Tumores en roedores: cómo afrontarlos

31 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Los roedores, como el resto de mascotas, pueden desarrollar neoplasias, mayormente benignas, cuando llegan a la vejez.

Muchas personas deciden tener como mascota un roedor. Es por ello que, cada vez, existen más clínicas especializadas en animales exóticos, que es el tipo de consulta que necesitan estos animales si enfermaran.

Las ratas, ratones, cobayas, degús, hámsters y jerbos, necesitan, al igual que los perros y gatos, visitar regularmente al veterinario aunque no exista ninguna sintomatología previa. Sobre todo cuando llegan a la vejez, pues la probabilidad de que aparezcan tumores en roedores se dispara.

Como el resto de animales, los roedores también desarrollan patologías. La diferencia es que, por su rápido metabolismo, el desarrollo de la enfermedad puede ser mucho más rápido, causando que la mascota muera en cuestión de días.

En ocasiones, una persona puede observar a su hámster un día sin ningún síntoma y que al siguiente aparezca moribundo o muerto.

Cuando se mantienen roedores como mascotas, debemos estar extremadamente atentos a cualquier cambio en la rutina del animal: si come más o menos o, incluso, si le cambia la expresión facial.

Algo muy importante a tener en cuenta a la hora de mantener roedores como mascotas es su dieta, pues cada especie debe seguir un tipo de alimentación exclusivo. En la mayoría de ocasiones, los animales enferman por no seguir una dieta adecuada. Los problemas digestivos, junto a los tumores, son las enfermedades más comunes entre los roedores.

Roedor en el veterinario

Tipos de tumores en roedores

Los tumores en roedores son una de las patología más comunes cuando estos animales llegan a la vejez. La esperanza de vida varía mucho entre las distintas especies, así como la aparición de los tumores espontáneos. A continuación te citamos los rangos vitales en los que se mueven los distintos roedores domésticos:

  • Ratas: entre dos y tres años y medio.
  • Ratones: entre uno y dos años y medio. 
  • Jerbos: de dos a tres años.
  • Hámsters: entre un año y medio y dos años.
  • Cobayas: de cuatro a ocho años.
  • Degús: con una esperanza de vida mayor, pueden alcanzar los 10 años.

Asimismo, la frecuencia con la que aparecen los tumores en los roedores, también depende de la especie.

Por ejemplo, las ratas desarrollan neoplasias con más frecuencia que los ratones o, en general, que otras mascotas. Los tipos de tumores más comúnmente observados son:

  • Ratas: fibroadenomas benignos de mama, fibromas y fibrosarcomas de piel, linfosarcomas, carcinomas de útero y tumores tímicos benignos. Aparecen aproximadamente cuando el animal tiene unos dos años de edad.
  • Ratones: en estos animales la llamada edad cancerosa comienza en la segunda mitad del primer año de vida, y habitualmente a los 16 meses de edad es cuando se produce el mayor pico. A la edad de dos años aparecen tumores hasta en un 10 % de los ratones. Los adenocarcinomas mamarios son los más frecuentes
  • Jerbos: carcinomas de células escamosas, melanomas y neoplasias del aparato reproductor femenino.
  • Hámsters: linfosarcomas nodales, tumores corticales suprarrenales y adenocarcinomas uterinos. Raramente pueden aparecer tumores en las mejillas, relacionados con los abazones.
  • Cobayas: tricofoliculomas, que se tratan de un tumor benigno típicamente localizado en la región dorso-lumbar con alopecia y costra con un poro central abierto que puede supurar, neoplasias de los pulmones, tracto reproductivo, glándulas mamarias y sistema hematopoyético.
  • Degú: carcinoma hepatocelular.
Cobaya como mascota

¿Se pueden curar las tumores en roedores?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la gran mayoría de los tumores en roedores se originan cuando el animal tiene una edad avanzada. Por ello, si tu mascota está sufriendo a causa de un tumor maligno (determinado por un profesional veterinario), puede que la eutanasia sea la opción más ética.

No obstante, lo más habitual es que estos tumores sean benignos y no supongan un peligro para la vida del animal, lo que sí puede ser una molestia, ya que suelen crecer mucho e impedir la locomoción normal.

Como conclusión, lo mejor es extirpar el tumor que, cuando no tiene un pronóstico maligno, no supone un riesgo para el roedor.

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