Las utilidades del veneno del escorpión

Eugenio Fernández · 2 diciembre, 2018
Estos pequeños animales son bastante temidos por el ser humano, ya que muchos poseen un veneno peligroso para nosotros.

El veneno del escorpión es temido por muchas culturas, y es que estos arácnidos poseen una glándula venenosa rematada por un aguijón que puede hacer bastante daño. Sin embargo, también se le han encontrado ciertas utilidades.

El veneno del escorpión

Los escorpiones son un grupo de arácnidos caracterizados por poseer veneno, sin embargo aunque existen 1.800 especies solo se considera que 25 son peligrosas para el ser humano y poseen un veneno mortal para este.

Al final de la cola de estos animales existe una glándula de veneno; gracias a la capacidad para arquear su cola estos animales pueden usarla como arma a través del aguijón que poseen. Los péptidos que posee esta mezcla son tóxicos, y existen hasta 200 toxinas distintas.

Uno de los mitos del veneno del escorpión es que afecta a estos animales, por lo que como dijo Lord Byron en el siglo XIX, estos podrían suicidarse. Sin embargo, se ha comprobado que pueden soportar 100 veces la dosis que necesitan los mamíferos para verse afectados.

Veneno del escorpión.

Tipos de veneno del escorpión

Al igual que otros animales venenosos, el veneno del escorpión puede ser de dos tipos: los primeros son llamados neurotóxicos y afectan a los canales iónicos de las células, lo que altera el impulso nervioso y los neurotransmisores.

Esto causa fuertes dolores e hinchazón, además de salivación, ansiedad o latidos irregulares. Posteriormente, el veneno del escorpión con sustancias neurotóxicas afecta a la musculatura, causando espasmos e insuficiencia cardiorespiratoria. En el caso de los venenos citotóxicos, hablamos de sustancias muy peligrosas que necrosan los tejidos circundantes, aunque no afectan al transporte de transmisores.

Normalmente, el primer ataque de un escorpión es de preveneno y permite a los animales defenderse, lo que causa un intenso dolor. Las siguientes picaduras son más tóxicas y permiten matar a la presa, aunque se desconoce cómo los escorpiones realizan este cambio.

Usos del veneno del escorpión

Sin embargo, se ha visto cómo el veneno del escorpión también puede tener cierta utilidad para la especie humana. La capacidad de bloquear los canales iónicos permite que el veneno del escorpión tenga propiedades interesantes para tratar enfermedades.

Escorpión negro.

Son muchas las aplicaciones que se han ido viendo a lo largo de los años; un ejemplo de ello es el veneno del escorpión emperador, que se está intentando usar para tratar arritmias cardíacas en la especie humana.

Otro ejemplo llamativo es el escorpión del desierto, que posee una clorotoxina que se une a receptores de células tumorales. Esta toxina en su versión sintética permitiría crear tratamientos que actúen específicamente contra tumores sin afectar a células sanas.

Ahora, un equipo del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona ha utilizado esta misma toxina del escorpión del desierto para superar la barrera hematoencefálica. La protección del cerebro frente a ciertas sustancias hacía difícil la aplicación de ciertos fármacos, sin embargo la clorotoxina modificada puede superar esta barrera.

Según los investigadores, más del 98% de los fármacos que tendrían utilidad para ciertas enfermedades neurológicas no pueden atravesar esta barrera, por lo que el hecho de que este péptido pueda transportar compuestos a través de ella resulta prometedor.

Este mismo laboratorio ha utilizado la apamina para este mismo propósito, un veneno que se encuentra en insectos como las abejas. Según los responsables, los venenos de animales podrían tener muchas más aplicaciones de las que pensamos en salud humana; tal vez esto ayude a limpiar un poco el nombre de estos necesarios animales.

Cristina Díaz-Perlas,  Monica Varese,  Salvador Guardiola,  Jesús García,  Macarena Sánchez-Navarro,  Ernest Giralt and  Meritxell Teixidó. "From venoms to BBB-shuttles. MiniCTX3: a molecular vector derived from scorpion venom" Chemical Communications (2018) DOI: 10.1039/C8CC06725B