Salud para tu mascota e higiene para tu cocina

Mariela Ibarra Piedrahita · 12 agosto, 2015

Las mascotas son, junto con los niños, elementos que llenan de luz un hogar, más allá de su amor incondicional, lealtad y compañía. Sin embargo, tener animales, en especial aquellos que tienen pelaje, implica un grado mayor de responsabilidad de parte nuestra, no solo en lo que respecta en la salud de tu mascota, sino también como una medida de higiene para tu hogar.

Tomar medidas adecuadas en lo que respecta a nuestra mascota es garantizar la salud de tu familia para proteger a ambos de enfermedades e infecciones, en especial en áreas en las que son susceptibles, como la cocina.

Ubicación del plato de comida

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Los residuos de alimentos terminan siendo, quiérase o no, un elemento atractivo para atraer plagas. Si bien no se trata de restringir la presencia de tu mascota en determinados puntos de tu casa, sí debes tener presente que al comer tu perro deja residuos que terminan atrayendo animales que no deseas.

Por eso es recomendable ubicar el plato de comida de tu mascota fuera de la cocina.

Sin embargo, los animales necesitan de un espacio donde no sean molestados mientras comen, al igual que un plato propio, de preferencia de metal, para que pueda alimentarse y beber con comodidad.

En caso de no contar con un espacio diferente a la cocina, lo que podemos aconsejarte es que barras y limpies la zona una vez recojas el plato de tu mascota.

Cuida donde hace sus necesidades

Es común, en especial para cuidadores con espacios reducidos, que adecuen una parte de la cocina para que el perro haga sus necesidades en caso de que sienta ganas fuera del horario de paseo.

Esto no es aconsejable bajo ningún concepto. Es mejor asignarle una terraza, balcón o, en caso de carecer de un espacio abierto, un cuarto de baño, donde el perro pueda hacer esto, pues así evitas la contaminación de tus utensilios o alimentos.

No debe dormir en la cocina

El lugar apropiado para que duerma tu mascota es un sitio caliente donde puedas ubicar su camita, libre de corrientes de aire, ruido y donde pueda estar tranquilo.

Es mejor no usar la cocina para este fin pues, a pesar de que muchas veces cumple con estos requisitos, se evita la acumulación y contaminación por pelo u otra clase de elementos que pueda tener tu mascota enredada en el pelaje.

La prevención es importante

No importa que tanto cuides el pelaje de tu mascota, no es aconsejable tocarlo con ninguno de los elementos que usas para cocinar, mucho menos darle de comer de tus cubiertos o dejarlo lamer tus platos y ollas.

Igualmente debes evitar acariciarlo mientras cocinas o manipulas alimentos. En caso de hacerlo recuerda que debes lavarte las manos con abundante agua y jabón antes de continuar.

La cocina no es un espacio de juego

gato pidiendo comida

Esto, más que una norma de higiene, es una de seguridad. Si bien no es prudente permitir que tu mascota trepe a la mesa u olisquee tu comida, pues puede contaminarla, tampoco es bueno permitirle que juegue en la cocina.

De esta manera minimizas los riesgos de que sufra un accidente, ya sea porque le caiga algo caliente como agua u aceite hirviendo, o algún elemento filoso que pueda resbalar de tus manos.

Cuidado con los desperdicios

Una medida para evitar que consuma alimentos peligrosos para ella, por ejemplo, cebolla, tóxicos u otros que puedan causarle asfixia, como bolsas plásticas, es educarlo para que no escarbe la basura.

Una buena idea es usar basureros con tapa. Así evitas que esparza desperdicios o que pueda enfermarse al consumirlos.

Mantener a tu mascota debidamente desparasitada

El vigilar la desparasitación y vacunación de tu mascota es una medida de salud, tanto para ellos como para ti. De esta forma previenes la presencia de parásitos externos (como pulgas o garrapatas) como de parásitos internos, en especial los que se alojan en el intestino o encías y pueden traspasarse a tu organismo o el de tus familiares.

Cepilla a tu mascota con regularidad

El cepillado es fundamental para evitar el exceso de pelo en tu mascota. Por lo tanto, lo más recomendable es que la cepilles una vez a la semana, si es de pelo corto, y por lo menos dos a la semana si es de pelo largo.

Otra buena forma de proteger el pelaje de tu mascota es limpiarlo con un pañito para bebé después de los paseos, en especial si se ha untado de barro. Recuerda prestar especial atención a las patas.