La realidad sobre los ataques de lobos a humanos

Laura Huelin · 12 febrero, 2018
Siempre nos han hecho creer en su peligrosidad, cuando realmente los perros, que descendían de estos, se acostumbraron y le perdieron el miedo a la presencia de personas; los más perjudicados por esta especie son los ganaderos, pero eso no justifica la afición por las batidas de cazadores que aniquilan a este ejemplar protegido

En los cuentos infantiles, el malo casi siempre es el lobo. Desde la infancia crecemos con historias en las que este es un animal peligroso que puede matarnos, aunque hace tiempo que no aparecen noticias de ataques de lobos a humanos. Analizamos la realidad tras estos supuestos ataques:

Leyendas y cultura popular

Caperucita, los tres cerditos y tantos otros cuentos populares nos dicen que el lobo es un animal peligroso. Se dibuja como un ser astuto, persistente y sin piedad, que no parará hasta conseguir matar o derrotar a los protagonistas.

Pero no solamente ocurre en nuestra cultura: las historias asiáticas, tanto en China como India, por ejemplo, repiten este cliché. Incluso los refranes antiguos alertan sobre la maldad del lobo. En todas partes se cuentan historias de la crueldad de estos animales.

Estadísticas y casos reales de ataques de lobos a humanos

Sin embargo, cuando analizamos las estadísticas, parece que el lobo no es tan peligroso para los humanos como cabría pensar. Hay registrados de manera oficial apenas un puñado de casos de muertes alrededor del mundo: en España, el primer caso datado es de 1881 y el siguiente de 1954. Es decir, casi 70 años entre cada ataque.

A nivel global, en cuanto a ataques de lobos a humanos, el último caso mediático se dio en 2005, hace más de 10 años. Una profesora en Canadá se perdió por la noche en una zona boscosa y cuando recuperaron su cadáver era obvio que había sufrido un ataque de estos cánidos.

Personas atacadas por animales

Los expertos aseguran que los lobos tienen miedo del ser humano. Cuando notan que se acercan son capaces de huir y camuflarse para no ser descubiertos; en ocasiones abandonan presas para que no los vean comiendo.

Es muy significativo que en las estadísticas de ataques de lobos a humanos hay muchísimos más heridos por lobos que fallecidos: nos quiere decir que si un lobo ataca no es para matar, sino que lo hace solo para asustar. Esto refuerza la idea de que estos animales nos temen.

Como ya apuntamos, la gran diferencia entre los animales que evolucionaron en perros y los que permanecieron siendo lobos estaba en el miedo. Los animales que toleraban a los humanos se quedaron cerca de las poblaciones, y fueron alimentados y cobijados por las personas. Los que tenían miedo no atacaron ni provocaron a los dóciles, simplemente se alejaron.

Se especula que muchos de los ataques atribuidos a lobos, aunque no hayan terminado en muerte, en realidad no los ocasionaron ellos. Otros animales, como perros grandes, pudieron ser confundidos con sus parientes; en otras ocasiones los humanos asustaron a los animales y estos se defendieron.

Lobo: comportamiento

Podemos extraer la conclusión de que el lobo en realidad no es peligroso para el hombre. Son animales que prefieren esconderse y huir de los humanos a enfrentarse a ellos, a pesar de lo que las historias populares nos cuentan de ellos.

La lucha por el lobo

Sin embargo, siempre ha existido y todavía se mantiene viva una gran polémica en torno a este animal. Los cazadores justifican sus batidas y su afición en la agresividad de este animal, mientras que las organizaciones ecologistas y protectoras beatifican su figura.

Los grandes perjudicados por la presencia del lobo son, en realidad, los pastores. Las piezas de ganado de toda talla, desde corderos hasta vacas maduras, son una de sus presas habituales. Los depredadores no solamente hacen desaparecer los animales, sino que en sus cacerías causan destrozos en los cercados, hieren a parte del rebaño, lo dispersan…

Los gobiernos intentan cubrir los gastos derivados de estos destrozos, pero los pastores se quejan de que el dinero que le entregan no es suficiente o llega tarde o a destiempo.

Instinto de guardia en perros

Estas son las tres partes más interesadas en los casos de ataques de lobos a humanos. Dependiendo de a quién se atienda, estos serán terribles y abundantes o algo sin importancia. La cuestión del lobo siempre ha estado rodeada de debates y las estadísticas están abiertas a interpretación.

Conservación y recuperación del lobo

La conservación del lobo también es un tema polémico. Hay grandes contrastes en muchas partes del mundo: en varios países está altamente protegido en un territorio y justo al pasar la frontera se otorgan permisos para cazarlo.

Por ejemplo, dentro del parque de Yellowstone en Estados Unidos, el lobo es un animal protegido. Sin embargo, fuera de los límites del parque se permite que sea cazado. Lo mismo ocurre en España: en unas comunidades autónomas está protegido, mientras que en la fronterizas se organizan batidas.

Lobos

A pesar de esto, los expertos dicen que las poblaciones de lobos están aumentando. No todos los años hay camadas nuevas, pero están expandiendo su territorio en la Península Ibérica.

Por ejemplo, la caza indiscriminada había eliminado a todos los lobos ibéricos que vivían en las montañas de la Comunidad de Madrid; en 2013 se detectó que habían vuelto y se ha demostrado que se han establecido. De la misma manera, estos cánidos siguen avanzando hacia el sur de la Península, de manera lenta pero segura.

El lobo ha sido un animal que tradicionalmente era temido y perseguido. Sin embargo, las estadísticas y los expertos coinciden en que tienen miedo de los humanos y evitan el contacto y, por lo tanto, el enfrentamiento, siempre que sea posible.