos, como tumores o fracturas. También puede ser necesaria una tomografía computarizada o una resonancia magnética.

Tratamiento de la enfermedad

El tratamiento que se administre al perro variará según el estado de avance de la cauda equina y de la incapacitación que le produzca al animal. En casos muy graves solo será viable un tratamiento paliativo, pero si se diagnostica a tiempo es posible intentar frenar el avance u operar al paciente.

Tratamiento paliativo de la cauda equina en perros

Cuando el caso es inoperable o no se puede recuperar funcionalidad, se pondrá en marcha un programa para mejorar la calidad de vida del perro. Para ello, se usan varias estrategias:

  • Control del dolor: este apartado es imprescindible, pues como se viene diciendo, el dolor que sufre el perro es intenso e incapacitante.
  • Arneses de soporte: se usan para elevar manualmente los cuartos traseros del can y ayudarle así a caminar mejor.
  • Sillas de ruedas: indicadas para cuando existe inmovilidad total de las patas.
  • Tratamientos complementarios: la fisioterapia y la acupuntura son algunas de las más utilizadas.

Tratamiento quirúrgico de la cauda equina en perros

Cuando se prevé recuperar movilidad y calidad de vida en el can —o cuando la medicación no funciona—, intervenir quirúrgicamente la zona es una solución válida. El objetivo es descomprimir la médula espinal.

El procedimiento elegido se denomina laminectomía dorsal. Para realizarlo, se abre justo en la zona espinal L7-S1 y se extrae la lámina, que es la parte posterior de la vértebra que cubre el conducto vertebral. De esta forma se crea espacio para la médula espinal, liberándola de la presión.

La operación puede variar dependiendo de muchos factores, como la presencia de hernias u otras lesiones que requieran intervenciones específicas.

Tratamiento médico de la cauda equina en perros

Puesto que la intervención quirúrgica es una opción invasiva y costosa, en casos aún tratables se suele intentar controlar el avance de la degeneración con una terapia farmacológica que contiene lo siguiente:

  • Antiinflamatorios y analgésicos: para aliviar el proceso inflamatorio y doloroso.
  • Condroprotectores y vitaminas del grupo B: ayudan a controlar la progresión de la artrosis primaria o secundaria.
  • Antibióticos: solo si la cauda equina es consecuencia de un proceso infeccioso.
  • Quimioterapia si el origen es tumoral.
  • Reposo total o parcial.
Los cuidados de un perro esterilizado son múltiples.

Lo último que debes saber sobre la cauda equina en perros es que un diagnóstico precoz es imprescindible para garantizar la calidad de vida, si no la recuperación, de esta enfermedad. Aunque parezca una artrosis al principio, esta también es motivo de visita al veterinario. Si mantienes una mentalidad de ahorrar todo el sufrimiento posible a tu can, la prevención será mucho más efectiva.

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