Yak: el toro doméstico

17 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Silvia Conde
Conoce al yak, el toro del Tíbet que vive a más de 3000 metros de altitud

El yak es una especie de toro que habita en las grandes alturas del Tíbet, entre los 4000 y 6000 metros de altitud, donde se encuentra tanto en estado salvaje como domesticado.

La IUCN considera al yak una especie en estado vulnerable y las áreas donde habita están protegidas.

¿El yak es una especie domesticada?

El yak es un gran mamífero herbívoro, de la familia de los bóvidos (vacas y toros). Su pelaje es muy abundante y lanoso: lo protege de las bajas temperaturas tibetanas, que en invierno llegan a alcanzar los 40 ºC bajo cero.

En primavera y verano su pelo pierde espesor y adquiere un aspecto más brillante.

Los yaks pueden llegar a pesar unos 1000 kilogramos en estado salvaje y medir casi dos metros de altura, mientras que los individuos domésticos suelen ser más pequeños. Los machos son casi el doble de grandes que las hembras.

Tienen un cuerpo alargado, con una joroba a la altura de los hombros y cuernos curvados hacia arriba y hacia dentro, que son de aproximadamente de un metro de longitud y de unos 15 a 20 centímetros de diámetro.

Actualmente ,quedan pocos ejemplares salvajes. Y es que la mayoría son animales domésticos que proporcionan carne, leche, lana e incluso protección a los tibetanos.

También se utiliza al yak como montura y animal de carga, pues llega a soportar 150 kilogramos de carga durante las escaladas. Sus leche es muy rica en grasa y, con ella, se elaboran quesos y mantequillas.

Yak de carga

Su lana es larga y áspera, y con ella los tibetanos fabrican mantas para calentarse. Hasta su estiércol se aprovecha como combustible.

El yak es crucial en la supervivencia de las poblaciones del Tíbet, y las familias locales adornan a sus animales con cintas de colores para diferenciarlos.

¿Cómo vive?

El yak es un animal gregario, y se agrupa en rebaños de hembras, crías y animales jóvenes en los que, como mucho, hay uno o dos machos. En la época de apareamiento los machos compiten entre sí luchando y gruñiendo por las hembras, que se reproducen solamente dos veces al año.

Su alimento principal son las plantas, juncos perennes de las regiones montañosas asiáticas. Así, los rebaños emigran a las zonas de pasto más abundante entre las estaciones.

Debido a su gran tamaño, el yak no tiene depredadores naturales en esas latitudes; el ser humano es la especie que lo utiliza para su consumo. Cuando mueren, suponen una enorme cantidad de alimento para las especies necrófagas como el quebrantahuesos.

Bos mutus

Las crías y ejemplares jóvenes sí pueden ser atacados por manadas de lobos, motivo por el cual se mantienen protegidos en el centro del rebaño.

Comportamiento del yak

Este gran toro es más activo al amanecer y al crepúsculo. Además, cabe señalar que es un buen escalador, pues se mueve fácilmente en terrenos rocosos y abruptos cubiertos de nieve.

Durante un temporal, los yak se amontonan en grupo para protegerse de la nieve y el frío, y colocan a los terneros en el centro.

El carácter del yak ha propiciado su domesticación, que se remonta a más de 3000 años. Es muy frecuente ver cruces de yak con vacas que dan individuos fértiles con mayor producción de leche y grasa. De hecho, a esto se debe las diferencias físicas de los yaks salvajes y domésticos.

Curiosidades del yak

El yak, a diferencia del resto de bóvidos, tiene un par de costillas adicionales que contienen un corazón y pulmones más grandes como adaptación a los bajos niveles de oxígeno de las grandes alturas tibetanas.

Bos grunniens

También tienen menos glándulas sudoríparas, lo cual ayuda a no perder calor por transpiración. Tanto es así, que a veces suben a mayores altitudes en el verano solo para refrescarse. Les gusta el agua y suelen bañarse en lagos.

  • The Yak. Second edition. Published by the Regional Office for Asia and the Pacific Food and Agriculture Organization of the United Nations, Bangkok, Thailand, 2003.