La espina bífida en gatos

Alba Muñiz 25 mayo, 2018
Esta malformación congénita suele darse en los felinos de la raza Manx sin cola (o con rabo muy corto); si la médula queda expuesta en el parto, hay una elevada propensión a contraer meningitis

Hoy te traemos información sobre una anomalía congénita de la columna vertebral que puede afectar con distinto grado de gravedad a los mininos. Este problema hace que las vértebras no se desarrollan normalmente, lo que puede dejar expuesta la médula. Te contamos, entonces, lo que necesitas saber sobre la espina bífida en gatos.

Un defecto de nacimiento

Esta malformación, que se produce durante el desarrollo embrionario, se da también en humanos y perros. En el caso de los felinos domésticos se hace particularmente presente en ejemplares de raza Manx sin cola.

La espina bífida en gatos puede manifestarse de forma severa cuando la médula del animal queda expuesta. Pero también puede ser un problema que se descubre de casualidad, cuando se le saca al minino una radiografía por otro tema, y que no le traerá ningún inconveniente.

Entre estos extremos, hay variantes que afectan en mayor o menor medida la calidad de vida de los gatos y que es bueno que aprendas a identificar.

Te contamos detalles de la espina bífida en gatos. Esta malformación congénita de la columna vertebral puede ocasionarle problemas de distinta gravedad a los mininos.

Signos de la espina bífida en gatos

La parte baja de la columna es la que resulta más afectada por esta anomalía. Sin embargo, el problema puede manifestarse en cualquier parte de la espina dorsal. Por lo general, se ven involucradas varias vértebras. Pero, en casos leves, puede estar implicada solo una.

Meningitis en gato

En casos severos, con médula expuesta al nacer, los animales suelen estar predispuestos a sufrir meningitis o una inflamación de la cobertura de la médula espinal. Lamentablemente, estas complicaciones empeoran el pronóstico y esto lleva a que los veterinarios aconsejen el sacrificio del animal.

Si la espina bífida en gatos no se detecta en el momento del nacimiento, es muy probable que sus signos se manifiesten en cuanto el gatito comience a dar sus primeros pasos. Algunos indicios de que un minino padece este problema son:

  • Debilidad en las patas traseras
  • Forma de caminar tambaleante
  • Incontinencia urinaria y/o fecal
  • Insensibilidad o dolor de la zona afectadas
  • Parálisis

Diagnóstico, tratamiento y prevención

Para confirmar el diagnóstico de espina bífida en gatos se deben realizar estudios radiográficos comunes. También suelen hacerse:

  • Mielogramas
  • Radiografías con colorantes
  • Tomografías computarizadas
  • Resonancias magnéticas

En ciertos casos se puede recurrir a una cirugía reparadora. Si bien servirá para que la médula espinal no queda expuesta a través de la piel, es poco probable que se logre una reconstrucción completa de las vértebras afectadas.

Por otra parte, no existe ninguna forma de prevención para la espina bífida en gatos. Sí se pueden realizar estudios genéticos para evitar que se reproduzcan los ejemplares afectados y sus familiares de primer grado.

La raza Manx y la espina bífida

Los gatos de raza Manx, que suelen nacer sin cola –o con solo parte de ella– por lo general no presentan problemas de movilidad. Sin embargo, si tienen genes defectuosos, puede que desarrollen problemas en su columna vertebral, como es el caso de la espina bífida.

Malformaciones congénitas en gatos

Es así que se ve a estos bellos mininos adoptando posturas anormales. En muchos casos sienten dolor o sufren traumatismos accidentales a causa de la insensibilidad de los nervios.

Por suerte, la mayoría de los criadores están extremando los cuidados para lograr que los gatos Manx no desarrollen este problema de salud.

En cualquier caso, independientemente de la raza del minino, lo importante es que se recurra al veterinario para que indique las mejores formas de otorgarle calidad de vida a los gatos afectados por esta anomalía congénita.

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