Salamanquesa común, un reptil urbano

Alba Muñiz · 23 febrero, 2019
Conoce a la salamanquesa común, un pequeño reptil que se adaptó a hábitos urbanos y que... ¡deambula por paredes y techos en busca de insectos!

Hoy te presentamos a la salamanquesa común (tarentola mauritanica), uno de los pocos reptiles que se adapta a hábitats urbanos. Así, se encuentra en jardines e incluso dentro de las casas, donde suelen ser toleradas dado que contribuyen a combatir los insectos.

Un reptil que supo expandir su territorio

Perteneciente a la familia de los gecónidos, este animal –inofensivo para los humanos– se distribuye desde el norte de África hasta la península ibérica. También se encuentra en Italia y Grecia.

Además, como sucedió a lo largo de la historia con muchas especies, de forma intencional o casual, llegó a través de los barcos a otros destinos. En este caso, al continente americano.

Su lugar natural son las costas secas y calientes, donde el sol dice ‘presente’. Pero también suele extender su territorio hacia el interior de los países, hasta zonas que no sean frías en exceso. Se encuentra en peñascos, desfiladeros, cuevas, árboles e incluso bajo las piedras.

Todo sitio que incluya grietas y espacios donde esconderse son propicios para la salamanquesa. Por eso, ha llevado su reinado a jardines y viviendas deshabitadas y habitadas, siempre que haya artrópodos de los que alimentarse.

Tarentola mauritanica

Te presentamos a la salamanquesa común, un pequeño reptil que se adaptó a los ámbitos humanos y que suele caminar por los techos y paredes de las casas en busca de insectos.

Aspecto físico de la salamanquesa común

Entre las características físicas de la Tarentola mauritanica podemos señalar:

  • Apariencia robusta.
  • Mide entre 12 y 16 centímetros de longitud.
  • Su cuerpo es aplanado.
  • Piel verrugosa, a causa de varias filas dorsales de pequeños tubérculos o escamas.
  • Cola larga, que se regenera si la pierde.
  • Cabeza ancha, que tiende a ser triangular.
  • Ojos prominentes, donde destacan unas pupilas verticales que se dilatan ante la escasa luz.
  • Color variable, en función de la luz y el lugar donde se encuentre. Su dorso presenta tonos grisáceos, marrones o negros y puede tener motas. El vientre es blanquecino o amarillento.
  • Dedos con almohadillas o laminillas adhesivas, que actúan como ventosas para que pueda caminar, por ejemplo, en paredes y cielorrasos.
  • Tiene uñas en solo dos de los cinco dedos de cada extremidad (el tercero y el cuarto).

Comportamiento de la tarentola mauritanica

La salamanquesa común presenta, por lo general, mayor actividad nocturna. Durante las primeras horas del día suele tomar sol. En regiones más frías, hiberna. Durante el verano se puede divisar más frecuentemente en horarios diurnos.

Salamanquesa común: alimentación

En ámbitos urbanos es común verla acercarse a las lamparillas y correr ágil y rápidamente boca abajo, o en forma vertical, en busca de algún insecto. Es un animal territorial y, aunque suele ser silencioso, emite unos chirridos agudos cuando pelea, sobre todo en épocas de apareamiento.

La hembra pone dos o tres huevos de forma casi esférica, y de aproximadamente un centímetro de diámetro, dos veces al año. Los deposita bajo las piedras, entre las cortezas de los árboles o en las grietas de los paredes. El tiempo de incubación suele ser de 14 semanas.

El reptil que dejó atrás la mala fama

Por suerte para ella, la salamanquesa común no es una especie amenazada. Y el hecho de compartir lugares con el hombre suele jugar a su favor para extender sus territorios.

Atrás quedaron las épocas oscuras en las que se consideraba un animal relacionado a actividades maléficas, de ahí su nombre.

Entre las leyendas que circularon sobre este reptil está la de que su escupida podía dejarte calvo. Lo cierto es que la Tarentola mauritanica ni siquiera escupe y hoy hasta es aceptada como mascota. En cautiverio puede vivir hasta ocho años.