5 tipos de caracoles para el acuario

03 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Los caracoles pueden ser buenos habitantes para el acuario o acabar con todo el ecosistema. La clave está en elegir bien la especie para cada tanque.

La cantidad de ecosistemas diferentes que pueden ser diseñados dentro de un acuario es inmensa. Un tanque puede estar compuesto por una gran variedad de plantas y peces, e incluso otros tipos de animales. Los caracoles para el acuario son una buena opción como limpiadores, pero también como mascotas.

Lo primero que se debe tener en cuenta al incluir estos moluscos es que se reproducen, en su mayoría, fácilmente. Además, suelen ser presas apetitosas de algunos peces, así que se debe tener cuidado con la mezcla de especies. A continuación, te mostramos algunas de las especie de caracoles que se pueden introducir en el acuario.

¿Los caracoles son buenos para el acuario?

Existe una premisa bastante extendida entre los acuaristas, y esta es que existen caracoles buenos y caracoles malos para el acuario. La realidad es que esto no es cierto.

Cada especie de caracol tiene una biología diferente y algunos ejemplares casarán con un tipo concreto de acuario más que otros. Lo mejor es informarse muy bien previamente de la especie que se quiere introducir para saber si es apta para el ecosistema. 

Por otro lado, hay que tener cuidado con la introducción accidental de gasterópodos al colocar plantas nuevas en el tanque o incluso decoración. Este es un taxón muy proclive a desestabilizar el microecosistema sin las medidas adecuadas.

Los caracoles para el acuario

La gran mayoría de los caracoles de acuario cumplen una buena función dentro de él. Estos se alimentan de los desechos de otros animales, así como de los restos de comidas, algas y otros tipos de detritos que terminan por contaminar el agua.

Por otro lado, algunas especies de caracoles son herbívoras, como el caracol manzana (Pomacea insularum), y por tanto se comerán todas las plantas vivas que haya en el acuario. A menos que se tenga un tanque sin plantas, es mejor no introducir este tipo de caracoles.

Del mismo modo, aquellas especies que se reproducen fácil y rápidamente son mejores para acuarios exclusivos para ellas o, por el contrario, tanques de cultivos para alimentos vivos para peces. A continuación, te presentamos cinco tipos de caracoles perfectos para una gran variedad de acuarios.

1. Caracol Nerite 

Los caracoles neritos (Neritina sp. y Clithon sp.) son auténticos devoradores de algas, restos de comida y cualquier cosa que termine abandonada en el fondo del tanque. Existen distintas especies con diferentes colores y patrones, incluso hay una que destaca por presentar cuernos en la concha (Clithon corona).

Otra de las ventajas de este caracol es que no come plantas, por lo que los vegetales del acuario estarán a salvo. Además, sus excrementos contienen bacterias muy beneficiosas para el acuario.

Por último, es necesario recalcar que los neritos son difíciles de criar, así que no aparecerán miles de caracoles pequeños de la noche a la mañana. Para que sus huevos eclosionen, estos deben ser colocados en aguas salobres y no dulces.

Un caracol nerito.

2. Caracoles asesinos 

Los caracoles asesinos (Clea helena) se han vuelto muy populares últimamente entre los aficionados a la acuariofilia. A diferencia de las mayoría de gasterópodos que suelen ser herbívoros u omnívoros, este caracol es carnívoro.

Este hecho es el que los ha vuelto tan codiciados, ya que sus presas favoritas son otros caracoles. Así, muchos acuaristas los utilizan como un método natural para regular las poblaciones de otras especies de caracoles que se reproducen en exceso.

Estos gasterópodos son de tamaño pequeño, pues alcanzan casi tres centímetros cuando son adultos. Su concha es alargada y tienen un patrón rayado que combina los colores negro y amarillo.

No son animales hermafroditas, por lo que es mejor adquirir cuatro o cinco ejemplares para asegurarse de que haya de ambos sexos, siempre y cuando se quieran criar, pero la reproducción es muy lenta. Las hembras solo ponen entre uno y cuatro huevos por puesta y tardan más de ocho semanas en eclosionar.

Un caracol asesino.

3. Caracol conejo

El caracol conejo (Tylomelania sp.) es una especie de gasterópodo recientemente introducida en el mundo de la acuariofilia. Su gran tamaño —hasta 10 centímetros—, su carácter pacífico, sus colores intensos  y su cara de «conejo» lo han hecho muy popular.

Estos invertebrados prefieren aguas alcalinas que tengan un pH de entre 7,8-8,4. La temperatura del agua del acuario debe ser cálida —alrededor de los 26 ºC— y el tamaño del tanque no debe ser inferior a los 75 litros.

Estos caracoles no atacan a las plantas, pues se alimentan de algas, materia vegetal muerta y otros desperdicios. Algunos aficionados cuentan que les encanta el helecho de Java. Con respecto a la reproducción, esta es lenta y lo más curioso de todo es que no ponen huevos. Las hembras dan a luz a las crías totalmente formadas, solo una cada vez.

El caracol conejo es uno de los tipos de caracoles para acuario.

4. Caracoles nassarius

El caracol nassarius (Nassarius vibex) es un pequeño gasterópodo ideal para los acuarios marinos. Estos invertebrados necesitan sustratos totalmente arenosos, ya que pasan el día enterrados con un sifón respirador hacia fuera para tomar oxígeno y detectar cuando hay carroña cerca.

Estos animales no comen algas, ni dañan los corales. Su alimento son los peces muertos que caen al fondo, algo raro en un acuario doméstico. Sin embargo, pueden ser alimentados con copos u obleas para peces.

Los nassarius son buenos caracoles para el acuario.

5. Caracol lengua de flamenco

No cabe duda de que el caracol lengua de flamenco es un animal precioso (Cyphoma gibbosum) y con una extraña concha. Sin embargo, se alimenta exclusivamente de corales blandos, látigos de mar y gorgonias.

Esto significa que estos invertebrados arrasarán con los corales del acuario marino. Para poder tenerlos como mascota se requiere un tanque muy grande repleto de corales e ir moviéndolos manualmente para que no sobrepastoreen sobre un único ejemplar hasta agotarlo.

Otra opción sería alimentarlos con corales, pero sería una dieta excesivamente cara y de muy lento crecimiento. Antes de adquirir un caracol comedor de corales, debes meditar bien tu decisión.

Un ejemplar de caracol flamenco.

Por último, ten en cuenta que la gran mayoría de especies de caracoles acuáticos sufren algún tipo de amenaza y sus poblaciones salvajes suelen estar en riesgo. Por ello, asegúrate de que los animales que adquieras provengan de cría en cautividad y  nunca extraídos de su medio natural.