Leyes internacionales sobre el derecho animal

En la práctica, hemos logrado dar un gran paso al dejar de interpretar jurídicamente a los animales como bienes materiales o cosas; se ha pasado a verlos como seres sensibles, pero ¿cómo se regula internacionalmente esto?

El conjunto de leyes internacionales sobre derecho animal suele ser conocido como legislación animalista. Aún no existe un consenso a nivel global con respecto a la protección del bienestar animal; por ello, la legislación animalista suele variar significativamente según el país, la región y la época que consideremos.

¿Por qué no debemos confundir el derecho animal con los derechos de los animales?

Al tratarse de una materia relativamente reciente, es común confundir el derecho animal con los derechos de los animales. Pero es que hay que entender que son cosas distintas; no necesariamente cuando hablamos del avance de las leyes internacionales del derecho animal nos referimos al reconocimiento de que los animales son poseedores de derechos a nivel jurídico.

El derecho animal se establece como una disciplina dentro del Derecho que visa establecer leyes específicas que viabilicen políticas públicas de protección a los animales, además de determinar sanciones concretas que condenen el maltrato animal, el abandono y el tráfico de especies como delitos graves.

La implementación de estas normas se traduce en mejoras reales a medio y largo plazo en la protección de animales, que se encuentran en estado de vulnerabilidad.

Siguiendo con las ventajas de esta normativa, se colabora en la convivencia ciudadana y la salud pública, la concienciación de la población sobre la tenencia responsable y la reducción de la sobrepoblación callejera, y la disminución del riesgo de contagio con diferentes zoonosis.

Sin embargo, la modernización de las leyes de bienestar animal no son suficientes para conceder a los animales una figura jurídica detentora de derechos inherentes a su naturaleza (la que sí es concedida a los seres humanos).

Leyes internacionales del derecho animal: la Declaración Universal de los Derechos de los Animales

En 1978, la Liga Internacional de los Derechos de los Animales proclama la primera Declaración Universal de los Derechos de los Animales, que es leída ante la UNESCO.

Perro representa la Declaración Universal de los Derechos de los Animales.

En su preámbulo, la declaración reconoce que el desentendimiento de los derechos de los animales ha conllevado a que los seres humanos atentaran en contra el equilibrio de la naturaleza y la vida de los animales.

Tras afirmar en su primer artículo que todos los animales tienen igual derecho a la existencia, el artículo segundo de la declaración determina que:

“b) El hombre, en tanto que especie animal, no puede atribuirse el derecho a exterminar a los otros animales o explotarlos violando su derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales.

c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.”

La proclamación de esta Declaración fue clave para la división en dos corrientes del movimiento animalista durante las décadas de 70 y 80. Una corriente más tradicional seguiría enfocada en reforzar la protección del estado hacia los animales, mientras una más ‘progresista’ empezaría a luchar por el reconocimiento de los derechos de los animales a nivel jurídico.

El Convenio europeo para la protección de animales de compañía

En 1987, se publica el Convenio europeo para la protección de animales de compañía. Esta iniciativa significó un importantísimo avance en las leyes internacionales de derecho animal. En esta importante compilación se recoge, entre otras cosas, la prohibición de las mutilaciones estéticas, como el corte de orejas y de cola en los perros de compañía.

Leyes de protección animal

El convenio, que se encuentra vigente, regula también la utilización de animales en actividades recreativas, entre las que se encuentra la caza deportiva, que aún es permitida en España. Según sus determinaciones, los animales solo pueden ser empleados en actividades que no impliquen cualquier tipo de sufrimiento, dolor, humillación o riesgos a su salud.

Otra de las contribuciones de la normativa europea para el avance del derecho animal es ratificar la responsabilidad de los gobiernos centrales en la promoción de políticas públicas eficaces, además de tomar medidas concretas para promover la adopción y tenencia responsable, así como prevenir y controlar la sobrepoblación callejera.

Derecho animal en España

En España no existe una ley marco a nivel nacional que hable específicamente sobre el bienestar de la fauna silvestre y de los animales de compañía. En cada comunidad autónoma es posible encontrar diferentes ordenanzas que combaten el maltrato animal y visan proteger a las especies autóctonas.

No obstante, la reciente ratificación del Convenio europeo para la protección de animales de compañía parece anunciar la necesidad de alinear la actual legislación española con las leyes internacionales del derecho animal. Para ello, se toma el ejemplo de los países europeos que se encuentran más avanzados en esta materia.

También en las universidades españolas, el derecho animal aparece como una materia jurídica novedosa que genera mucha polémica y alguna desconfianza. Por ahora, aún no es impartida con entidad propia en ninguna de las facultades de Derecho española.

  • PLAN NACIONAL DE VIGILANCIA SANITARIA EN FAUNA SILVESTRE. 2019. Extraído de: https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/pvfs2019_tcm30-437517.pdf
  • Declaración universal derechos animales. Extraído de: https://www.fundacion-affinity.org/la-fundacion/declaracion-universal-de-los-derechos-del-animal