La simbiosis en los animales

Yamila · 1 enero, 2018
Esta relación es beneficiosa para ambas especies, como por ejemplo cuando las aves se alimentan de los parásitos que se hallan en el cuerpo de un mamífero

Para coexistir en este planeta, es fundamental estrechar relaciones y vínculos; esto no es algo que solo hagamos los seres humanos. La simbiosis en los animales es la convivencia pacífica entre ejemplares de diferentes especies, gracias a la cual una o ambas partes se benefician. ¡Es realmente interesante!

Tipos de simbiosis en los animales

Las relaciones simbióticas pueden ser beneficiosas para todos los involucrados, o bien buena para unos y perjudiciales para otros, como lo que sucede entre los mosquitos y las personas. En cualquier caso, tenemos que hablar de un proceso evolutivo, en el cual las especies han aprendido a relacionarse y ayudarse entre sí.

La simbiosis en los animales puede desarrollarse en diferentes situaciones, y cada una de estas relaciones cuenta con características inherentes. De este modo, podemos hablar de simbiosis según el lugar físico que comparten, de la duración del intercambio, de la receptividad y de la transmisión de las partes involucradas, etc. Los tres grandes tipos de simbiosis son:

1. Parasitismo

La relación en este caso es beneficiosa para una de las partes únicamente, ya que la otra considera esa convivencia como molesta o incluso mala para su salud.

Dentro del parasitismo podemos nombrar a los piojos con las personas, a las pulgas con los gatos o a las garrapatas con los perros. Ningún parásito puede vivir sin su ‘huésped’, ya que se alimenta de su sangre, y precisa ser alojado entre la piel y el pelo.

2. Comensalismo

Esta interacción está dada por un individuo que obtiene un beneficio, y otro que no sale perjudicado por dicha acción o que en ocasiones puede beneficiarse. El comensalismo es muy habitual en los ambientes marinos cuando, por ejemplo, un pez rémora se adhiere al vientre de un tiburón para ser transportado.

3. Mutualismo

En esta relación ambas partes se benefician de una u otra manera. Aunque no lo creas, este tipo de simbiosis es muy frecuente en la naturaleza, y no solo se da entre animales, sino también entre animales y plantas.

En el primer caso podemos citar a las anémonas de mar y los peces payaso; cohabitan para protegerse entre sí de todo tipo de depredadores marinos.

Simbiosis en animales: pez payaso y anémona

Sin lugar a dudas, el mejor ejemplo de mutualismo entre un animal y una planta es el de las abejas y las flores. El insecto extrae el polen y lo transporta pegado a sus patas, pero durante el viaje algunas partículas caen y permiten la polinización de otras flores lejanas.

Más ejemplos de simbiosis en los animales

Además de los citados anteriormente, para retratar mejor los tres tipos de simbiosis en los animales, debes saber que existen decenas de relaciones estrechas entre seres vivos. Podemos citar algunas de ellas:

1. Cangrejo y anémona

Entre ambos animales forman una asociación eficaz e interesante: los tentáculos urticantes de la anémona protegen al cangrejo de los depredadores. Al mismo tiempo, la movilidad del crustáceo le permite a la ‘planta’ desplazarse de un lugar a otro.

Simbiosis en animales: cangrejo y anémona

2. Langostinos con peces

Los crustáceos se alimentan de los parásitos presentes en las escamas de los peces. A cambio de esta tarea de ‘limpieza’, estos cuentan con un escudo eficaz y evitan ser devorados por los depredadores.

3. Hienas y buitres

Los carroñeros como la hiena y el buitre son animales que se alimentan de los restos de seres vivos que ya han sido devorados por grandes depredadores, como el león o el tigre. La simbiosis en este caso está dada por el ‘permiso’ que tienen ambos para comer las sobras sin molestarse.

4. Moscas y mamíferos

Algunos insectos buscan la piel de los mamíferos para depositar sus huevos, y así ofrecerles el ambiente idóneo para su desarrollo. Cuando los huevos de la mosca tse-tse eclosionan se convierten en parasitoides que se alimentan de los tejidos de su huésped.

5. Hormigas y pulgones

En este caso tenemos que hablar de mutualismo puro, ya que ambas especies se benefician. El pulgón segrega una especie de líquido espeso rico en hidratos de carbono para fijarse mejor a las plantas. Por su parte, las hormigas se alimentan de ese ‘néctar’ cuando están fuera del hormiguero. Así es como estas últimas defienden a sus amigos del ataque de los depredadores, entre ellos, las aves.