Mi perro tiene los ojos amarillos: ¿qué le pasa?

La esclerótica ocular amarilla en perros suele ser indicativo de un fallo grave en el hígado. Descubre con nosotros qué condiciones pueden desencadenar este signo clínico.
Mi perro tiene los ojos amarillos: ¿qué le pasa?
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 14 julio, 2021.

Última actualización: 14 julio, 2021

Según dichos populares, ‘los ojos son el espejo del alma’. Más allá de conceptos esotéricos, el globo ocular —debido a su color blanquecino y su fragilidad— es una de las primeras estructuras en cambiar de tonalidad cuando algo va mal en el organismo. Si tu perro tiene los ojos amarillos, es probable que esté sufriendo un problema hepático grave que requiera atención inmediata.

Esta condición, conocida a nivel clínico como ictericia —jaundice o icterus en inglés— puede tener distintas causas, tanto intra como extrahepáticas, pero siempre se trata de un motivo de visita al veterinario. Si quieres saber por qué tu perro tiene los ojos amarillos, sigue leyendo.

¿Por qué mi perro tiene los ojos amarillos?

En primer lugar, es necesario distinguir entre la normalidad y la patología. Cuando decimos que un perro tiene los ojos amarillos nos referimos a una tonalidad atípica en la esclerótica, una membrana de color blanco, gruesa, resistente y rica en colágeno que constituye la capa más externa del globo ocular.

Si el tono del iris de tu perro es amarillento desde que es un cachorro, no debes preocuparte, pues se trata de un carácter con el que ha nacido. El problema tiene lugar cuando el globo ocular en su conjunto se observa de tono amarillo, como si se le hubiese “echado colorante” a la sección del iris.

Esta condición se conoce como ictericia y hace referencia a una coloración amarillenta en la piel, las membranas mucosas y los ojos. Este tono se atribuye a una acumulación de bilirrubina en los tejidos del organismo del animal, sobre todo aquellos ricos en fibras elásticas —como el paladar o la conjuntiva ocular que recubre la esclerótica—.

El hígado de un perro.

Causas fisiológicas de la ictericia

La ictericia se puede provocar por 3 eventos fisiológicos diferentes:

  1. Hay demasiados glóbulos rojos muriendo y viajando hacia el hígado: la bilirrubina resulta de la degradación de la hemoglobina, el componente principal de los glóbulos rojos. Si mueren demasiado rápido, este pigmento se acumula en los tejidos del can.
  2. El hígado está sobrecargado o dañado: esta es la causa más común de ictericia en animales. La bilirrubina se acumula y se modifica en el hígado para dar lugar a la bilis, que se secreta a nivel del intestino delgado y le da su color característico a las heces. Si este órgano no funciona bien, la bilirrubina se acumula.
  3. La bilirrubina proveniente del hígado no es capaz de movilizarse apropiadamente hasta el tubo digestivo (obstrucción del conducto biliar).

Causas de que tu perro tenga los ojos amarillos

Ya sabemos que unos ojos amarillentos en su sección esclerótica son signos de ictericia, pero ¿a qué se debe esta condición? A continuación, te presentamos las causas más comunes de este cuadro clínico en perros.

Enfermedades heredadas

La displasia hepática microvascular es una condición heredada letal en canes. En los ejemplares afectados, los capilares sanguíneos del hígado no se han desarrollado bien o están ausentes, lo cual impide que se metabolicen las toxinas y que se produzcan ciertas proteínas necesarias para el desarrollo del animal.

Tal y como indica el portal VCA Hospitals, esta enfermedad es heredada, por lo que el perro nace con ella. Muchos de los canes afectados son asintomáticos hasta que alcanzan la edad adulta, pero una vez se detecta el fallo hepático con base en los síntomas, la esperanza de vida no supera los 6 meses.

Los ojos amarillos en el perro indican una de las fases finales del daño en el hígado.

Intoxicaciones

El daño hepático puede provenir de una intoxicación previa durante la vida del animal. Por ejemplo, si en algún momento ha consumido una caja entera de fármacos o una planta venenosa, es posible que su hígado se haya dañado de forma irreversible. En estos casos, la ictericia es uno de los síntomas, pero se suele acompañar de vómitos, bajada de peso, anorexia y apatía.

Infecciones

El daño hepático también puede desencadenarse por infecciones, tanto bacterianas como víricas y parasíticas. La hepatitis infecciosa es una de las causas más comunes del daño en este órgano, de ahí que sea tan importante la aplicación de la vacuna.

El cuadro clínico citado es causado por el adenovirus canino tipo 1 (CAV-1), un patógeno perteneciente al género Mastadenovirus de la familia Adenoviridae. La transmisión se produce por la vía oral-nasal a través de gotículas emitidas por el animal infectado. Una vez en el organismo del hospedador, este virus puede provocar un daño hepático equivalente al 70 %.

Traumatismos directos

Un golpe muy fuerte en el hígado puede provocar que su tejido se dañe de forma irreparable y la sección lesionada se reemplace por tejido cicatricial. Con esto, el hígado pierde funcionalidad, y por tanto, se disminuye la depuración de la bilirrubina.

Obstrucción del conducto biliar y pancreatitis

En los cuadros de pancreatitis, las enzimas que se sintetizan en este órgano se activan de forma prematura, provocando daños en el páncreas y su inflamación. Tal y como indican estudios, puede suceder que aparezcan obstrucciones del conducto biliar secundarias a cuadros de pancreatitis crónica en perros.

Si el conducto biliar se obstruye, la bilis no puede pasar de forma correcta del entorno hepático a los intestinos y se acumula. Si tu perro tiene los ojos amarillos tras una pancreatitis, es posible que tenga problemas graves en el conducto biliar. En estos casos, la ictericia se acompaña de síntomas como letargia, sangrado, pérdida de peso, heces pálidas y orina rojiza.

Un cáncer en la pared abdominal o en el hígado también pueden provocar obstrucciones en el conducto biliar.

Un perro en el veterinario.

Pronóstico

Como habrás podido observar, los ojos amarillos en el perro no son una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de una condición subyacente. Este signo clínico puede haber sido propiciado por una infección vírica, por una lesión, por una intoxicación y por otros muchos motivos más.

Por ello, el pronóstico del can dependerá completamente de la condición subyacente. Si el daño hepático es reversible, el perro podrá volver a la normalidad fisiológica y vital en cuanto termine su tratamiento, pero a veces esto no es posible. En algunos casos, la ictericia es señal de un fallo sistémico irreversible.

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