Significado del lenguaje del gruñido en los perros

19 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Silvia Conde
Los gruñidos forman parte del lenguaje de los perros; es importante analizar el contexto para entender qué nos quiere decir nuestro can

Los animales, aunque no hablen como nosotros, son capaces de expresar sentimientos, para lo cual se comunican a través de sonidos, gestos y posturas. Los perros utilizan todo esto para indicarnos su estado emocional y un mismo gesto pueden utilizarlo en situaciones muy distintas. Conocer el lenguaje del gruñido en los perros puede ayudarnos a entender qué nos quieren decir.

¿Nos hablan los perros?

Los canes tienen todo un repertorio de vocalizaciones con las que se comunican entre ellos, con otros animales y nosotros mismos.

  • Ladridos. Sonido más frecuente en perros, los ladridos pueden aparecer en contextos diferentes: sirven de alerta, advertencia, juego, búsqueda de atención, excitación… Los lobos y los perros nórdicos no utilizan el ladrido como forma de comunicación principal como podrían hacerlo el resto de canes domesticados.
  • Aullidos. Más típicos de lobos y perros nórdicos como el husky o el alaskan malamute, los aullidos en el medio natural sirven para delimitar un territorio, localizar a miembros de la manada o cazar. También es muy frecuente en perros como reacción ante un ruido fuerte, como la sirena de una ambulancia.
  • Gruñidos. Suelen estar relacionados con situaciones que lleven cierta agresividad. Son advertencias o amenazas antes de un ataque, pero también puede ocurrir en situaciones normales como el juego.
  • Gimoteos. Los gimoteos o lloriqueos pueden aparecer en situaciones que causen frustración al perro; pueden suponer una señal de apaciguamiento que busca acabar con la situación que le está causando estrés al animal.
  • Jadeos. Los jadeos pueden ser por excitación, estrés o simplemente porque haga calor o el perro tenga sed, ya que es una forma de refrigerar el calor corporal.
Perro ladrando

El lenguaje del gruñido en los perros

Como comentábamos, un mismo sonido o gesto puede repetirse en contextos diferentes y significar algo totalmente distinto. Tenemos que aprender a observar el contexto para interpretar en qué estado emocional se encuentra nuestro perro.

Además, cada perro tiene su propia personalidad y puede ser más o menos ruidoso independientemente de la situación en la que se encuentre.

Para entender el lenguaje del gruñido en los perros, analizaremos el contexto y observaremos otros signos que muestre el animal:

  • Gruñidos de juego. Hay perros que gruñen mientras juegan sin que esto suponga una advertencia para su compañero de juegos. Sin embargo, a veces esto puede ser malentendido por otro perro o persona y acabar en conflicto.
  • Gruñidos de advertencia. En estos sí debemos tener cuidado, pues el perro está pasando por una situación que no le gusta para nada y quiere que nos distanciemos. La postura corporal es muy típica, el cuerpo está tenso, enseña los dientes, puede mirar fijamente o de reojo…
  • Gruñidos de dolor. Un perro puede gruñir o gritar si tiene dolor y tenemos que manipularlo.

Situaciones en las que pueden gruñir los perros

Ya hemos visto el motivo por el que gruñen los perros. Son muchos los estímulos que pueden provocar gruñidos: la falta de socialización es un motivo muy habitual que provoca situaciones de gruñidos en perros.

Es muy importante presentarle al perro estímulos muy distintos y variados en su época de crecimiento para que se habitúe a su presencia y no presente problemas en su madurez.

Muchos perros suelen gruñir en situaciones a las que no han sido expuestos, como al tratar con niños pequeños o personas en movimiento (bicis, motos o personas corriendo), a la hora del baño y cepillado, al montar en coche, ir al veterinario…

Perro enseñando los dientes

En estos momentos el castigo no es una solución, pues solo aumentará la situación de estrés y la agresividad en el perro. Si estas situaciones suponen un problema en la vida diaria del perro adulto, debemos consultar con un experto en comportamiento para tratar de habituarlo progresivamente a cada situación.