Anthia sexmaculata: cuidados en cautiverio

26 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Aunque su cría en cautividad es complicada debido a su extraña estrategia reproductiva, el escarabajo depredador egipcio puede mantenerse como mascota.

Anthia sexmaculata, también llamado escarabajo depredador egipcio, es un coleóptero de la familia Carabidae. Aunque no a todo el mundo les gustan los insectos, muchas personas se decantan por ellos para tenerlos como mascotas. 

Puede parecer que los artrópodos son animales fáciles de mantener en cautiverio, sin embargo, la realidad es muy diferente. Estos seres vivos también necesitan terrarios y parámetros ambientales específicos. A continuación, te mostramos los cuidados en cautividad de este atractivo y voraz escarabajo.

Consideraciones previas

Para los amantes de los insectos —sobre todo de los escarabajos coleópteros— Anthia sexmaculata puede no ser de los artrópodos más difíciles de mantener en cautividad. Las condiciones ambientales que necesitan estos seres, en comparación con otros animales exóticos, son relativamente sencillas de conseguir.

A pesar de ello, se deben tener en cuenta dos consideraciones realmente importantes con respecto a la tenencia de estos animales como mascota. En primer lugar, estos escarabajos expulsan a través del ano una sustancia tóxica que utilizan para defenderse.

En libertad —concretamente en la región sahelosahariana de África de donde proceden estos animales— es muy común el reporte de heridas necrosadas debido a la acción de esta potente toxina. Las heridas no tienen un tratamiento farmacológico específico y se debe proceder a curas rutinarias durante varios meses para estabilizar la necrosis y recuperar el tejido.

Por otro lado, Anthia sexmaculata es un depredador voraz. No puede ser alimentado con comida procesada, sino con alimento vivo. Por esta razón, el tutor tendrá que ofrecer otros insectos a este animal como comida, lo cual nos lleva a otro apunte: la comida de escarabajo depredador egipcio debe ser criada en cautividad.

Un ejemplar de Anthia sexmaculata sobre un tronco.

Cuidados en cautividad de Anthia sexmaculata

Anthia sexmaculata proviene de regiones áridas o desérticas de África y Asia. Por ello, para conseguir cuidarlo correctamente en cautividad, se debe imitar lo mejor posible su medio natural. A continuación te ofrecemos algunos consejos esenciales en lo referente al tema.

Un terrario para insectos

Si se desea mantener un solo ejemplar de escarabajo depredador egipcio, el terrario donde debe colocarse no tiene por qué ser demasiado grande. Algo similar al tamaño de una caja de zapatos bastará. Anthia sexmaculata es una especie relativamente gregaria, por lo que se pueden mantener unos cuantos individuos en grupo.

Por un lado, estos escarabajos pueden ser alojados en cajas de plástico con varios agujeros en la tapa para permitir la renovación del aire. De la misma forma, un terrario de cristal también es una buena idea. Además, con esta última opción podrás diseñar mucho mejor el paisaje árido y que sea más atractivo a la vista.

El mejor suelo para el terrario será la arena o la grava fina, pues imita a la perfección su medio natural. Por otro lado, es fundamental la disposición estratégica de lugares de ocultación como troncos o rocas, espacios donde el insecto pueda guarecerse.

Asimismo, si se desean colocar plantas naturales en un terrario con condiciones climáticas áridas, lo mejor son las suculentas e incluso los cactus. Por suerte, el duro tegumento del escarabajo no se verá afectado por los pinchos de estos vegetales.

Por último —pero no menos importante—, es recomendable colocar un pequeño tapón de botella con agua por si los escarabajos desean beber, aunque toda la hidratación que necesitan la tomarán de la comida que ingieran.

Parámetros ambientales

Al provenir de climas desérticos, Anthia sexmaculata está adaptado tanto a las más altas temperaturas como a las bajas. Al colocar el terrario dentro de la casa, la temperatura no debe ser un problema. No obstante, se puede colocar fuera del tanque una manta eléctrica que mantenga un clima en el interior de unos 26 ºC.

Estos escarabajos tampoco necesitan humedad ni que se rocíe constantemente el terrario con agua. Esto, además de ahorrar trabajo al tutor, también previene la aparición de hongos y tener que estar constantemente cambiando el sustrato.

De la misma forma, no es necesaria la colocación de luces artificiales, pero sí recomendable. Estos animales necesitan unos ciclos de luz y oscuridad estables debido a su naturaleza diurna.

¿Qué come Anthia sexmaculata?

Como se comentó al inicio, el escarabajo depredador egipcio se alimenta de otros insectos. En la naturaleza se comerá cualquier artrópodo que se cruce en su camino, siempre y cuando este no resulte un peligro.

En cautividad se puede alimentar a Anthia sexmaculata con distintas larvas de insectos, como los tenebrios o gusanos de la miel. También puede optarse por insectos adultos y de fácil generación en cautividad, como los grillos o las cucarachas.

La reproducción de Anthia sexmaculata en cautividad

Por desgracia, la reproducción de Anthia sexmaculata no puede llevarse a cabo en cautividad. Su peculiar estrategia reproductiva consiste en colocar los huevos en hormigueros.

Los huevos del escarabajo se impregnan del olor de las hormigas y las pobres inocentes los crían como tal. Al eclosionar, las larvas se alimentan de la descendencia de las hormigas hasta que tienen suficiente fuerza para emerger del hormiguero.

Las hembras de Anthia sexmaculata entierran sus huevos en los hormigueros, a varios metros de profundidad. Se dice que en el zoológico de Londres los cuidadores consiguieron criar a esta especie una vez, pero sucedió por error y nunca más ha vuelto a pasar.

Un escarabajo carnívoro del desierto.

A pesar de no poder ser criados en cautividad —y si no se tienen reparos en alimentarlos con otros insectos vivos—, estos escarabajos son una buena opción para los amantes de los artrópodos.

  • Aoun, O., François, M., Demoncheaux, J. P., & Rapp, C. (2018). Mind the eye-squirter! An Anthia sexmaculata sexmaculata-related necrotic burn. Journal of travel medicine, 25(1), tay033.