Residencias caninas y guarderías de mascotas, ¿cómo saber elegir la más adecuada para mi perro?

Alba Muñiz · 23 mayo, 2015

A la hora de tomar vacaciones o tener que viajar por otros motivos, un tema que hay que resolver es qué hacer con tu perro. Si bien las ofertas de alojamientos y opciones para viajar con mascotas se han multiplicado en los últimos tiempos, las residencias y guarderías continúan siendo una buena opción cuando tienes que alejarte de tu casa por varios días y no cuentas con alguien que pueda cuidar temporalmente a tu can. Pero, ¿cómo saber si el lugar en el que lo estás dejando es el adecuado? Te dejamos un punteo de temas que seguramente tendrás que considerar para hacer una buena elección.

Consejos para elegir las residencias caninas y guarderías de mascotas más adecuadas

perros agresivos

La idea es que tu perro tenga una estancia cómoda, entretenida y sin traumas mientras espera tu regreso. Entonces:

– Consulta a familiares y amigos para que te recomienden sitios donde hayan tenido buenas experiencias al respecto. El veterinario también puede ser una buena fuente de información.

– Debes buscar con tiempo y visitar varios lugares para realizar una buena comparación.

– Si bien las tarifas dependerán de los servicios que se ofrezcan –algunas residencias tienen hasta piscina y cuentan con circuitos cerrados de televisión para que puedas ver a tu mascota a través de internet–, desconfía de las excesivamente económicas.

Una vez en el lugar, tienes que observar detenidamente:

– Las condiciones higiénico-sanitarias de las instalaciones. Si no está limpio, mejor pasa a la siguiente opción.

– El estado de los perros albergados. Deben estar contentos, aseados y tener agua limpia a su disposición.

– Si la residencia cuenta con servicio de atención veterinaria y con una licencia que autorice el desarrollo de su actividad. Pregunta, si estos datos no están a la vista.

– Que haya espacios amplios para que los perros jueguen y se ejerciten. Consulta también si los sacan a pasear y en qué condiciones.

– Que el establecimiento tenga buena ventilación e intercambio de aire –para evitar contagios de enfermedades respiratorias– y que cuente con calefacción.

– Que los pisos no sean porosos, para que no alberguen restos de orina y parásitos.

Presta especial atención a las jaulas destinadas al albergue de las mascotas. Deben ser amplias e individuales, para evitar posibles incidentes con otros animales. Si tienes más de un perro, puedes solicitar recintos más grandes para ubicarlos juntos y que no extrañen tanto.

Además, asegúrate de que las jaulas cuenten con sombra y techo, que permitan la observación de los otros perros y de los cuidadores y que cuenten con un espacio para que tu can pueda apartarse y descansar tranquilo. Consulta también la opción de dejarle a tu mascota su manta y algún juguete de su preferencia, para que se sienta más a gusto. No deberían negarte esta posibilidad.

Es indispensable también que el lugar tenga vigilancia permanente –día y noche– para que los animales estén siempre seguros. No olvides averiguar este detalle.

Qué debes esperar de una buena residencia canina

Un lugar confiable, a su vez, tiene que:

– Exigirte la cartilla sanitaria que certifique que tu can está vacunado y desparasitado.

– Pedirte más de un teléfono de contacto, por si surgiera alguna emergencia. Lo ideal es que, además del tuyo, dejes el número de algún allegado que viva cerca de la guardería.

– Facilitarte un contrato donde, además de figurar el precio por día de alojamiento, se indiquen las condiciones en las que residirá tu mascota y los compromisos que se tomarán para su cuidado.

– Solicitarte distintas informaciones sobre tu perro: tipo de alimento, carácter, forma de relacionarse con sus pares, actitud ante los desconocidos, alguna necesidad especial, si padece enfermedades o alergias, o si está tomando alguna medicación.

Los encargados del establecimiento necesitan conocer la mayor cantidad posible de datos sobre tu mascota para poder asegurar su buena estancia. Deberías desconfiar si no te los solicitan.

Si la residencia es buena, tu perro se adaptará a ella, a lo sumo, en un par de días, y se acostumbrará con rapidez a la nueva rutina diaria. No dejará de extrañarte, claro está. Pero, si logras que lo pase bien, es conveniente que vuelvas a elegir siempre el mismo lugar.