Caimán de anteojos: hábitat y características

6 agosto, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez
Este caimán es muy perceptivo, ya que usa el gusto, el tacto, el oído y la vista para comunicarse con otros ejemplares. Es más, su habilidad para detectar vibraciones en el agua le ayuda a actuar rápidamente para cazar a sus presas.

El caimán de anteojos es denominado de esta forma gracias a que sus globos oculares tienen estructuras de soporte similares a las de un armazón. Es una especie tranquila pero perceptiva: puede quedarse inmóvil hasta que su víctima esté a rango de un golpe mortal. Además, aunque sean muy similares, los cocodrilos y los caimanes pertenecen a distintos grupos evolutivos.

Este reptil tiene de nombre científico Caiman crocodilus y forma parte del orden Crocodilia, además de tratarse de un pariente de aligátores, gaviales y cocodrilos. Por ello, mantiene la forma que caracteriza al grupo, con sutiles diferencias. Sigue leyendo para conocer más acerca de este caimán.

Hábitat del caimán de anteojos

Este animal tiene una distribución que abarca desde México hasta América del sur, con algunos ejemplares introducidos en América del norte. En general, se le puede encontrar en Costa Rica, Brasil, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Perú, Trinidad y Tobago, Honduras, Venezuela y Ecuador .

Es una especie versátil, ya que puede habitar tanto aguas dulces como ligeramente saladas (manglares). Son caimanes que prefieren cuerpos de agua con movimientos lentos, como humedales o algunos ríos. Además, también se les puede ver tomando el sol a las orillas de los canales.

Un cocodrilo sacando los ojos.

Características físicas

Estos caimanes no suelen sobrepasar los 2,5 metros de longitud, tienen un hocico ancho y un eje óseo en medio de los ojos, similar al de unos anteojos. Dicha estructura es la razón de su nombre, ya que simula la forma de un armazón, cuando solo es un hueso que forma el puente entre ambos globos oculares.

La forma de este reptil recuerda bastante a los dinosaurios, con un cuerpo áspero y escamoso. Además, tiene placas dérmicas o picos a lo largo de todo su plano corporal. Su nariz es alargada y en forma de U, una característica que lo separa de sus parientes los cocodrilos. Las extremidades de este organismo se insertan a los laterales, razón por la cual tiene que arrastrarse para desplazarse.

Los jóvenes de la especie son de tonalidades amarillas, con algunas bandas oscuras a lo largo del cuerpo. Por su parte, todos los ejemplares adultos son de color verde olivo oscuro, ya que van perdiendo su coloración clara conforme van madurando.

Alimentación del caimán de anteojos

Este tipo de animales suelen ser carnívoros generalistas y cambian su dieta por presas más grandes conforme van creciendo. Entre sus presas se encuentran insectos, caracoles, camarones, cangrejos, peces, lagartijas, víboras, tortugas, aves y algunos mamíferos. Además, también es posible que se coman entre sí (canibalismo), pero solo ocurre cuando hay escasez de alimentos.

Reproducción del caimán de anteojos

La época de reproducción se suscita durante las temporadas húmedas, entre abril y agosto, dependiendo del clima local. Tanto hembras como machos son polígamos, por lo que pueden copular con varias parejas.

El ritual de cortejo implica una serie de movimientos y acciones por parte del caimán para atraer a su pareja. Realizan un nado circular en conjunto de sus prospectos, en el que se tocan la espalda, el estomago y chocan sus narices, todo con tal de convencer a su pretendiente. Ambos sexos usan estas tácticas, no solo el macho.

Construcción del nido

Una vez que se han apareado, los nidos se construyen fuera del agua, cerca de vegetación y tierra seca. Para esto, tanto la hembra como el macho participan, pero una vez terminada la construcción, solo la hembra se hará cargo de cuidarlo. La nueva madre pondrá entre 15 y 40 huevos, que cubrirá y  protegerá hasta su nacimiento.

De forma ocasional, algunos padres se mantienen protegiendo su nido, pero no sucede a menudo.

Incubación y eclosión de los huevos

Mientras que el cortejo y copulación ocurren entre mayo y agosto, los huevos son puestos entre julio y noviembre. Con esto, el caimán inicia el proceso de incubación, que tomará alrededor de entre 65 y 104 días. Durante este periodo, la temperatura a la que estén incubándose los huevos determinará el sexo de la cría, algo similar a lo que ocurre en cocodrilos.

Después de que rompan el cascarón, las madres suelen ayudar a los hijos a terminar de emerger de su huevo. Esto también incluye el cavar y desacomodar su nido, para que las crías tengan el espacio suficiente y puedan salir al mundo.

Juveniles del caimán de anteojos

En el momento en que salen del nido, los jóvenes serán cuidados y procurados por sus madres. En este punto, los pequeños seguirán a su madre en todo momento, pero no serán alimentados por ella, así que tendrán que cazar su propia comida. Esta protección solo durará aproximadamente año y medio, después de lo cual los jóvenes serán completamente independientes.

Algunos padres no se desentienden de ellos, manteniendo algunos cuidados de sus crías. De hecho, la mayoría de las hembras suelen vivir protegidas por el territorio natural del macho, e incluso, los jóvenes llegan a seguir viviendo ahí después de su independencia.

Comportamiento del caimán de anteojos

Esta especie es solitaria y muy territorial, aunque en casos excepcionales puede llegar a vivir en pequeños grupos. Los caimanes permanecen inmóviles la mayor parte del día, aunque pueden responder de forma rápida para atrapar alguna presa. Además, cuando el calor aumenta, se meten en el agua y permanecen flotando hasta que se reduzca la temperatura.

Cuando se encuentran en la época reproductiva, son animales muy agresivos, por lo que se crean rangos dentro de su grupo. Esto implica que los reptiles de mayor tamaño son los que tienen mejores oportunidades para conseguir pareja, excluyendo a los jóvenes, que incluso se abstienen de participar.

Estado de conservación

Aunque en un principio su piel no era considerada de calidad, con la reducción de la población del cocodrilo se empezó a usar mas a este reptil. A pesar de ello, se considera que las poblaciones de este caimán aún son estables. Por esta razón, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la ha clasificado como especie de menor preocupación.

Debido a las distintas amenazas a las que enfrentan estos reptiles, algunos gobiernos locales han implementado leyes para la conservación de la especie. Por ejemplo, desde 1999 México inició la regulación de su aprovechamiento, controlando la explotación de este animal y fomentando su conservación.

Amenazas del caimán de anteojos

Las principales amenazas que enfrenta este caimán son ocasionadas por la mano del hombre. Entre ellas, destacan las siguientes:

  • Destrucción y fragmentación del hábitat: debido a la ampliación de áreas urbanas y rurales, además de los cambios en el uso del suelo como la agricultura, ganadería, desarrollo turístico, etc.
  • Contaminación de cuerpos de agua: el vertimiento de aguas residuales a los lechos de los ríos puede afectar a la salud de estos reptiles, ocasionando que se aumente su mortalidad y desplazándolos de las zonas.
  • Caza y comercio ilegal: sus pieles se utilizan para el uso en diferentes artículos, por lo que tienen un valor en los mercados ilegales, ocasionando que se maten ejemplares de forma indiscriminada.

Además de esto, existe un conflicto entre caimanes y humanos, debido a que coinciden con algunas zonas de pesca que ciertas localidades necesitan para subsistir. Por esta razón, la percepción que se tiene sobre este animal es mala, ocasionando que pocas personas quieran ayudar en su conservación. Dicha situación se complica aún más debido a ataques que se suscitan contra los humanos al interactuar entre sí.

Desafortunadamente, al no ser una especie agraciada o bonita, las personas temen encontrársela. Esto ocasiona que, cuando las autoridades implementen acciones de protección, pocos quieran apoyar la causa. Sin embargo, se debe recordar que estos reptiles solo defienden su territorio, por lo que si se sienten amenazados, atacarán sin dudarlo.

La prudencia debe caber en nosotros, que somos conscientes de nuestros actos.

Un caimán de anteojos fuera del agua.

Este caimán no se encuentra en peligro, pero sí está en riesgo de declive por ciertas acciones. En este punto, debemos reconocer que en los animales no existe el bien y el mal: no pueden entender sus acciones y se tiene que reconocer que los invasores somos nosotros. La coexistencia es posible, pero debe iniciarse desde el lado del humano.

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