5 películas sobre hombres lobo

Alba Muñiz · 18 septiembre, 2018
Estos filmes se basan en la ficticia capacidad de los personajes de transformarse en lobos en las noches de luna llena

La posibilidad del ser humano de convertirse en otros animales forma parte de las creencias populares desde que se tiene memoria. Una criatura legendaria si las hay, y que parece recorrer diversas culturas, es el licántropo. Y por supuesto que el cine no se quedó afuera de este fenómeno. Por eso, recordamos algunas películas sobre hombres lobo.

Un vistazo por películas sobre hombres lobo

Según la definición del diccionario de la Real Academia Española, el licántropo o lobisón es la “persona que, según la tradición popular, se convierte en lobo en las noches de plenilunio”.

Esta capacidad de transformarse en lobo está considerada, por lo general, una maldición que se adquiere de distintas formas y que solo se termina con la muerte, tema que no es fácil de lograr.

Sin embargo, si estas historias tanto perduran y atraen es porque –en el fondo– están hablando de la naturaleza salvaje del hombre que la civilización no ha terminado de dominar.

El cine, por su parte, ha retratado a estas criaturas casi desde sus comienzos con presupuestos, profundidades y resultados diversos. A continuación, rescatamos cinco películas sobre hombres lobo.

Te proponemos un recorrido por algunas de las películas sobre hombres lobo que nos ha brindado la cinematografía de distintas épocas y países.

El lobo humano

Titulada originalmente como Werewolf of London, esta cinta de 1935 muestra la primera incursión del cine en la licantropía. La película, dirigida por Stuart Walker, cuenta la historia del experto en botánica Wilfred Glendon (Henry Hull) que es atacado en el Tíbet por una extraña criatura.

El lobo humano
Fuente: hoycinema.com

A su regreso a Londres, y ya condenado a convertirse en hombre lobo, Glendon descubre que la flor que fue a buscar en su viaje –y que crece solo bajo el influjo de la luna– guarda el antídoto para terminar con su maldición.

-El Hombre Lobo

En 1941 George Waggner dirigió esta película que significaría la consagración de Lon Chaney Jr. como estrella del cine de terror de esos años.

El hombre lobo
Fuente: cinemania.elmundo.es

El filme narra la historia del hijo de un aristócrata que, tras vivir un tiempo en EE.UU., regresa a la casa de su padre en Gales. El protagonista sufre la mordida de un lobo después de la visita a un campamento gitano y pronto comprende que, transformado en licántropo, es el responsable de los asesinatos que empiecen a sucederse en la zona.

-Nazareno Cruz y el lobo

En 1975 se estrenó una de las películas más taquilleras del cine argentino. Dirigida por Leonardo Favio y protagonizada por Juan José Camero, rescata la leyenda del lobizón, esa en la que el séptimo hijo varón es condenado a transformarse en lobo en las noches de plenilunio.

Nazareno Cruz y el lobo
Fuente: tvpublica.com.ar

Así Nazareno, un muchacho que habitaba una localidad rural, es visitado por el diablo, que le anuncia que puede librarse de su condena si renuncia a Griselda, la joven que ama.

-Un hombre lobo americano en Londres

Considerada una de las mejores películas sobre hombres lobo, esta ‘comedia terrorífica’ –dirigida por John Landis en 1981– nos muestra a dos mochileros estadounidenses que son atacados por un licántropo en una zona rural de Inglaterra.

Un hombre lobo americano en Londres
Fuente: elmundo.es

Solo uno de los dos muchachos sobrevive y, desde ese momento, empieza a notar los cambios que se producen en su cuerpo en las noches de luna llena.

-Ginger Snaps

Si bien todo parece indicar que la licantropía está ligada inexorablemente al sexo masculino, las mujeres también aportaron lo suyo a estas historias. Y, además, hay buenos filmes con ellas como protagonistas.

Ginger Snaps
Fuente: http://www.ginger-snaps.com/

Es el caso de Ginger Snaps, una cinta canadiense que se estrenó en el año 2000. Dirigida por John Fawcett, retrata a una mujer lobo adolescente y asocia la leyenda con el despertar sexual y la menstruación.