¿Cómo administrar pastillas a un perro?

Francisco María García · 15 septiembre, 2017

Hasta las mascotas más obedientes suelen ser reacias al momento de ingerir una medicación. Teniendo en cuenta que esto es fundamental para preservar su salud, proponemos 5 consejos para administrar pastillas a un perro.

La opción más fácil sería preferir la versión líquida de un medicamento. Sucede que muchas veces es difícil lograr una mayor concentración de principio activo en el medio acuoso.  Por eso, la gran mayoría de los fármacos de uso veterinario suelen ser ofrecidos solamente en su versión sólida.

Es poco probable que el animal acepte ingerir naturalmente la medicación. Por eso se desarrollaron algunos trucos para facilitar la vida de muchos amos.

¿Cómo hacer para administrar pastillas a un perro?

Lo más importante para administrar pastillas a un perro es certificar que el medicamento es ingerido correctamente.

Por eso, siempre es recomendable verificar la boca del animal para comprobar si la pastilla no quedó bajo la lengua ni se pegó en los costados o en la parte superior de la cavidad bucal. En caso contrario, el animal puede escupir la pastilla y el tratamiento no surtirá ningún efecto.

Lo fundamental para no dañar el animal es tener paciencia y cuidado a la hora de administrar cualquier medicación. Inclusive cuando se puede optar por aplicar la medicación líquida con ayuda de una jeringa.

Una aplicación violenta puede ocasionar vómitos, irritaciones y cambios de humor en tu mascota. Por eso, cuando alguien se siente incapaz o tiene miedo de medicar un animal, es mejor concurrir al veterinario y pedir auxilio.

Algunos consejos para administrar pastillas a un perro

  1. Elegir medicamentos masticables con sabor amigable

Los medicamentos masticables son más fáciles de administrar, generando menos trabajo para los amos y menos incómodo para las mascotas. Diversos laboratorios de pastillas van lanzando versiones masticables con sabores atractivos, posibilitando ofrecer la pastilla como si fuera una golosina.

  1. Machacar las pastillas sólidas

El tamaño de las pastillas sólidas suele ser la característica que genera mayor dificultad de administración. Principalmente para perros de porte más pequeño o cachorros.

Una buena opción es optar por machacar o romper en pequeños pedazos la píldora. La parte positiva es poder administrar más fácilmente y sin lastimar la mascota. La parte negativa es que hay que tener mucho cuidado para no desperdiciar la medicación y reducir la dosis indicada a nuestra mascota.

  1. Diluir o disolver la medicación

La gran mayoría de las medicaciones son hidrófilas. Eso significa que pueden ser disueltas en agua sin perjudicar su composición química y efectos orgánicos.

Por eso, uno de los tips más prácticos consiste en disolver la píldora en agua e inyectarla directamente en el principio de la garganta del animal con la ayuda de una jeringa limpia. Se puede machacar la pastilla para diluirla más fácilmente.

La aplicación debe ser cuidadosa para no provocar vómitos, heridas o irritación en la garganta y boca del perro. También se debe mantener la cautela al abrir y mantener abierta la boca del animal durante la aplicación.

Si el perro posee tendencia a una conducta irritable o agresiva, es mejor preferir otro método.

  1. Mezclar la medicación con la comida

Una muy buena forma de “camuflar” el olor poco atractivo y hacer que el animal ingiera la medicación voluntariamente es mezclarla con su alimento.

Sin embargo, es necesario adicionar humedad para que el polvo se integre con la comida. Se puede optar por latas de comida húmeda para perros o hacer una crema de arroz sin sal u otros condimentos. Basta mezclar la medicación machacada con la comida y ofrecer al animal.

  1. Hacer el perro tragar la pastilla

Es un método polémico. Por un lado, es el mejor para asegurar que el medicamento fue administrado integralmente. También de que no es desperdiciado o pierde efecto por la mezcla con otras sustancias.

Pero mucha gente considera una forma agresiva de administrar una medicación. Entre otras cosas, porque puede provocar vómitos, irritación y quemazón, además de irritar al perro.

Por eso, este método no debe ser aplicado en animales con conducta violenta o autodefensiva. Solo debe ser elegido por dueños más experimentados, que confían en su mascota.

La forma de administración es simple. Consiste en abrir y mantener abierta la boca del animal con una mano mientras que con la otra se empuja la píldora para el interior de su garganta. Después, se debe obligar a mantener la boca cerrada por 1 o 2 minutos y conferir si la pastilla no es escupida.

Fuente de la imagen principal: Marco Stregatto