10 curiosidades de las polillas

11 septiembre, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por el biólogo Samuel Sanchez
Las polillas van mucho más allá de una noche de verano y un susto al tender la ropa en la terraza de casa. Como verás en estas líneas, destacan por su diversidad y fisiología.

Las curiosidades de las polillas son múltiples, pero suelen tener una mala fama entre la población general por “comerse la ropa” y destruir los tejidos cuando se instauran en ellos. Nada más lejos de la realidad, pues la mayoría de lepidópteros pilosos que vemos surcando los cielos por las noches son totalmente inofensivos para el ser humano y sus pertenencias.

Las polillas se ven a menudo eclipsadas por las mariposas, pero en realidad son mucho más abundantes y diversas que ellas. En esta oportunidad, les damos el protagonismo que merecen a estos lepidópteros adorables y esponjosos. ¡Sigue leyendo y descubre sus datos más interesantes!

1. Las polillas son mucho más abundantes que las mariposas

En primer lugar, es necesario circunscribir a estos animales en lo que a taxonomía se refiere. Las polillas son lepidópteros (orden Lepidoptera) y comparten taxón con las mariposas, representando a todas aquellas especies que no pueden catalogarse como “mariposas verdaderas” (dentro de esta definición solo entran las superfamilias Hedyloidea y Papilionoidea).

El grupo de las polillas es parafilético, es decir, recoge a representantes con un ancestro común, pero se “deja fuera” a otros que también son parientes en agrupaciones separadas (las mariposas). Sea como fuere, existen unas 180 000 especies de lepidópteros en todo el mundo y 160 000 de ellas son polillas.

Las polillas son mucho más numerosas que las mariposas en lo que a taxonomía se refiere. Las superan en un ratio de 9 a 1.

2. Las diferencias entre ambos animales son claras

La distinción entre “polilla” y “mariposa” no es solo genética. Tal y como indica el portal científico Library of Congressexisten algunas claves taxonómicas que se pueden seguir para diferenciarlas:

  • Las mariposas tienden a recoger sus alas en vertical al detenerse, dejando su abdomen a la vista. Por otro lado, las polillas las “posan” sobre su región abdominal, como si de una tienda de campaña se tratase.
  • Las polillas tienen un frénulo que mantiene unidas las alas anteriores con las posteriores. Las mariposas carecen de esta estructura.
  • La mayoría de las mariposas son diurnas, mientras que las polillas se activan durante la noche.
  • Cuando pupan, las larvas de las polillas forman capullos sedosos. Por otro lado, las de las mariposas se encierran en crisálidas, estructuras endurecidas y lisas sin seda.
Una polilla nocturna.

3. Curiosidades de las polillas: una metamorfosis completa

Para ejemplificar el ciclo vital de estos invertebrados vamos a elegir al mítico gusano de seda (Bombyx mori). Después de la puesta de huevos, las larvas de la especie nacen tras 14 días y comienzan a ingerir materia vegetal de forma incesante, en este caso hojas de morera. En sus primeros 6 días de vida realizan 4 mudas sucesivas y alcanzan una talla de 8 centímetros en la última fase larvaria.

Tras arrasar con toda la materia vegetal que su cuerpo les permite, a los 10 días de nacer las larvas pupan y se encierran en un capullo. Aquí gastan su energía para transformarse en el adulto alado, que emerge en unas 2 semanas. En total, el ciclo completo tarda algo menos de un mes en llevarse a cabo.

La mayoría de ejemplares adultos viven una o 2 semanas, lo justo para reproducirse. 

4. La vida de los adultos es muy corta

No se puede generalizar en lo que a la ecología de las polillas se refiere, pues siempre habrán excepciones entre las 16 000 especies descritas. De todas formas, familias como la Bombycidae llaman la atención, pues sus ejemplares adultos tienen un mecanismo bucal atrofiado y no son capaces de alimentarse desde que salen del capullo hasta que mueren. Dicho de otro modo, solo viven para reproducirse.

En las especies que sí se nutren en su fase adulta, como mucho son capaces de libar néctar o líquidos de plantas.

5. ¡Estaban antes que las mariposas en la Tierra!

Si nos fijamos en el árbol biológico de los lepidópteros, veremos que las polillas evolucionaron antes que las mariposas y que retienen más rasgos ancestrales. Se han encontrado fósiles de este grupo que datan de 190 millones de años de antigüedad y son la prueba viviente de la coevolución entre especies.

Muchas especies de polillas han evolucionado junto a las especies de las que se alimentan, beneficiándose (o no) mutuamente en el proceso.

6. Curiosidades de las polillas: vienen en todos los tamaños

Debido a la gran variedad de especies que existen, es de esperar que las polillas se presenten en distintos tamaños y colores. La especie más grande es la polilla atlas (Attacus atlas), pues porta una longitud con las alas extendidas de hasta 24 centímetros y una superficie de 160 centímetros cuadrados. En la otra cara de la moneda tenemos a  Stigmella maya, con unos minúsculos 1,2 milímetros de tamaño.

De todas formas, todas las polillas siguen un plano corporal común: presentan cabeza, tórax y abdomen; cuentan con alas funcionales; tienen 3 pares de patas y destacan sobre el resto de insectos por la presencia de escamas recubriendo su cuerpo, en especial las alas. Como hemos dicho, se diferencian de las mariposas sobre todo por la disposición de sus estructuras alares. 

7. El animal con más oído del mundo es una polilla

Una de las curiosidades más sonadas de las polillas radica en su capacidad de escucha. Según el portal Earth Sky, el premio a la agudeza sonora se lo lleva Galleria mellonella, capaz de percibir sonidos de hasta 3000 kHz, siendo el límite para el ser humano de 20 kHz. Hasta hoy, se trata del animal con el mayor registro auditivo de toda la Tierra.

Aunque no se sabe a qué se debe este superpoder, se cree que esta polilla ha desarrollado un sistema de comunicación tan específico con el fin de pasar inadvertida para su mayor depredador: el murciélago.

8. Algunas polillas son excelentes polinizadoras

Solemos pensar en las mariposas al hablar de polinización, pero la verdad es que las polillas realizan una labor igual o más importante. Aunque actúen de noche, muchas especies van de flor en flor libando el néctar. Debido a su cuerpo lleno de pilosidades, el polen de las plantas se pega de forma sencilla a su cuerpo, permitiendo así la fecundación al posarse en nuevas flores.

9. Muchas polillas no comen, pero sí son comidas

Muchas polillas adultas viven sin ningún tipo de alimento y solo existen para reproducirse, pero eso no significa que no sean de utilidad para las cadenas tróficas. Pájaros, insectos, anfibios, reptiles y pequeños mamíferos se alimentan con gusto de estos lepidópteros, pues son una fuente excelente de proteína y grasa de fácil acceso. En algunas culturas, incluso los seres humanos se las comen.

Las polillas tienen muchas curiosidades.

10. Muy pocas polillas son perjudiciales

Como última de las curiosidades de las polillas, queremos destacar que la inmensa mayoría de ellas no suponen ningún problema para los seres humanos. Solo unos pocos ejemplares de la familia Tineidae son capaces de alimentarse del material del que está hecho la ropa en su estadio larvario, pero los adultos ni siquiera comen.

Si ves una polilla grande y marrón entre tus prendas de ropa, lo más probable es que simplemente esté buscando un sitio oscuro y húmedo en el que descansar hasta que caiga la noche. Puedes espantarla o sacarla de casa, pero acabar con su vida no tiene ningún sentido.

  • How can you tell the difference between a butterfly and a moth? Library of Congress. Recogido a 8 de septiembre en https://www.loc.gov/everyday-mysteries/zoology/item/how-can-you-tell-the-difference-between-a-butterfly-and-a-moth/
  • World’s Most Extreme Hearing Animal: It’s A Moth, Earth Sky. Recogido a 8 de septiembre en https://earthsky.org/earth/worlds-most-extreme-hearing-animal-its-a-moth/
  • McGaughey, W. H., & Beeman, R. W. (1988). Resistance to Bacillus thuringiensis in colonies of Indianmeal moth and almond moth (Lepidoptera: Pyralidae). Journal of Economic Entomology, 81(1), 28-33.