Acepromacina en perros: usos y efectos secundarios

Si tienes dudas sobre los usos, dosis y contraindicaciones de la acepromacina en perros, continúa leyendo. Es importante para los tutores conocer todo sobre este medicamento.
Acepromacina en perros: usos y efectos secundarios
Samuel Sanchez

Revisado y aprobado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 20 agosto, 2021

La acepromacina es un fármaco que suele formularse para tratar la fobia a ruidos en perros y gatos, aunque no es su único uso. Para los tutores es importante conocer un poco más sobre la acción del medicamento antes de aplicarlo, ya que tiene efectos secundarios que pueden ser graves.

Aunque el mercado ofrece otro tipo de medicamentos que incluyen opciones homeopáticas para el tratamiento de algunas afecciones que se tratan con la acepromacina, hay otras que requieren su uso, por lo que sigue formulándose con regularidad. De allí radica la importancia de conocer a fondo este fármaco.

¿Qué es la acepromacina?

Como lo describe la ficha técnica del Ministerio de Sanidad de España, la acepromacina es un derivado de la fenotiazína que pertenece al grupo de los medicamentos neurolépticos. Esto indica que actúa directamente sobre el sistema nervioso central, bloqueando diferentes receptores que interfieren en la función del hipotálamo.

Debido a sus propiedades farmacocinéticas, la acepromacina proporciona un efecto tranquilizante y sedante que aparece entre 40 y 60 minutos después de ser administrada la dosis en el caso de los perros. La acción como tal dura de 4 a 5 horas aproximadamente.

Su tiempo de actuación puede considerarse rápido y se debe a que el componente activo se absorbe principalmente en el tracto gastrointestinal y luego se distribuye a los tejidos del animal. Como se metaboliza en el hígado, se evacúa con facilidad a través de la orina.

Bajo ninguna circunstancia debe administrarse la acepromacina sin supervisión veterinaria. De hecho, solo se puede adquirir con el respaldo de una prescripción médica.

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Usos de la acepromacina para perros

Principalmente, la acepromacina se usa para controlar las fobias a los ruidos que desarrollan algunos perros. Su uso aumenta en épocas festivas como la Navidad o la Independencia, debido a que en ellas se usan juegos pirotécnicos, cuyos sonidos alteran a muchos canes. La función del medicamento es ejercer un efecto “tranquilizante”.

Otros de los usos de la acepromacina son los siguientes:

  • Sedante: la acepromacina en perros se usa como sedante y en otros escenarios como premedicación anestésica, en la que suele combinarse con opiáceos, según estudios sobre el medicamento. También se utiliza en el posoperatorio para “calmar” al can y evitar que se despierte alterado.
  • Antiemético: cuando el cánido presenta cinetosis (mareo a causa del movimiento) al viajar en automóvil o en barco, se suele recomendar este fármaco. Sin embargo, no tiene acción cuando el mareo y el vómito tienen otros orígenes.

Efectos secundarios de la acepromacina

Los tutores nunca deben suministrar la acepromacina a sus perros sin la autorización y seguimiento de un experto en veterinaria. La razón es que este es un medicamento que tiene efectos secundarios que podrían poner en riesgo la salud del animal.

Además, la mayoría de sus efectos nocivos se asocian a dosis mal administradas. Continúa leyendo, pues te contamos cuáles son esos efectos secundarios que pueden presentarse.

Hipotensión

Como lo indican estudios científicos, la hipotensión es una de las complicaciones anestésicas más comunes en pequeños animales y consiste en el descenso de la presión arterial. Los perros de razas braquiocefálicas como el bulldog o el pug son más susceptibles a desarrollar hipotensión, al igual que los canes de gran tamaño (como el galgo).

De todas formas, esta regla general no quiere decir que este medicamento no pueda causar hipotensión en otras razas.

Un perro hipotenso también puede desarrollar taquicardia y pulso débil, además de la fatiga y confusión derivadas del cuadro. Esta acción secundaria nunca debe contrarrestarse con adrenalina u organofosforados, porque se aumentará la toxicidad de la acepromacina.

Sedación prolongada

La dosis de medicamentos como la acepromacina se calcula según el peso del animal al que se le suministrará. Esta es una tarea que solo puede realizar el profesional para calcular el tiempo de acción, sin embargo, en perros adultos o muy débiles es posible que aparezca una sedación prolongada.

Esto es debido a que aspectos como edad, estado general de salud y raza también se deben considerar al momento de calcular la dosis a suministrar.

Incoordinación

La acepromacina actúa directamente en el sistema nervioso central, provocando una disminución en la respuesta motora del perro. Por ello, es normal que el can despierte con problemas para coordinar al caminar. Aún así, el tutor debe estar alerta, ya que la incoordinación prolongada puede ser un síntoma de que algo no anda bien.

Disminución del umbral convulsivo

El uso de acepromacina se ha relacionado con el riesgo de convulsión, en especial en aquellas razas o especies diagnosticadas con epilepsia. No obstante, estudios sugieren que este medicamento disminuye el umbral convulsivo. En todo caso, resulta conveniente no administrar este fármaco a aquellos animales con antecedentes de epilepsia.

Disminución del hematocrito

Otro de los efectos secundarios de la acepromacina en perros se relaciona con la reducción del valor del hematocrito, según lo indican estudios. Este se da como resultado del secuestro esplénico transitorio de las células sanguíneas.

Esta es la razón por la cual no debería suministrarse este medicamento a perros con anemia o con predisposición a padecer pérdida significativa de sangre.

Desinhibición de la conducta agresiva

Pese a que el principal uso de la acepromacina es tranquilizar o sedar al perro, puede producirse el efecto contrario, en el que la mascota sufre la llamada “reacción paradójica” y desata una conducta agresiva. Es un efecto secundario más común en gatos que en perros, pero se debe tener el mismo cuidado cuando se ha suministrado el fármaco a un cánido.

Hipotermia

La acepromacina produce vasodilatación periférica y, por ello, uno de los efectos secundarios más comunes en perros es la hipotermia. De allí que se recomiende mantener caliente al animal mientras pasa el efecto del medicamento.

Prolapso del tercer párpado

El prolapso del tercer párpado o la membrana nictitante es uno de los efectos secundarios menos graves y solo ocurre mientras dura el efecto del fármaco. Una vez empieza a pasar la sedación, este retoma su posición natural.

Dosis de la acepromacina para perros

La acepromacina se administra vía oral, intramuscular, intravenosa o subcutánea y la dosis se establece según la intensidad del efecto que se requiera. También se deben considerar aspectos como el peso, la edad y la raza del animal.

En perros, la dosis suele ser de entre 0,5 y 3 miligramos de medicamento por cada kilogramo de peso vivo. Aún así, en busca de disminuir los efectos secundarios, los profesionales suelen administrar concentraciones mucho más bajas en relación a las que recomiendan los fabricantes.

Contraindicaciones del medicamento

La acepromicina debe administrarse con mucho cuidado, aún cuando ha sido recetada por un veterinario. Los tutores deben seguir las indicaciones dadas al pie de la letra e informar, durante la consulta, las condiciones de salud del perro. Estas son algunas de sus contraindicaciones:

  • Hipersensibilidad al principio activo o excipientes del medicamento.
  • Disfunción hepática, cardiaca o renal.
  • Edad adulta o anciana, deshidratación, debilidad o estado de shock.
  • Diagnóstico o antecedentes de epilepsia.
  • Insuficiencia cardíaca descompensada.
  • Hepatopatías.
  • Alergia a las fenotiacinas.
  • Gestación y lactancia.
La acetromacina para perros tiene muchos usos.

Acepromacina en perros, solo con supervisión profesional

No está de más insistir en que la acepromacina en perros debe suministrarse con mucha precaución. Es un fármaco con contraindicaciones claras y efectos secundarios que deben atenderse de forma urgente. Por ello, su uso como tratamiento para fobias a los ruidos está completamente desaconsejado.

Si te han quedado más dudas sobre este medicamento, consulta con el veterinario tratante para establecer los efectos específicos sobre tu mascota. Siempre es mejor prevenir que curar.

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