El funcionamiento de las pupilas en perros y gatos

Aitana Bellido · 8 julio, 2018
Diferentes a las de los humanos, los canes no pueden distinguir algunos colores y los felinos son capaces de medir la distancia exacta con respecto a sus presas en la oscuridad

El funcionamiento de las pupilas en perros y gatos

El funcionamiento de las pupilas en perros y gatos difiere mucho del de las pupilas humanas. Sus características, su forma y sus capacidades no dejan de sorprender a la comunidad científica día tras día.

Las fascinantes pupilas gatunas

La naturaleza depredadora de los gatos está más relacionada con la curiosa forma vertical de sus pupilas de lo que piensas. Un estudio publicado en 2015 en la revista científica Science Advances ha analizado el funcionamiento de las pupilas de los depredadores que cazan por la noche, tal y como suelen hacerlo los gatos.

Pupilas en gatos

Según este estudio, la verticalidad de las pupilas de los gatos les ayuda a calcular la distancia exacta a la que se encuentra su presa en medios donde la luz escasea. Dado que el método de caza de los gatos se basa en el efecto sorpresa, esta característica de sus pupilas les resulta esencial para calcular la altura del salto con el que se abalanzarán sobre su presa totalmente desprevenida.

Los depredadores que utilizan este método de caza suelen servirse de dos técnicas para calcular la distancia a la que se encuentra exactamente su presa:

  • Mediante el método conocido como estereopsis, el cerebro compara la distancia existente entre dos imágenes que se proyectan en la retina de cada ojo. A partir de la visión bidimensional que ofrece nuestra visión al cerebro, este es capaz de combinar las imágenes para dar lugar a una única imagen tridimensional.
  • El siguiente método permite a los animales centrarse en un objeto determinado difuminando los que están situados detrás y delante de él.

La verticalidad de las pupilas de los gatos desempeña un papel esencial en su proceso de estereopsis, ya que los contornos y la profundidad de los objetos se aprecian mejor en este tipo de pupilas. Las de las presas, por contrapartida, suelen tener una forma horizontal.

Las pupilas caninas, más parecidas a las nuestras de lo que se piensa

Tanto anatómica como funcionalmente, las pupilas de los perros se parecen mucho a las de los humanos: los ojos caninos se componen de una córnea, pupila, retina, conos y bastones. Dado que se sitúan en la parte posterior de la cabeza, cuentan con una visión periférica algo limitada.

Pupilas en perros

La pupila de los perros reacciona ante la luz de la misma forma que la nuestra: una vez penetra la córnea y llega a la pupila, esta se expande o contrae para controlar la cantidad de luz que entra en el ojo; después, permite que pase a la retina para que la imagen sea procesada.

La principal diferencia entre su visión y la nuestra se encuentra en la respuesta de la retina ante los estímulos. Mientras que la retina de los humanos tiene más conos que bastones, la de los perros funciona al contrario, lo que les confiere una mejor visión nocturna.

El hecho de que los perros cuenten con menos conos que bastones afecta, desafortunadamente, a su habilidad para distinguir los colores. Nosotros contamos con tres tipos de conos diferentes que nos permiten absorber diversas ondas de luz  y, por tanto, detectar más colores. Con sus conos, los perros no son capaces de detectar colores como el verde, el amarillo o el rojo.