Las 9 bases de la psicología canina: entiende a tu perro y controla los malos hábitos

La psicología canina ha servido de ayuda para entender mejor a los perros, pues gracias a ella la convivencia entre ambos ha mejorado y se les puede dar una mejor calidad de vida.
Las 9 bases de la psicología canina: entiende a tu perro y controla los malos hábitos

Última actualización: 05 octubre, 2022

Son muchos los dueños que se quejan de que su perro no les hace caso, que no acude a su llamada o tiene malas conductas como, por ejemplo, actitudes destructivas. Sin embargo, muchas veces lo que ocurre es que los dueños ignoran las bases de la psicología canina.

Puede parecer fantasioso e increíble, pero la mente de los perros sigue ciertas pautas específicas que ayudan a su entrenamiento. Por eso, para ayudarte a corregir algunas actitudes que puede haber desarrollado tu mascota y evitar que tengas problemas con ella, te enseñamos las seis bases de la psicología canina.

Etología canina

La psicología animal, o también llamada etología, es la ciencia que se encarga de estudiar la conducta animal. Permite comprender el comportamiento de varias especies salvajes y domésticas, lo cual ayuda a mejorar su manejo y su calidad de vida. En el caso de los perros, está área de estudio sienta las bases del adiestramiento.

La psicología canina tiene la capacidad de encontrar las respuestas a ciertos comportamientos de la mascota. Por lo tanto, describe ciertas claves esenciales para mejorar la convivencia con el perro. La siguiente lista agrupa algunas de ellas:

1. Afecto

Las personas, como seres sociales que somos, tenemos la necesidad de compartir y establecer relaciones con otros. Pero además, esta necesidad transciende las especies, por lo que no se limita exclusivamente a los seres humanos.

Esta constituye la base fundamental del proceso de domesticación de los animales de compañía. Sin embargo, esta relación es en ocasiones tan estrecha que el humano reemplaza el lugar de los congéneres por el de los animales, de manera que el perro se convierte en su principal vínculo social. Esto es particularmente evidente en los canes, donde la relación puede llegar a tornarse tan cercana como la que existe entre padres e hijos.

Así, el perro doméstico fundamenta sus relaciones sociales tomando como base la relación con su amo. La relación con su amo será especialmente importante en tanto que condiciona el resto de relaciones que tiene el perro con otras personas y animales. De aquí la importancia de dedicar tiempo de calidad a la mascota a través de juegos, caricias, una buena educación y socialización.

Los lazos con el dueño harán que el perro desarrolle cierto tipo de conductas que pueden ser buenas o malas. El exceso de afectividad, nerviosismo, agresividad o el desarrollo de conductas destructivas están relacionadas directamente con los vínculos que mantenga con su cuidador.

2. Socialización

Para entender muchos de los hábitos de los perros conviene conocer la psicología canina

Con el fin de lograr tener un perro sano, es necesario exponerlo a otras personas y animales. Los perros son seres sociales que necesitan estar en compañía de otros de su misma especie una vez termine su cuadro de vacunación.

Los perros necesitan socializar no solo con otros, sino también con ambientes extraños. De esta forma sabrá cómo comportarse, por ejemplo, cuando salgas a darle un paseo, ante el ruido o cuando lo lleves en coche. Muchos de los problemas de comportamiento de los perros están relacionados con la falta de socialización; por eso es mejor trabajar este aspecto desde una edad temprana y siempre que estén supervisados por sus dueños.

Visto de otra manera, el proceso de sociabilización le enseña a cómo comportarse con otras personas y animales. Gracias a ello, se reduce la probabilidad de que presente conductas agresivas. Además, le permite experimentar nuevas situaciones en su vida diaria y a sobrellevar la ansiedad y la euforia.

3. Jerarquía

Debido a que los perros descienden de los lobos, tienen la necesidad de crear una jerarquía de poder dentro de su círculo social inmediato. Es por ello que, a través de la domesticación, han asumido un rol de sumisión dentro de la jerarquía del hogar. Es importante mantener la posición de subordinación de tu perro para evitar que el animal empiece a reñir en el hogar contigo en la pugna por el poder.

El perro debe identificarte como su líder y protector, pues solo de esta manera acatará bien las órdenes que le des. En caso contrario, tu mascota sentirá la necesidad de “mandar” y protegerte, lo cual ocasiona que pierda el control de su comportamiento y se presenten conductas agresivas.

4. Su pasado

Los perros actúan de una determinada manera porque su psicología así se lo permite

Otro de los aspectos que atañen a la psicología canina es su pasado. El pasado de la mascota es importante porque te dará una idea del origen de muchas de sus conductas y te ayudará a corregir las que sean problemáticas. Por ejemplo, un perro que haya vivido en la calle, que haya sufrido maltratos o que haya tenido alguna clase de carencia, presentará actitudes que se reflejarán posiblemente a través del estrés o conductas negativas como:

  • Depresión.
  • Exceso de apego a su cuidador.
  • La agresividad.
  • La posesividad de objetos, personas y comida.
  • Ansiedad.
  • Temor.
  • Autolesiones.

Debes tener en cuenta que cuando adoptas a un perro del cual no conoces su pasado, es probable que aún tenga secuelas psicológicas que lo atormenten. Al igual que las lesiones físicas, estas tardan en sanar y se necesita una terapia progresiva para lograrlo. De hecho, ese proceso de “ganarse la confianza” es una parte fundamental en su rehabilitación, aunque pocos cuidadores saben de la importancia que conlleva.

Además, muchos problemas de conducta se derivan de problemas de salud. Así que si notas cambios repentinos en las actitudes de tu perro y observas cosas como incomodidad o dolor, lo mejor es que lo lleves al veterinario para saber qué le puede estar ocurriendo.

5. Alimentación

Parte de los problemas de posesividad se deben a que el perro en algún momento de su vida ha sufrido de hambre o no se ha socializado bien mientras comía. Alimentar a tu perro varias veces al día con una dieta rica y variada te evitará muchos inconvenientes, incluyendo que se aburra de comer siempre lo mismo.

Al igual que sucede con las personas, un buen banquete tiene la capacidad de animar y dar energía a los perros que lo necesitan. Como podrás imaginar, esto no solo impacta en su metabolismo, sino también en su situación emocional. Por ello, mimar a tu mascota con un alimento rico y nutricional sirve como un incentivo más para acatar tus órdenes.

6. La raza

Recuerda que, a la hora de comprender la psicología canina, lo primero que debes entender es que se entrena al perro y no a la raza. Los asuntos relacionados con la educación y la salud mental de las mascotas se aplican igual para todas las razas. Ejercicio, cariño, alimentación y socialización son las bases fundamentales para tener un perro equilibrado y feliz.

7. Los hábitos son excelentes

Los perros también alcanzan cierta estabilidad mental al mantener hábitos diarios en cuanto a sus horarios de comida, sus paseos y su tiempo de juego. A pesar de que parezca increíble, los canes tienen un reloj interno que le indica a que hora debe suceder cada acción. Por lo tanto, la incertidumbre desaparece y problemas como la ansiedad se eliminan con facilidad.

Claro está, una mejor estabilidad mental significa que el can se encuentra más predispuesto al aprendizaje. De manera que el tener hábitos ayuda a facilitar el adiestramiento.

8. Reforzamiento positivo

El reforzamiento positivo es la técnica más utilizada por los tutores para enseñarle a los perros ciertas órdenes. Sin embargo, es posible que no se entienda el impacto psicológico que tiene. Para empezar, los canes son excelentes para la asociación y la percepción, por lo que el condicionamiento explota esta capacidad para impulsar el adiestramiento.

Visto de otra forma, el reforzamiento positivo incita a que el perro asocie una acción con un premio. Por lo tanto, el verdadero objetivo de la mascota al acatar la orden no es “portarse bien”, sino obtener un suculento manjar, una caricia o un cumplido. De esta manera se explota su capacidad de asociación para lograr que obedezca.

9. El Lenguaje corporal

La comunicación canina emplea todos los sentidos para enviar y recibir mensajes de sus congéneres. No obstante, la vista es capaz de percibir el lenguaje corporal de las personas. A pesar de que sus ojos solamente perciben una gama reducida de colores, están bien optimizados para detectar hasta el más leve movimiento muscular. Es por ello que son capaces de “percibir” las emociones humanas.

El lenguaje corporal es capaz de delatar cualquier emoción por más que se intente ocultar, pues existen ciertos movimientos involuntarios que descubren la mentira. Esto es percibido e interpretado por el can. Gracias a ello, son capaces de reconfortarte cuando te sientes triste o de quedarse cerca de ti cuando te sientes solo.

De hecho, los canes tienen una gran variedad de posturas corporales que emiten diversos mensajes para sus congéneres. Gracias a su capacidad visual son capaces de traducirlos todos y responderlos con fiabilidad. Es más, la psicología canina se ha basado en ellas para intentar describir la situación emocional del can, aunque es tan complejo que aún faltan muchas cosas por comprender.

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