¿Por qué mi gato muerde cada vez que intento tocarlo?

Alba Muñiz · 13 agosto, 2018
La razón por la que un minino muerde un dedo o un pie puede estar motivada por el instinto de caza propio de los felinos, aunque también puede deberse a una muestra de afecto, en cuyo caso no utilizarán los dientes

Son muchas las palabras que se utilizan para definir a los mininos. Impredecibles suele ser la que mejor les cuadra. Desde Mis Animales intentaremos explicarte por qué, a veces, tu gato muerde cuando quieres acariciarlo.

Las razones de un cazador nato

Son varios los motivos por los que nuestros amigos maulladores y ronroneadores pueden mordernos si los tocamos. Para entender uno de los principales motivos de esta actitud gatuna, primero debemos entender su naturaleza.

Partamos de la base de que los mininos son cazadores y se vuelven expertos en eso de perseguir, acechar y capturar a sus presas. Los bebés felinos aprenden las técnicas de caza jugando entre ellos.

Una vez separados de su madre y de sus hermanos, y si no media un juguete entre nuestras manos y ellos, lo más probable es que se dediquen a ‘cazar’ los extremos de nuestros miembros superiores, o nuestras piernas y pies.

De todas formas debes saber que, muchas veces, el gato muerde como una demostración de afecto. Es muy probable que, como una manera de retribuir el cariño que le estás dando, meta tu mano en su boca. En estos casos no suele utilizar sus dientes.

Son muchos y variados los motivos por los que un gato muerde. Aquí te contamos algunos datos para evitar salir lastimado de una amorosa interacción con tu mascota.

Por qué un gato muerde

Aprende a decodificar a tu minino

Si observas bien a tu mascota deberías aprender a darte cuenta cuándo el minino dice: “basta, ya está bien de mimos”. Y es que por más que haya sido él quien reclamó caricias, cuando se cansa de las mismas el gato muerde para señalarnos que ya no quiere ser tocado.

En ocasiones, también puede apartar nuestra mano con su pata o propinarnos un zarpazo. Por lo general, estas acciones no nos dañan, ya que las realizan de manera suave y moderada.

Así que, si quieres evitar esta –en apariencia desconcertante– reacción gatuna, fíjate si tu mascota no te estuvo avisando con su lenguaje corporal. Por ejemplo:

  • Llevando sus orejas hacia atrás.
  • Moviendo su cola de forma inquieta.
  • Intentando apartarse de tu contacto.

Caricias y mordiscos

Además de impredecibles, debemos señalar que no hay un felis catus igual a otro. Cada animal es un mundo. Por eso es que no todos disfrutan de las caricias en las mismas partes del cuerpo. Lo que les gusta a algunos es detestado por otros.

Además, hay felinos que se pasarían la vida recibiendo caricias y otros que requieren de pocas y en módicas cuotas. Entonces, si quieres llevarte bien con tu gato, aprende a decodificar lo que le gusta y lo que no. Y no lo obligues a ser acariciado.

Mi gato muerde cuando lo acaricio

Es raro que un minino se resista a unos mimos en los laterales de su cara o debajo de la barbilla. El lomo también puede ser un buen sitio para acariciarlos, pero mientras algunos adoran que les toquen la barriguita, otros lo detestan.

Será cuestión de prueba y error. Y hasta quizá tengas que aguantar algún que otro mordisco hasta que aprendas a detectar las zonas habilitadas y prohibidas para estos menesteres.

Otras razones por las que el gato muerde

Pero como no todas son flores en la relación con estos bellos felinos, hay ocasiones en que pueden reaccionar de forma violenta e intentar mordernos con fuerza e incluso arañarnos. Suele suceder si el animal se encuentra asustado o se siente amenazado ante distintas situaciones.

También puede ocurrir que el gato esté enfermo o sienta algún tipo de dolor y reaccione de una manera agresiva cuando intentamos tocarlo.

En estos casos, es importante evitar el contacto con el minino si no queremos salir lastimados. La recomendación es, si está a nuestro alcance, hacer cesar el motivo de su reacción y dejar que el animal se calme antes de volver a tocarlo.

Sin embargo, si tu mascota muerde de forma constante, y fuera de los parámetros considerados normales, quizá debas consultar a un especialista en conducta animal. Es muy probable que el minino haya tenido una socialización deficiente o haya pasado por una situación demasiado traumática en algún momento de su vida.