¿Por qué mi perro come caca de gato?

Cuando el perro come caca de gato, la escena es realmente desagradable (a la par que peligrosa). Descubre aquí los riesgos de esta conducta y cómo prevenirla.
¿Por qué mi perro come caca de gato?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 09 octubre, 2021.

Última actualización: 09 octubre, 2021

Un can comiendo cosas que no debe es el pan de cada día para el tutor. Por mucho entrenamiento que se haga, algunos de estos animales no pueden resistir la tentación de llevarse lo primero que encuentran a la boca. Pero, ¿por qué un perro come caca de gato? ¿Qué tienen de especial estas heces para los cánidos?

Para nosotros es una escena realmente desagradable, pero verás en las siguientes líneas que este comportamiento tiene su razón de ser. Sin embargo, esto no quiere decir que la coprofagia sea beneficiosa para los perros, sino todo lo contrario. Aquí conocerás todos los detalles de la conducta.

¿Por qué mi perro se come la caca de mi gato?

Se le llama coprofagia al comportamiento de ingerir heces. No necesariamente es una conducta anómala o patológica, ya que muchas especies recurren a ella con algún fin. Un ejemplo de esto son los conejos, que realizan la digestión en dos ciclos, pues ingieren los cecotrofos para aprovechar los nutrientes con mayor eficacia.

Cuando la coprofagia es un comportamiento patológico, se engloba dentro del trastorno de la pica, que se refiere a las conductas de ingestión de sustancias que están fuera de la alimentación normal de la especie. Cuando el perro come caca de gato, se trata de coprofagia interespecífica.

¿Qué empuja a un perro a comerse las heces de otra especie? Aquí tienes las razones principales:

  • Comportamiento exploratorio: cuando el can explora en lugares donde ha estado el gato —como la caja de arena— a veces no se limita al olfato y coge lo que tiene cerca para reconocer su entorno, en este caso las heces.
  • Entornos sucios: quizá se trate de una conducta de limpieza en un entorno con una higiene deficitaria.
  • Demanda de atención por refuerzo de la conducta de coprofagia.
  • Estrés y ansiedad.
  • Aburrimiento: la falta de estimulación ambiental da lugar a estereotipias como la coprofagia.
  • Las heces son muy palatables —que les saben bien a los canes—, como las de gatos, herbívoros y otros animales sobrealimentados.
  • Deficiencia nutricional: un déficit de algún nutriente esencial puede hacer que el perro busque alimentos inusuales, como las heces de los gatos, para tratar de solucionarlo.
  • Instinto de supervivencia: es el caso de perros recogidos en las calles o que han pasado mucha hambre en algún momento de su vida. Si comieron heces para sobrevivir, es posible que se haya fijado ese comportamiento en ellos.
Un gato hace caca en su arenero.

Riesgos en la salud del perro por coprofagia interespecífica

No, tu perro no debería comer heces, ni suyas ni de otras especies. Si bien es una adaptación para la supervivencia que tuvo sentido cuando los canes vivían en libertad, en el mundo actual este acto solo trae problemas. Las dolencias derivadas más frecuentes son las que ves a continuación:

  • Malestar gastrointestinal: si el perro come caca de gato en abundancia, esta le sentará mal. Las diarreas y los vómitos son los síntomas más frecuentes de la indigestión.
  • Parásitos internos e infecciones bacterianas como los nematodos, los anquilostomas y los tricocéfalos: el perro ingiere estos patógenos junto con las heces del felino y estos se instalan en el tracto digestivo. Uno especialmente peligroso es el Toxoplasma gondii, que causa toxoplasmosis.
  • Obstrucción intestinal: si el can se come las heces directamente del arenero del gato, seguramente esté ingiriendo también esta arena. Esta, junto con los pelos presentes en la caca felina, puede causar una obstrucción en el intestino o el estómago, ya que no la digiere.

¿Puede un perro morir si come caca de gato?

Si bien es difícil que un perro muera por ingerir heces de gato, sí que es posible. Por lo general, la muerte del perro se debe más a las dolencias asociadas a la coprofagia que a la cantidad de caca que come de por sí.

En el caso de los parásitos internos, por ejemplo, algunos producen diarreas continuas que deshidratan gravemente al animal y provocan déficits de nutrientes que no ha logrado absorber.

Uno de los casos más graves es la mencionada toxoplasmosis, cuadro en el que los sistemas neuromuscular, intestinal y respiratorio son los más afectados en el perro debido a los ooquistes del parásito. Los signos más comunes de la toxoplasmosis son temblores, convulsiones, descoordinación en la marcha, debilidad muscular, parálisis, fiebre y dificultad para respirar.

Por otra parte, las consecuencias de una obstrucción gastrointestinal por comer la arena de la caja del gato también pueden ser fatales. En estos casos, el taponamiento del intestino provoca la acumulación de contenido digerido, lo que a su vez produce gases por la fermentación. Algunas de las consecuencias de esto son la necrosis del tejido enteral o la dilatación del mismo.

¿Cómo evitar que tu perro coma caca de gato?

La prevención será tu mejor amiga a la hora de abordar este tipo de comportamientos anómalos. Aunque con algunos perros siempre hay que estar ojo avizor para que no coman cosas que no deben, existen ciertas estrategias que disminuirán la conducta de coprofagia:

  • Entrenamiento en positivo: asocia una orden sencilla a que tu perro no ingiera nada del suelo. Por ejemplo, cuando lo veas husmear cerca de la caja de arena, dale la orden y prémialo si se aleja.
  • Proporciona un adecuado enriquecimiento ambiental: los perros aburridos tienden mucho más a menudo a buscar cosas que comer por el suelo. Si lo mantienes ocupado, el can no buscará entretenimiento con objetos y restos que no debe tocar.
  • Limpia la caja de arena lo antes posible: intenta eliminar las heces del gato justo después de que defeque, de forma que tu perro no tenga acceso a ellas.
  • Usa un arenero especializado: existe una gran variedad de cajas para gatos, algunas de ellas con aberturas demasiado pequeñas para que el perro pueda meter la cabeza. Otras tienen sistemas de autolimpieza, que también son útiles.
  • Añade sustancias repelentes en la arena: la pimienta o la salsa picante son remedios caseros bastante utilizados. No obstante, hay perros a los que les da igual el fuerte olor de estas sustancias. Si aun así tu can se come la caca del gato, prueba otro sistema.
  • Dale una dieta adecuada: un pienso de calidad suplementado con comida fresca variada es la mejor opción para que a tu can no le falte ningún nutriente. Si evitas los déficits nutricionales, estarás solucionando una parte de la coprofagia automáticamente.
  • Cuida la salud del gato: si el felino está correctamente desparasitado y en buen estado de salud, evitarás gran parte de los riesgos que supone que el perro coma sus heces en alguna ocasión —aunque siga sin ser en absoluto bueno para él—.
¿Se pelean realmente los perros y los gatos?

La conducta de comer heces puede volverse obsesiva en algunos canes. Por eso, cuando aparece es recomendable hacer un chequeo veterinario para ver que todo está bien con respecto a la salud del can. También debes acudir a un etólogo canino si sospechas que la coprofagia es un comportamiento estereotípico.

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  • Díaz Ortíz, L. (2018). Obstrucción intestinal por cuerpo extraño en un canino (Doctoral dissertation, Corporación Universitaria Lasallista).
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