7 cuidados de una ardilla

Los cuidados de una ardilla en cautiverio son muy complejos. Por eso, si tienes que cuidar de alguna, aquí tienes información para hacerlo hasta que llegue al centro de rescate.
7 cuidados de una ardilla
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 23 octubre, 2021.

Última actualización: 23 octubre, 2021

Ver corretear a los esciúridos por los troncos de los árboles o dar pequeños saltos por el suelo es cuanto menos adorable. Aunque muchas personas desean poseer uno de estos animales como mascota, los cuidados de una ardilla en cautividad son extremadamente complicados, por lo que se desaconseja su tenencia en casi todos los casos.

Entonces, ¿qué ocurre cuando encontramos uno de estos roedores herido o huérfano en el medio silvestre? El ejemplar se debe llevar a un centro de recuperación de fauna, pero puede que necesite cuidados hasta que llegue allí. En este artículo te contamos qué hacer en esta situación, así que toma buena nota de ello.

7 cuidados de una ardilla

En el caso especial de que encontraras una cría de ardilla y no un adulto, debes intentar que su madre la encuentre antes de llevártela. Para ello, hazte con un saco de semillas caliente (o una bolsa de tela rellena de arroz) y pon a la pequeña encima, en una rama alta de la que no se pueda caer.

Si su madre no aparece en unas horas o se trata de un adulto, entonces lo mejor es llevar al ejemplar a un centro de recuperación de fauna, donde lo cuidarán hasta que pueda sobrevivir de nuevo en la naturaleza. Hasta que llegues allí, debes conocer los cuidados de una ardilla que la mantendrán en buenas condiciones.

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1. Mantenla caliente

Tanto si es una cría como si es un adulto enfermo o herido, no debes dejar que su cuerpo se enfríe. Para ello puedes usar mantas eléctricas, sacos de semillas, bolsas rellenas de arroz o lámparas de calor. El animal debe estar cálido al tacto, pues la temperatura corporal media de una ardilla es de 38-39 °C (la cifra varía ligeramente entre especies).

Si estás cuidando de una cría, nunca debes darle de comer hasta que estabilice su temperatura corporal. De lo contrario, no será capaz de digerirla y podrías causarle problemas digestivos o atragantamientos mortales.

2. Vigila su nivel de hidratación

Si el animal lleva ya un tiempo en la naturaleza sin poder comer ni beber, es muy posible que esté deshidratado. Para comprobarlo puedes pellizcar su piel: si esta se queda con la misma forma del pellizco durante unos segundos, hay deshidratación. También podrás observar que la ardilla tiene los ojos hundidos y la cara con aspecto demacrado.

Una vez más, será más importante hidratar al roedor antes de darle de comer. Para ello puedes introducir una jeringa con agua en su boca, dentro del abazón —nunca directamente en la garganta, pues podrías ahogarlo—. Otra opción es usar bebidas para deportistas o suero que contenga azúcar y electrolitos hasta que coja fuerzas.

3. Prepara un alojamiento adecuado

Si se trata de una cría sin destetar, aún no será capaz de moverse por sí misma, así que una caja de cartón puede servir. Equípala con mantas que mantengan caliente al animal, pero no incluyas agua ni comida, pues deberás alimentarla tú.

Si hace frío es mejor que pongas una lámpara de calor o una manta eléctrica debajo de la mitad de la caja, para que la ardilla pueda elegir entre frío o calor.

En el caso de estar ante una ardilla adulta que tenga su movilidad limitada, deberás proporcionar una jaula pequeña que le impida moverse demasiado para que no se lesione. Si es capaz de moverse, la instalación tiene que ser más alta que ancha y contar con un refugio y ramas para que se desplace a gusto

4. Alimentación

La leche de vaca produce diarrea en las crías de ardilla, por lo que no es adecuada. Una solución casera válida para uno o 2 días es diluir la leche en agua y añadir vitamina E, calcio y aceite de coco. Una ardilla sin destetar necesita comer más o menos cada 3 horas.

A los adultos se les puede proporcionar una mezcla de semillas, frutos secos, hoja verde y verduras (como brócoli o pepino). Nunca les des azúcar, sal, cafeína, chocolate o alimentos preparados para humanos. Tampoco les des proteína animal a no ser que lo indique un veterinario.

Si el roedor no es capaz de comer por sí mismo, puedes triturarlo todo en una papilla y dárselo poco a poco con ayuda de una jeringa.

Para aquellos ejemplares que no tengan problemas para alimentarse y beber por sí mismos se les puede dejar la comida disponible. También deben contar siempre con agua fresca y limpia.

5. Cuidados especiales para las crías

Las ardillas demasiado jóvenes para valerse por sí mismas no solo no podrán desplazarse, sino que tendrán los ojos cerrados y no serán capaces de defecar y orinar sin ayuda. Si quieres imitar los cuidados de la madre a este respecto, frota con un palillo de algodón sus genitales para estimular la micción y masajea suavemente su vientre en círculos para que defequen.

6. Manejo

Deberás tener especial delicadeza con ardillas heridas y sin destetar para no causarles daño. Hazlo siempre en una habitación cerrada donde hayas tapado todos los recovecos. Esto es necesario para evitar escapes, ya que son muy escurridizas.

También es probable que muerdan, incluso si son crías. Equípate de guantes gruesos para manejar a la ardilla, pero asegúrate de que tienes la capacidad de manipularla bien. Te llevarás algún mordisco y dolerá, pero lo importante es que el animal no te abra una herida.

7. Otras consideraciones

Si vas a tardar más de un día en poder llevar a la ardilla a un centro de fauna salvaje, acude a un veterinario a que le hagan un chequeo general. Por supuesto, esto es imperativo si el animal presenta heridas abiertas o un estado de salud que ponga en peligro su vida.

Tanto en el veterinario como en la llamada que hagas al centro de recuperación te podrán orientar en cuanto a los cuidados específicos de la especie de ardilla que estés cuidando. En este artículo tienes indicaciones generales, pero el roedor tendrá diferentes necesidades según la situación en la que se encuentre.

Una ardilla coreana.

Si te planteas tener uno de estos roedores en tu casa, debes asegurarte primero de que su tenencia esté permitida en tu país, ya que en algunos lugares está prohibida. Ten en cuenta que las ardillas no son animales domesticados y que la cautividad es terrible para su salud mental y física antes de intentar domesticar a un ejemplar.

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