Mejora la calidad de los huevos de tus gallinas

La calidad de los huevos es esencial para la renta de los productores y la salud de los consumidores, pero también deja entrever la correcta o no nutrición de las gallinas ponedoras.

Calidad de los huevos: consejos de alimentación para gallinas ponedoras

Es posible analizar la calidad de los huevos observando la yema, el albumen y la cáscara.

Gallina en el campo

Calidad de la yema

La calidad de la yema se revela en la consistencia, en el color y en la composición. El color de la yema varía desde amarillo pálido hasta naranja intenso. La tonalidad depende de la asimilación de pigmentos lipídicos que componen la dieta de estas aves.

Muchos productores utilizan sustancias sintéticas o piensos específicos para alcanzar el color preferido por los consumidores. Ello depende de cada cultura, pero normalmente asociamos un color más intenso al huevo más “de campo”.

La combinación sintética normalmente es compuesta por zeaxantina, luteína y capsantina en diferentes proporciones. Se pueden complementar estos suplementos introduciendo maíz o alfalfa en la dieta de los gallináceos.

La consistencia de la yema depende principalmente de la permeabilidad de la membrana vitelina. La nutrición de las gallinas no suele influir directamente en dicha permeabilidad, más bien son determinantes los siguientes factores: condiciones de almacenamiento, edad de la gallina ponedora y tiempo desde la puesta hasta el consumo.

Manchas en la yema

Uno de los aspectos más importantes de la composición de la yema es la presencia de pequeñas hemorragias. Estas manchas de sangre se forman durante la ovulación y aparecen en la superficie de la yema y, cuando se oxidan, toman un color pardo o emblanquecido.

La causa de este fenómeno se debe a factores genéticos, a la edad del animal y al estrés en su crianza. Actualmente, se cree que la presencia de sustancias tóxicas en los piensos comerciales puede aumentar la frecuencia de las manchas.

Calidad del albumen

La calidad del albumen (clara) es determinada principalmente por su consistencia. Los factores más determinantes son la frescura de los huevos y la edad de la gallina ponedora, si bien un buen pienso comercial también es clave y debe contener los niveles y fuentes adecuados de proteína.

La harina de carne o de habas son fuentes proteicas favorables a la consistencia del albumen, mientras que, por el contrario, las harinas de colza y de girasol perjudican esta característica. Adicionalmente, los aminoácidos concretos, como la lisina, tienen un efecto positivo sobre la consistencia del albumen.

Sin embargo, el exceso de magnesio y otros metales en la dieta puede perjudicar la calidad de los huevos. Lo mismo sucede con la contaminación por vanadio, que puede ser contrarrestada por dosis controladas de ácido ascórbico.

Calidad de la cáscara

En relación a la cáscara, el único aspecto modificable por la alimentación de la gallina es el espesor. Casi el 95% de la cascara del huevo es compuesta por carbonato de calcio, sustancia que, si bien es derivada en mayor parte de los huesos del animal, también puede ser favorecida por la dieta.

Es por ello que se puede administrar una dosis extra de calcio junto al pienso para las gallinas ponedoras. Se recomienda acompañar el calcio con fósforo inorgánico para favorecer también la reposición ósea de los animales.

Por otra parte, cabe señalar que la dieta de las gallinas ponedoras debe contener necesariamente vitamina D3, indispensable para favorecer la calcificación de los huesos y mejorar la densidad de la cáscara.

Gallinas en el gallinero

Calidad de los huevos: cuidados en el manejo y medicina preventiva

En primer lugar, hay que destacar que la medicina preventiva permite mantener al animal saludable y mejorar su productividad. En este sentido, es indispensable respetar la vacunación periódica contra el síndrome de caída de postura, la bronquitis infecciosa, y la enfermedad de Newcastle.

Respecto al manejo de los animales, lo ideal es disminuir al máximo el estrés en su crianza. Para este cometido se deben evitar cambios repentinos de hábitat e iluminación y sobrepoblación en el ambiente, así como mantener una regularidad de horarios y frecuencias para la recolección de los huevos.

La calidad de los huevos también es determinada por sus efectos sobre la salud del consumidor. Actualmente se tiende a la obtención de huevos de calidades nutricionales privilegiadas: alto aporte de omega 3, vitaminas y ácido fólico.

Fuente de la imagen principal: Fir0002

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