¿Se puede tener un serval como mascota?

Aunque en algunos lugares del globo sea posible tener un serval como mascota, no es un animal que deba ser extraído de su medio. Aquí puedes ahondar en esta cuestión.
¿Se puede tener un serval como mascota?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 29 enero, 2022

Para los amantes de los felinos salvajes y de lo exótico, tener un serval como mascota puede parecer una forma fácil de albergar uno de ellos en casa sin los peligros que suponen especies más grandes, como los tigres o los leopardos. No obstante, esta es una idea errónea, pues siguen siendo animales salvajes.

En este espacio podrás explorar los distintos aspectos de tener a estos animales en cautiverio, desde los trámites legales hasta los cuidados que necesitan. No te pierdas nada, pues se trata de un tema que levanta mucha controversia y en el que entran en juego diversos aspectos importantes del bienestar animal y la conservación de la naturaleza.

¿Qué es un serval?

Lo primero será conocer a este animal y su naturaleza. El serval (Leptailurus serval) es un felino de tamaño medio (de 9 a 18 kilogramos, siendo los machos más grandes que las hembras), de constitución esbelta y cabeza pequeña en relación con el cuerpo. Sus largas patas le convierten en un gran escalador y nadador, además de ser un corredor muy ágil.

Esta especie abunda en las zonas de matorral de sabanas, selvas y áreas semidesérticas del centro y el sur del continente africano. En estas tierras se alimenta de pequeños animales y, en ocasiones, de antílopes de tamaño reducido. Es un félido de hábitos nocturnos, muy inteligente y gran cazador.

En la actualidad, es una especie que se encuentra en un estado de conservación de preocupación menor (LC). A pesar de que sus poblaciones mantienen un número estable de individuos, se enfrenta a numerosas amenazas por parte del humano: la caza ilegal para comerciar con su piel y la reducción de espacio y recursos por la extensión de la ganadería son algunos ejemplos.

El serval es uno de los tipos de felinos.

La respuesta a esta pregunta varía según la región en la que te encuentres. En España, por ejemplo, es ilegal tener uno de estos felinos en casa, por lo que los propietarios se enfrentan a multas de grandes sumas de dinero o incluso a la pena de cárcel.

En otros lugares, como Canadá, su tenencia como mascota está prohibida, pero se dan permisos especiales para otros fines, como la cría, el espectáculo o la exportación. Más al sur, en Estados Unidos, varios estados restringen su propiedad mientras que otros son más permisivos con la adquisición y mantenimiento del serval.

Por tanto, alguien que esté pensando en tener un serval como mascota deberá informarse de las leyes específicas de su región y atenerse a ellas. No obstante, aunque fuera legal la tenencia de esta especie en tu región, la verdadera dificultad radica en su manutención. En el siguiente apartado puedes ver desarrollada esta idea.

¿Un serval vive bien en una casa?

Decir que es difícil mantener un serval en casa es quedarse corto. Muchas personas ven a este felino como una versión grande del gato doméstico, pero nada más lejos de la realidad: los servales son muy fuertes, cuentan con un gran instinto de caza y son territoriales. Es decir, que no dejarían de ser seres salvajes encerrados entre 4 paredes aunque se intentasen domesticar.

Los servales cazan pájaros al vuelo y son capaces de aturdir a un pez de un manotazo sin que salga del agua.

Este felino representa un peligro en el hogar, tanto para los bienes materiales como para los humanos y demás animales que conviven con él. Entrenarlos es casi imposible, pues responden con agresividad ante la implantación de límites. Además, marcan con orina y arañazos toda la casa.

Por otro lado, recrear la dieta que siguen en libertad puede parecer sencillo, pues son carnívoros estrictos, pero las deficiencias nutricionales son frecuentes. Además, no poder satisfacer su instinto de caza lleva a los servales a desarrollar problemas de comportamiento, la agresividad entre ellos.

La moda secundaria de las mascotas híbridas

Puesto que la convivencia con un serval ha terminado en desastre en la mayoría de casos, algunas personas optan por la desungulación, es decir, la extracción quirúrgica de las garras del felino. Esta opción se considera maltrato animal y se ha prohibido en multitud de países.

Otra de las modas emergentes en cuanto a la tenencia de gatos salvajes es la hibridación de los mismos con el gato doméstico. En este caso, a finales de los años 90 del siglo pasado se creó y popularizó el savannah, resultado de un cruce entre el gato doméstico y el serval con el que se buscaba crear un felino de aspecto salvaje y temperamento más sumiso.

Esta última práctica no está exenta de problemática moral, pues el savannah sigue siendo un félido con un carácter asalvajado y difícil de manejar. Por lo general, las personas que se hacen con uno lo compran por grandes sumas de dinero para después verlo morir por los efectos de la cautividad o abandonarlo por la imposibilidad de su manejo y el peligro que representa.

¿Se puede tener un serval como mascota?

En definitiva, el deseo de tener cerca un animal salvaje puede nacer de la fascinación por la vida silvestre, pero hay formas mucho mejores de acercarse a ella que teniendo un serval como mascota. Recuerda que la compraventa de animales salvajes siempre lleva detrás algún tipo de maltrato, desde la cría ilegal hasta arrancarlos de su medio. Adquirir uno es lo contrario a amar la naturaleza.

Además, si no eres fan de los gatos domésticos, existen diversas asociaciones dedicadas al rescate de animales exóticos. Muchos de ellos necesitan casas de acogida urgente, así que no dudes en presentarte voluntario para ello. Tu casa puede estar poblada por animales de lo más extraños sin necesidad de no sufra nadie más.

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