¿Los insectos hibernan?

Los insectos no hibernan tal y como lo haría un oso, pero sí que reducen la tasa de sus procesos metabólicos cuando el frío se instaura. Aprende más sobre el tema.

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 09 noviembre, 2021

Cuando llegan las temperaturas bajas en los ambientes europeos y se producen picos de frío (por debajo de los 0 °C), muchos nos preguntamos qué sucede con los seres vivos más simples a nivel evolutivo. Es fácil imaginar a un oso dentro de su cueva o a un pájaro acurrucado en lo alto de una rama para preservar calor, pero ¿qué ocurre con los insectos? ¿Acaso hibernan?

Si bien estos invertebrados no llegan a un estado de dormancia tan drástico como la hibernación, sí que tienen algunas técnicas específicas de su grupo para sobrevivir en los ambientes más inclementes. No dejes de leer, pues aquí te lo contamos todo sobre el tema.

Los insectos y la temperatura

Se suele afirmar que los invertebrados en general son animales ectotermos. Esto quiere decir que no generan calor interno suficiente a nivel metabólico como para mantener su temperatura constante, por lo que requieren del ambiente para calentarse. Lo mismo ocurre con peces, anfibios y reptiles hasta cierto punto.

A pesar de esta generalización, cabe destacar que en las últimas décadas se han detectado muchos episodios de termorregulación en insectos. Por ejemplo, algunos escarabajos peloteros (Coleoptera) son capaces de aumentar la velocidad a la que empujan la bola de excrementos cuando su temperatura torácica aumenta con el fin de preservar su calor interno y estar más activos.

Algo similar ocurre con diversas especies de polillas, que durante el vuelo dirigen parte de su hemolinfa del tórax al abdomen para disipar el exceso de calor acumulado por el movimiento muscular. Así, la región abdominal funciona como una suerte de radiador que le permite al insecto no morir por un golpe de calor.

Estos ejemplos nos demuestran que muchos insectos son ectotermos, pero otros exhiben también cierta heterotermia, o lo que es lo mismo, termorregulan de forma puntual. Sea como fuere, están a merced del entorno cuando las temperaturas bajan a límites inclementes.

Algunos insectos son capaces de producir o disipar calor a voluntad en momentos concretos, pero no es algo que se mantenga durante todo su ciclo vital.

¿Los insectos hibernan durante las épocas más frías?

Los insectos no hibernan como tal, pues este proceso solo tiene lugar en animales endotermos o de sangre caliente (como osos y felinos). La reducción de la tasa metabólica de los invertebrados se conoce como diapausamientras que el mismo fenómeno en anfibios y reptiles recibe el nombre de brumación.

La diapausa es un periodo de letargo o dormancia que consiste en la interrupción espontánea del desarrollo de ciertos invertebrados, la cual viene marcada por una notable disminución de la actividad metabólica. Es típica de insectos y arácnidos, aunque algunos moluscos y crustáceos también la experimentan cuando llega el frío.

En insectos, diversas hormonas modulan el proceso de diapausa: la hormona juvenil (HJ), la hormona de la diapausa (HD) y la hormona protoracicotrópica (HPTT) son las más importantes. Este último compuesto hormonal es el encargado de estimular la secreción de ecdisteroides, implicados en la muda y el crecimiento. La diapausa se debe a la falta de síntesis de la HPTT.

Más allá de su neuroendocrinología, cabe destacar que existen 2 tipos de diapausa:

  1. Diapausa obligada: los insectos que exhiben esta modalidad pasan por un periodo de diapausa independientemente de las condiciones ambientales. Se suele asociar a invertebrados que producen una generación por año.
  2. Diapausa facultativa: los insectos que la presentan bajan su metabolismo solo ante ciertos estímulos. Se suele asociar a los invertebrados que presentan 2 o más generaciones por año.

La diapausa en insectos adultos también se asocia a la falta de hormona juvenil (HJ), mientras que en larvas se vincula a su presencia.

Fases de la diapausa en insectos

Diversos desencadenantes ambientales fomentan el inicio de la diapausa en los invertebrados. La bajada de las temperaturas es el factor más obvio, pero la reducción de luz diaria (fotoperiodo) y otros eventos también la propician. Estas son las fases en las que se desarrolla el proceso:

  1. Inducción: la inducción de la diapausa ocurre en un momento predeterminado y se encuentra en los genes de la especie. Esta fase tiene lugar mucho antes de que aparezcan los desencadenantes ambientales.
  2. Preparación: no todos los insectos pasan por esta fase. Durante estos momentos, los invertebrados se alimentan de forma abundante para acumular en su cuerpo proteínas, carbohidratos y lípidos.
  3. Iniciación: el periodo de iniciación viene dictaminado por un fotoperiodo reducido, es decir, menos horas de luz ambientales al día. Implica muchos cambios conductuales, como las migraciones o la búsqueda de lugares seguros para permanecer a largo plazo.
  4. Mantenimiento: es la fase más larga y conocida de todo el proceso. Los insectos mantienen una tasa metabólica baja y no se alimentan, ni se mueven ni se reproducen.
  5. Terminación: en los insectos con diapausa obligada, la terminación ocurre de forma espontánea. Por otro lado, los facultativos son despertados con ciertos estímulos (como el contacto con agua o una temperatura mayor).

La duración de la diapausa es variable según la especie de insecto y la región en la que habite. De todas maneras, en zonas con climas templados este proceso suele coincidir con los meses más fríos de invierno (octubre-noviembre a febrero-marzo).

¿Todos los insectos llevan a cabo la diapausa?

Ningún insecto hiberna como tal, pero tampoco todos llevan a cabo la diapausa. Por ejemplo, la mariposa monarca (Danaus plexippus), endémica de América del Norte, migra hacia el sur en otoño. Otros lepidópteros que se acogen a estrategias similares son la esfinge colibrí (Macroglossum stellatarum), el almirante rojo (Vanessa atalanta) y la vanesa de los cardos (Vanessa cardui).

Por otro lado, algunos insectos adultos directamente mueren durante el otoño y dejan a sus huevos desarrollándose para que eclosionen una vez las temperaturas comienzan a subir. El ejemplo perfecto de esta estrategia es la mantis europea común (Mantis religiosa), pues rara vez la hembra de la especie llega a superar el año de vida.

No todos los insectos recurren a la diapausa. Algunos migran y otros mueren cuando llega el frío.

Los insectos no hibernan como tal, aunque sí que pueden entrar en un periodo de diapausa para preservar su integridad si su ciclo vital lo requiere. Este proceso puede ser obligado o facultativo y depende de las condiciones ambientales hasta cierto punto, sobre todo del fotoperiodo.

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